Las películas de Martin Scorsese, ordenadas de peor a mejor

Todo ficción, cero Marvel.

Todo ficción, cero Marvel.

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Ahora que unos pocos afortunados están pudiendo ver El Irlandés en cines unos cuantos días antes de su estreno en Netflix, igual es momento de repasar la carrera del que ahora mismo es el enémigo nº1 de los fans de Marvel.

Casi 25 películas, sin contar sus valiosos documentales y otras producciones (otro día los repasamos, si queréis) donde Martin Scorsese ha probado su atención al detalle y su exquisitez a la hora de rodar en muchos estilos diferentes, no sólo en el drama criminal al que algunos le están encasillando de manera injusta y reduccionista. Si alguien puede presumir de no querer estancarse y de ofrecer lo mismo una y otra vez, ese es él.

25. Kundun (1997)

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Kundun (Martin Scorsese, 1997)

A pesar de los esfuerzos por hacer una experiencia realmente inmersiva, aprovechando los respectivos esfuerzo de Roger Deakins en fotografía y Philip Glass en la banda sonora, aquí encontramos la menos inspirada de sus cintas puramente espirituales. Su retrato del Dalai Lama cojea, su estructura episódica palidece y emocionalmente resulta muy distante. Aunque sean estimables los intentos de Scorsese por diversificar su filmografía, aquí no demuestra ser el cineasta idóneo para esta historia, limitando sus posibilidades y dejando poco poso en su carrera.

24. La Invención de Hugo (2011)

Para tener clarísimo que las películas de Marvel son más parques de atracciones que cine, aquí le quedó un circo de cuidado. Además de algo demasiado aburrido para lo que tendría que ser emocionante.

23. El Tren de Bertha (1972)

Un exploitation marca Roger Corman de poco dinero, hecho rápido y sin pensárselo demasiado. Vamos, un encargo que luce barato y se siente barato. Tras ver la película, John Cassavetes le dijo a Martin que se dejase el género, que valía más que eso. Tenía razón.

22. Shutter Island (2010)

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Shutter Island (Martin Scorsese, 2010)

Ni siquiera una esplendida secuencia de flashback post-giro de guión justifica un thriller psicológico bastante de manual, tan superficial en su exploración del luto y el trauma post-guerra como estéril en su ejecución. Probablemente sea de sus películas más genéricas, incluso aunque se puedan apreciar virtudes en sus elementos por separado.

21. ¿Quién Llama a mi Puerta? (1967)

Su primera película tiene todo lo que puedes esperar de un joven director ambicioso encontrándose a sí mismo. Para bien y para mal. Hay ideas y se empieza a respirar cierta autenticidad que luego sería clave en él, pero también es una historia poco pulida y de estructura desaliñada de la que te cansas pronto. Nada que no se mejore con la madurez.

20. El Aviador (2004)

Cuenta la leyenda (y no tan leyenda) que el mejor guión escrito nunca por Christophen Nolan fue uno que hizo sobre Howard Hughes que nunca llevó a cabo porque Scorsese llegó antes con este biopic. No tengo claro que merezca la pena dejarnos sin poder ver su versión por culpa de algo tan bien producido como manejado por el piloto automático, así como desarrollado de más. Aunque ya es más de lo que se puede decir de la versión de Warren Beatty.

19. New York, New York (1977)

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New York, New York (Martin Scorsese, 1977)

El paso de Scorsese al musical tiene ambiciones y momentos inspiradísimos (además de una canción titular increíble). También acaba siendo demasiado gélido para lo que debería ser un ataque de amor. Funciona mejor cuando le entrega la película a una fabulosa Liza Minnelli (aunque a veces no parece interesarle la perspectiva de su personaje), funciona peor tratando de hacer que pase su relación con el personaje de Robert De Niro (que es más asqueroso de lo que la película parece darse cuenta).

18. El Cabo del Miedo (1991)

Siendo tan impecable como se puede esperar de un thriller noventero bien hecho, quizá sea uno de esos casos donde una dirección prominente no contribuya a mejorar el nivel general. Después de la marcha de Steven Spielberg del proyecto, Scorsese recibió este encargo casi como una exigencia después de que Universal recogiera la producción de La Última Tentación de Cristo, y aunque su efectividad está fuera de toda duda, su sublime atención al detalle y sus movimientos de cámara a veces se llevan demasiado nuestra atención de manera algo innecesaria. Esta cierta desnaturalidad la hace una de sus cintas menos personales y, dado el carácter tan hitchockiano que querían darle al remake casi hubiera funcionado mejor un director menos autoral y más artesanal. O alguien que se maneje bien en ambos registros, como un Brian De Palma.

17. Gangs of New York (2002)

Aunque la energía y pulso cinematográficos se mantengan con mucha fuerza aquí, le hacen un flaco favor la historia y las más de dos horas y medias de este enfrentamiento entre pandillas rivales del Nueva York del Siglo XIX. Las derivaciones de la trama y demasiados momentos que invitan a la desconexión descompensan el portentoso inicio de la cinta y una interpretación animal de Daniel Day-Lewis.

16. El Lobo de Wall Street (2013)

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The Wolf of Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Excesiva en sus formas y en sus dimensiones. El ascenso y caída de Jordan Belfort resulta entretenidísima de ver cuando se toma como el divertimento que en realidad es y flaquea más al tratarla como el comentario sobre nuestra fascinación por los “canallitas” que supuestamente es (o al menos así lo indica ese plano final). La peli tiene varios momentos divertidos, ha suscitado muchos memes, pero no tiene necesidad de tres horas. Por mucho que sea un disfrute ver a Leonardo DiCaprio aquí.

15. Alicia Ya No Vive Aquí (1974)

Mirando con ojo crítico su filmografía, es de resaltar lo rápido que perdió el interés en centrarse en personajes femeninos, en contraste con el peso que tienen entre sus primeros films. Resulta desilusionante que no haya contado más historias sobre mujeres viendo el buen resultado de esta. Ellen Burstyn, que ganaría el Oscar a Mejor Actriz por este papel, llegó a él con la historia de esta madre soltera con dificultades y la contó de manera impecable: empática, emocional, honesta y sin edulcorar. Una exquisita peculiaridad en su carrera.

14. Al Límite (1999)

Ahora que nos gusta tanto a todos Nicolas Cage, parece buen momento para darle su justo mérito a esta peli a la que le sale mugre por cada uno de sus poros. Pero mugre guay, como un disco de sludge. Scorsese hace un duro retrato de la ciudad nocturna subido a los hombros de un Cage que asume la carga a gusto.

13. El Color del Dinero (1986)

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The Color of Money (Martin Scorsese, 1986)

Uno se puede imaginar a Scorsese tomándose esta secuela de El Buscavidas (Robert Rossen, 1961) como un encargo más, y a veces se le nota muy poco (en presencia, en tono). Sin embargo, hay que reconocerle lo efectivo que salió el resultado. No sólo la peli va funciona como la seda, sino que es una peli muy disfrutable cada vez que la ves (y es sorprendentemente recuperable, incluso a día de hoy). Además, nos ofrece una estupenda interpretación de un joven Tom Cruise y una magnífica exhibición de Paul Newman, que ganó un Oscar por recuperar este papel.

12. Silencio (2016)

Un relato de tres horas de unos monjes portugueses llevando su religión al japón del siglo XVII donde el cristianismo es perseguido. A ver quién vende algo así (nadie, viendo el fracaso comercial que fue). Silencio no ofrece nada fácil, y en un visionado te puede parecer la turra evangélica suprema o te puede parecer una exquisita exploración de la espiritualidad, desde su fragilidad en el intranquilo Kichijiro (Yōsuke Kubozuka) hasta la megalomanía del mártir reflejada en el Padre Rodrigues (Andrew Garfield). La respuesta, al igual que en las preguntas que se hace Scorsese sobre su creencia, es contradictoria y, por eso mismo, interesante. La fe puede ser frustrante, pero también lo único que puede sostenerte, y ambas cosas al mismo tiempo. Silencio también es ambas cosas al mismo tiempo: es una chapa y es fascinante.

11. El Rey de la Comedia (1982)

La comedia a veces también es dolor. Y a veces esta estupendísima comedia negra es dolorosa de ver. Más de 35 años antes de que nos inventásemos el término “Incel” y de que devorásemos como animales la vida de gente famosa por Instagram, Scorsese ya nos advirtió de todo eso en esta divertidísima cinta con uno de los De Niro más guays de siempre sin que parezca que se esfuerza. Una lástima que fuera un fracaso en su momento pero, como he dicho, a veces la comedia también es dolor.

10. La Última Tentación de Cristo (1988)

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The Last Temptation of Christ (Martin Scorsese, 1988)

Su tercera colaboración con el guionista Paul Schrader, con quien lanzaría algunos de sus mayores éxitos. Quizá sea menos redonda que otras colaboraciones más laureadas, pero es de las más interesantes de las cintas que exploran de manera más directa la espiritualidad (que ha estado presente en mayor o menor medida en su cine). Su visión poliédrica y compleja de la figura de Jesucristo, polémica precisamente por ser poliédrica (o por ser una visión singular, a secas), brilla precisamente por alejarse de un film épico tradicional y acercarse al estudio de personaje mediante un eficaz guión y un estupendo Willem Dafoe.

9. Malas Calles (1973)

Momentos gloriosos que confirmaban a genios que ya habían dado el salto a primera división: Muhammad Ali vence a Sonny Liston en el Convention Hall de Miami. La Vitrina Comella de Gaudí es mostrada en la Expo de París de 1878. El gol de Messi al Getafe en 2007. La escena en la que De Niro entra en el Bar mientras suena ‘Jumpin’ Jack Flash’ en esta peli.

8. Casino (1995)

Se acusa mucho a Scorsese de abusar de la duración en sus películas, abordando muchas veces las tres horas, y esta suele ser objetivo de dichas críticas, quizá también por cierta percepción de parecer una película más derivativa (salió sólo cinco años después de Uno de los nuestros y ambas comparten muchos elementos, incluidos dos actores principales). Por fortuna, son menos esas voces críticas, ya que la propia peli te desarma conforme la vas viendo. Su duración no se hace fatigosa (al contrario), su dirección es finísima y sus actores están en estado de gracia, especialmente una Sharon Stone es-plen-di-da que ganó con su actuación el Globo de Oro y fue la única de toda la película que rascó nominación en los Oscars de aquel año.

7. Infiltrados (2006)

“Es una peli menor de Scorsese”. JA. “Ganó el Oscar con una peli que no lo merecía”. JA. La solvencia con la que Martin ataja este remake de la hongkonesa Juego sucio (Infernal Affairs) es de admirar. Prácticamente todos los involucrados ofrecen su mejor nivel, desde el ritmazo que imprime el montaje de Thelma Schoonmaker hasta la impecable dirección de Scorsese, pasando por unos DiCaprio y Matt Damon fabulosos como estrellazas de sus respectivas películas y Jack Nicholson sacando su magia como actor de carácter. Difícil que se pasen tan ligeras dos horas y media.

6. La Edad de la Inocencia (1993)

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The Age of Innocence (Martin Scorsese, 1993)

A uno le puede extrañar ver a Scorsese lanzándose a hacer un drama romántico de época y de vestidos fastuosos (el comúnmente conocido como “cine de tacitas”). La rareza no es tanta cuando se ve desplegarse a la cinta. La violencia emocional de su cine aquí se plasma en forma de devastadora represión y pasión disfrazada. Su habitual atención al detalle y su magnificencia al rodas hacen de esta una de sus películas más bellas, así como una de las más arrebatadoras. Su singularidad no la hace una rareza, la hace esencial.

5. El Irlandés (2019)

Da igual la pantalla en la que se estrene, Scorsese siempre será cine en estado puro. Y esta revisión que le da la vuelta por completo a su tradicional cine gangsters se convierte en una nueva obra esencial para un artista siempre consciente de cómo se percibe su obra. Las increíbles actuaciones de sus veteranos interpretes, su acertado tono y su ritmo bien mantenido convierten esta película en el Disneyland de los pollaviejas.

4. Jo, ¡qué noche!(1985)

Ahora está siendo lo suficientemente reivindicada para dejar de ser la tapada de su filmografía, pero eso no quiere decir que no podamos seguir admirando su energía y su maravillosa extravagancia. El nerviosismo de Scorsese durante la época a causa de sus dificultades para sacar adelante La Última Tentación de Cristo, unido a esa necesidad tan “crisis de los 40” de querer rodar con la rabia que tenía siendo más joven, dan un increíble thriller de puro espíritu punk que se siente muy vivo y atrevido. Nunca se reflejó más fielmente la confusión de la noche. Ah, y ojo a una de las bandas sonoras más completas de su carrera.

3. Taxi Driver (1976)

No me voy a poner a explicar a estas alturas de la vida Taxi Driver, aunque viendo cosas como Joker igual hasta haría falta. O viendo lo que mucha gente está extrayendo erróneamente de ella.

2. Toro Salvaje (1980)

Poética. Sublime. Y todos los adjetivos grandilocuentes que queráis ponerle. También solidifica la plantilla de lo que uno debe hacer para aparentar “seriedad” y ganar respetabilidad: estudio de personaje masculino complicado, director sumido en crisis personal y espiritual, actor principal que lleva sus decisiones hasta el límite -en este caso, ganar peso-. Muchos tratan de imitarlo, pocos logran lo que logra el tandem Scorsese-De Niro-Pesci. Da para artículo aparte la belleza con la que logran rodas las peleas de boxeo.

1. Uno de los Nuestros (1990)

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Goodfellas (Martin Scorsese, 1990)

Pata negra certificada. La quintaesencia de qué compone una película suya: filmada de escándalo, montaje enérgico y vibrante, personajes de moralidad muy cuestionable pasando por un viaje completo y lleno de matices, interpretes brillantes… Y también divertidísima de ver, no sólo considerablemente admirable. De verdad, si alguna de sus películas se puede considerar una obra completa, es esta.