Aunque parecía imposible, Los Nuevos Mutantes se han estrenado finalmente, por supuesto, bajo tapadillo y en medio de una pandemia. El último (ahora así) coletazo de los mutantes de Marvel bajo la dirección de Fox nos deja un recorrido irregular aunque de notable importancia. Probablemente los héroes mutantes de la Casa de las Ideas sea una de las mayores contribuciones a la estabilización de los superhéroes como género cinematográfico en el cine mainstream, al igual que también uno de los mayores exponentes de lo que puede pasar al género si se hace mal. Repasamos las películas principales de los mutantes, así como varias de sus variaciones y spin-offs.

13. X-Men Orígenes: Lobezno (2009)

Una vez terminada la trilogía con cierto sabor agridulce al final, Fox decidió que sería absurdo no seguir aprovechando las posibilidades de su universo con diversas películas de orígenes de los personajes, empezando por el más querido, el Lobezno de Hugh Jackman. El resultado no sólo es abominable, feo, tremendamente aburrido y alejado de lo logrado anteriormente con el personaje, sino que también tienen tiempo para estropear a Deadpool antes siquiera de que el público tuviera constancia de quién es, así que tenemos a Ryan Reynolds tratando de compensarlo muy fuerte desde entonces.

12. X-Men: Fénix Oscura (2019)

Pobre, desangelada y una desilusionante despedida a un grupo de personajes que habían logrado funcionar hasta en los momentos más bajos. Simon Kinberg vuelve a intentar llevar a la pantalla la saga de Fénix Oscura sin una idea o dirección clara, y cada escena parece un trámite sin demasiada ilusión por existir o por establecer que hay algo en riesgo. Resulta desconcertante que esta película no sea una obligación contractual para sus actores, sino que encima firmaron para poder hacer esta como su última película, y aun así se les ve desganados al máximo. Mátame, camión.

11. X-Men: La decisión final (2006)

Tras su problemático rodaje en la secuela, y su salto a la revitalización de la franquicia de Superman, Singer pasó el testigo a Brett Ratner (que si ya el legado de Singer resulta problemático por sus acciones condenables, con Ratner ni os cuento). Su intento de cerrar la trilogía a lo grande con la adaptación de Fénix Oscura, la historia más celebrada en los cómics de X-Men, no sólo no estuvo a la altura de dicha leyenda, sino que el resultado es una de las películas más convulsas, disparatas y aborrecibles de los mutantes, con cero diversión y nula capacidad para darle un cierre consistente a los personajes.

10. X-Men: Apocalipsis (2016)

Con todo lo que ha salido a la luz de la falta de profesionalidad de Singer y sus constantes desapariciones, obligando al guionista y productor Simon Kinberg a tomar las riendas en no pocas ocasiones, resulta menos sorprendente la desestructuración y el desastre que parece todo. Apocalipsis nunca llega a hacer click o tomar una dirección, ni siquiera por tratar de volver a la conformidad de la primera etapa, y es terriblemente aburrida para todo lo grandilocuente que pretende ser. Si que tiene algo bueno: la secuencia de Quicksilver es la mejor personificación que se ha hecho del personaje y las posibilidades de sus poderes, así que no es sorprendente que veamos a personajes como Flash intentando capturar eso mismo.

9. X-Men: Días del futuro pasado (2014)

Singer recuperó los mandos de la franquicia una vez reiniciada, decidiendo dar un salto al vació aun más grande tratando de aunar las dos líneas temporales que habían iniciado. Aunque podría haber sido un interesante equilibrio entre el enfoque fresco e histórico que buscaba Vaughn y el más “prestigioso” y accesible de la etapa de Singer, la película se queda un poco en tierra de nadie, no sacando a relucir muchas virtudes ni tampoco dando demasiado espacio a momentos memorables. Meh.

8. Deadpool 2 (2018)

Tras la fresca irreverencia, toca la búsqueda de volver a encapsular la misma efervescencia. A pesar del esfuerzo de David Leitch de ofrecer una acción atrevida y estilizada y recuperar cierto tono de la comedia de acción clásica de los ochenta, la secuela se siente algo manufacturada de más e inevitablemente pierde frescura en la comparación. Al menos la secuencia de presentación de la X-Force resulta divertidísima.

7. Lobezno inmortal (2013)

Tras el fallido intento de contar los orígenes, a James Mangold se le asignó el encargo (después de relegar a Darren Aronofsky de dicha labor) de continuar las aventuras de Lobezno para seguir explotando el carisma de Jackman y el cariño por el personaje. Tomando de inspiración el arco en Japón del personaje durante la etapa de Frank Miller, la película de Mangold no teme zambullirse en los aspectos más disparatados de meter a un personaje así en una peli de samuráis (y samuráis robots). Incluso teniendo que limitarse a las exigencias de los productores y de mantener la película apta para mayores de 13, la película logra mantener un interesante equilibrio entre demencial espectáculo y desarrollo dramático de personaje. Al menos hasta su clímax, donde ya es todo más explosiones y terrenos comunes, pero hay definitivamente aquí una película apreciable y que tiene más clara la dirección a tomar con el personaje, coronada con una película más.

6. Los nuevos mutantes (2020)

No cuesta entender por qué Fox, y luego Disney, se vieran incapaces de intentar vender una película así. Los nuevos mutantes de Josh Boone es una película que se lanza de lleno a los traumas auténticos y profundos de sus personajes adolescentes, incluso en sus deseos oscuros de autolesión, y eso es, como poco, bajonero. Pero la peli logra darle un viaje de liberación y empoderamiento a estos confusos mutantes, incluso con unos cuantos tropiezos en el camino, pero con un potente trabajo visual en cada uno de sus poderes. Vamos, que no es terrible.

5. X-Men (2000)

Tras décadas intentando hacer una adaptación cinematográfica del grupo de mutantes (con James Cameron y Kathryn Bigelow entre los tanteados para hacerla), finalmente fue Bryan Singer que logró hacer aterrizar de pie la primera versión de prestigio de una película Marvel. Tras la deriva cartoon del Batman de Joel Schumacher, Singer supo leer el partido, siguiendo la estela marcada por el Blade de Wesley Snipes, y cambiar el rumbo del blockbuster superheroico con la introducción de aspectos más próximos al cine adulto, con más variación de tonos que casan con los diferentes caracteres de los personajes y una modélica introducción de los mismos para construir una película de equipo. Aunque el tiempo y la evolución del género la hayan hecho envejecer más de sus 20 años de edad, su importancia para la asimilación del género por parte del público medio fue y es indiscutible.

4. X-Men: Primera generación (2011)

El plan de películas de orígenes se quiso seguir con una película de Magneto, dándole las riendas al hombre que en un principio iba a relevar a Singer para cerrar la primera trilogía. Matthew Vaughn pronto se dio cuenta de que lo más inteligente y atractivo para la franquicia no era hacer películas sueltas sin orden ni concierto, sino un reboot que nos desarrollase la interesante y complicada relación entre Magneto y el Profesor Xavier, decorándola además con su estilizado estilo narrativo, metiendo personajes poco populares pero que puedan dar juego y metiéndolos en medio de la Crisis de los Misiles de Cuba. Tras varios años, sigue siendo una de las películas más disfrutonas de la saga.

3. X-Men 2 (2003)

Una vez hechas las presentaciones, Singer entró más de lleno en la concepción de los mutantes como alegoría de minorías oprimidas, la lectura que hoy día prevalece sobre el grupo de personajes. Subiendo también los niveles del espectáculo, la película logra una mayor intimidad con los personajes, más desafiados dramáticamente en esta película, y supone la más genuina y remarcable traslación del espíritu del grupo superheroico a la gran pantalla.

2. Deadpool (2016)

Es posible que su legado vaya a ser una de las peores cosas que marque el devenir del género en el futuro, pero abrió una interesante puerta para que estas películas pudieran tener calificación para adultas. Lo que no hay que confundir con ser una película adulta, algo que Deadpool no es: es una macarrada meta, algo listilla y algo insoportable, una locura violenta e irreverente y una comedia romántica machirula que, sin embargo, logra mantenerse fresca. Ryan Reynolds encuentra su zona de confort y un interesante equilibrio, y Tim Miller desde la dirección logra aunar la acción violenta con el humor. La secuencia en la autopista logra una perfecta destilación del espíritu del personaje y de sus cómics, haciendo de esta casi un pequeño milagro que ya le está constando replicar a cada uno de sus involucrados.

1. Logan (2017)

La sublimación perfecta del personaje y una de las más atrevidas adaptaciones de cómic superheroico que hemos visto. Más allá de sus evidentes referencias western, la parte adulta de la película no se limita a mostrarnos al personaje metiendo las cuchillas en cráneos de sus enemigos y dejando que brote la sangre. Hay una exploración crepuscular realmente trabajada, de un hombre encontrando la última razón para vivir en un mundo en ruinas, de ser el último sostén para generaciones pasadas y futuras y de sobrevivir al deterioro de uno mismo. Jackman y Mangold le dan la despedida perfecta a un personaje que ha sido referente para una generación.

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