El genio del cine de terror mainstream de esta era regresa de nuevo al género que le vio crecer (aunque nunca lo dejó del todo) con Maligno, su nueva película de estreno. A James Wan le hemos querido mucho de diferentes maneras, desde sus inicios modestos en el cine de género hasta cuando se ha pasado a los blockbusters muchimillonarios. Y mola (casi) todo por su fabuloso estilo, que incluye tanto las mamarrachadas más locas como una pura maestría en puesta en escena y conocimiento de los códigos del género al que se ha querido meter en ese momento.

Por eso le celebramos hoy, repasando toda su filmografía, de peor a mejor.

9. Insidious (2010) / Insidious: Capítulo 2 (2013)

Es todavía increíble que todo ésto se haya convertido en una franquicia que ha durado varias entregas, porque es el punto más bajo del Wan creador de mundos espeluznantes. La mitología es intrigante, pero sólo hasta cierto punto, mientras que sus mamarrachadas más locas quedan extrañas por el atosigante tono dramático con el que machaca a lo largo de ambas películas. Hay cosas interesantes que presagian lo que está por llegar con las Conjuring, como el equipo de parapsicólogos. Pero es imposible sentir nada por esta familia, son un sopor y carentes de interés.

8. Saw (2004)

Viéndola resulta extraño que se lanzase toda una ola de terror de tortura, incluyendo sus varias secuelas, teniendo en cuenta que la parte de tortura es bastante limitada. En su lugar, es un thriller intrincado, que trata de desarrollarse también desde lo emocional, y resuelto con mucha gracia a pesar de las inmensas limitaciones presupuestarias. Es un triunfo de ingenio, más que un redondo ejercicio claustrofóbico o de caza al psicópata, pero se empieza a apreciar talento para hacer sustos de buena puesta en escena.

7. Maligno (2021)

Es casi imposible clasificar una película en la que James Wan va tan a saco con todo y que le lleva a tocar, al mismo tiempo, el fondo del abismo y el cielo. Una pista musical ya te revela todo lo que necesitas saber de lo que va a pasar argumentalmente, y aún así te cuesta creerlo cuando lo estas viendo desplegarse en pantalla, muestra de que estamos ante un cineasta muy consciente de cómo se perciben sus películas (y se lo pasa bien con ello). Wan vuelve a mostrar una puesta en escena lúcida, mientras abraza sus tendencias más mamarrachas y desenfadadas con guiños al cine giallo, el De Palma más desquiciado de [redactado] o incluso el más perverso y entusiasta Sam Raimi de [redactado].

Si tan sólo el último acto no se le fuese tanto de las manos, no se tomase ciertas conveniencias en el desarrollo de argumento o que los personajes de la película se explicasen la película todo el rato, habría salido un maravilloso desquicie de uno de los genios del terror de este siglo.

[nota del redactor: se han omitido las referencias directas para no dar demasiadas pistas del argumento de la peli. Creedme, agradeceréis más no conocer qué pasa de antemano]

6. Sentencia de muerte (2007)

Pequeña desviación del cine de terror, aunque sigue manteniéndose en la órbita fantástica y/o de serie B, con una nueva versión de la novela que dio lugar a la icónica y cruda saga de El Justiciero de la ciudad de James Bronson. No ofrece tal lucimiento para su estrella Kevin Bacon, pero sigue siendo bastante crudo y descarnado, con una acción tremendamente lograda pese a las limitaciones y con la adecuada dosis de dramón hortera.

5. Silencio desde el mal (2007)

Tras jugar con un psicópata escondido tras un inquietante muñeco en Saw, Wan lo llevó un poco más lejos con una de las mejores películas de terror sobrenatural centrada en muñecos de ventrílocuo, esas figuras del demonio tan inquietantes. La cinta es un paso adelante claro en muchos aspectos, desde manejar la parte dramática hasta jugar con la intriga de su propia mitología y desatar secuencias pesadillescas, manejando a la perfección el ritmo y la imagen. Una delicia malsana.

4. Aquaman (2018)

Cómo explicar racionalmente una película en la que pasan las siguientes cosas: un pulpo toca la batería en un coliseo, Nicole Kidman interpreta a la madre de Jason Momoa, una mujer lleva un vestido de luces hecho con medusas y en un momento dos personajes llegan a una playa a ritmo de Pitbull haciendo una versión de Toto

Este delirante espectáculo sólo puede venir de un tío con el particular  sentido de las películas grandes como Wan, que conjuga lo mejor  del cine de aventuras de la escuela En Busca del Arca Perdida con la alucinación visual de Speed Racer y el perfecto sentido del ridículo (es decir, nulo). Es tan demencial y tan disfrutable que hay que amarla.

3. Expediente Warren: El caso Enfield (2015)

Aunque pierda cierto factor sorpresa y tenga un funcionamiento más irregular que su predecesora, esta secuela del Warrenverso sigue siendo otra joya de cine de posesiones y casas encantadas. Aprovecha uno de los casos reales más espeluznantes como fue el caso Enfield, y en esta ocasión tira de referencias del cine de género británico, haciéndola un poco menos obvia en su estilo y estética. También mete criaturas interesantes como el hombre quebrado o la monja que dan para algunos sustos de categoría. Y también es una película en la que Patrick Wilson coge una guitarra y canta una de Elvis, así que es la mejor secuela posible.

2. Fast & Furious 7 (2015)

Era complicado continuar la saga Fast & Furious tras la marcha de Justin Lin, aunque estaban obligados a seguir con ese cliffhanger de la anterior película, que ya anticipa un giro total hacia el cine de venganza y un western crepuscular de Jason Statham contra La Familia. Por suerte, el reemplazo no pudo ser mejor. Wan en su primer blockbuster de acción mostró un talento genial para hacer espectáculos vibrantes, descerebrados y absolutamente inmensos en escala.

Por suerte, no se mete de lleno en un cenagal de  intensidad y oscuridad sólo por la idea de partida. Wan equilibra ambas  facetas, la de hacer un conflicto crudo y descarnado (cada escena en la  que entra Statham es brutal, empezando por ese fabuloso prólogo)  mientras sigue dándose rienda suelta en demenciales secuencias de  acción. Todo con una puesta en escena deliciosa. Y también logra hacer  el final más emotivo de toda la saga con la despedida a Paul Walker,  fallecido antes del estreno de la película.

1. Expediente Warren: The Conjuring (2013)

La película total de Wan, donde saca su mayor habilidad cinematográfica en cada escena, en cada secuencia terrorífica. Donde se zambulle en todas las referencias del cine de casas encantadas y de posesiones de los setenta. Los pone en práctica de la mejor manera posible, con un uso del sonido magistral y también recurriendo a los denostados sustos que lo suben a tope (ha aburrido por abuso, pero él los emplea como nadie). También el drama, tanto de la familia como de ese hallazgo que son la familia de investigadores paranormales, respira mejor que nunca, e intercala de maravilla con los tramos de mayor ambición aterradora. Una película de ritmo perfecto, imaginación que respira en cada poro, ambientación inmejorable, un reparto escogido a la perfección y que es capaz de tenerte al borde de los nervios todo el rato. Una de las mejores películas de género de este siglo y una de las mejores en general de la pasada década.

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