Era cuestión de tiempo que pusiéramos un poco de orden en esa movida que han montado Kevin Feige y Marvel Studios. Ya sabéis, aquellos que han culminado su plan de dominación mundial (o de la industria cinematográfica y la cultura pop) donde pueden ser una potencia económica en sí misma. Tras 22 películas han conseguido convertirse en una fábrica de éxitos, con películas mejores y peores pero que buena parte del planeta quiere ver. 

Para entender todo esto, vamos por cada una de sus películas, de peor a mejor.

23. El Increíble Hulk (2008)

A la gente que se queja de la de Ang Lee hay que darle un golpe de remo y recordarle que esto existe. Una película que no tiene el menor atisbo de idea sobre qué contar, optando por un blockbuster genérico, aburrido y feo en sus diseños. Los primeros 20 minutos parece una mala copia de Bourne y cuando aparece Hulk sólo te sale un “meh”. Hasta Edward Norton parece cansado de aparecer aquí, y eso que reescribió el guion entero… no está muy claro con qué objetivo.

Mátame, camión.

22. Iron Man 2 (2010)

Es difícil encontrar una película más desprovista propósito y más absurdamente rellenada. Jon Favreau y Robert Downey Jr. volvieron a intentar la jugada de improvisar cada escena, sin tener mucho en cuenta en guion, pero lo que en la anterior era fresco y divertido, aquí anda en círculos y sin gracia. Quizá porque entonces se encontraron la comedia en el camino y aquí, al buscarla forzadamente, te quedas con un Tony Stark regresivo a cómo era antes de la primera. Qué penita lo de Mickey Rourke, pero su degradación le hace dar una energía salvaje (aunque también más absurda) a la película.

Sam Rockwell da gusto verlo, eso sí. Sam Rockwell es buen actor. Me pregunto cómo habría sido si le hubieran dado Iron Man a él.

21. Thor (2011)

Hay una maja comedia de pez fuera del agua latente en este (plomizo) drama shakespeariano venido a arriba. Kenneth Brannagh es capaz de hacer (más) aburridos blockbusters que no pasarían de genéricos. Hasta a Asgard parece plano y de colores apagados. Lo de teñir las cejas y la barba de Chris Hemsworth no tiene sentido, al igual que el abuso de los planos holandeses (hay más tipos de planos, Kenneth).

¿Os imagináis si le hubieran dejado a Sam Raimi hacer Thor en los noventa? Qué divertido habría sido.

20. Doctor Strange (2016)

Espero que le pagasen su parte de los royalties a Christopher Nolan por esto. No sólo muchos efectos visuales parecen heredados de Origen, sino que el primer acto es prácticamente Batman Begins. Pero todo bajo la fórmula Marvel, que aquí desluce un poco. Scott Derrickson tiene muy buenas ideas visuales, desde las secuencias más psicodélicas hasta hacer funcionar estéticamente la magia, pero el resto lo domina menos, especialmente la comedia, que muchas veces los chistes no aterrizan. En lo positivo podemos sumar la secuencia contra Dormammu (curiosamente escrita por Dan Harmon, de Rick & Morty). En lo negativo está, claramente, hacer pasar a Strange como el nuevo Tony Stark, que Benedict Cumberbatch no sale de su zona de confort ni a tiros y que Rachel McAdams y Mads Mikkelsen están desaprovechadísimos (imperdonable).

Por otro lado, ¿cómo es que Michael Giacchino hace la banda sonora y no recuerdo una sola melodía después de ver la película?

19. Thor: El mundo oscuro (2013)

¿Honestamente? El mundo oscuro podría haber sido genial porque toma unas cuantas decisiones adecuadas, especialmente ahondando en la complicada relación entre hermanos. Imaginad el Guillermo Del Toro de Hellboy 2: El Ejército Dorado jugando con estos mundos de fantasía, esos diseños coloridos y trabajados, ese perfecto equilibrio entre magia y tecnología. En su lugar tenemos a Alan Taylor empleando algunos de sus trucos de Juego de Tronos. Sí, pero no.

No sé, una peli con Thor colgando el Mjönir como un paraguas, con más René Russo y que hacen el duelo final con PORTALES no puede ser la peor de todas estas.

18. Capitana Marvel (2019)

Es posible que no haya película de esta lista que sea tan “está Ok” de manera tan agresiva. No es mala su idea de jugar con los flashbacks para darle cierta frescura a su historia de origen, pero te pasas dos actos sin tener muy claro quién es el personaje ni por qué tiene que importarte (más allá de que tenga que salvar el mundo en la siguiente película). Tampoco le sienta bien que parezca un intento de sacar adelante un sucedáneo de Guardianes de la Galaxia (movidas cósmicas, con buenas dosis de humor entre medias hasta en algunas escenas de acción y playlist de canciones pop de las que algunos puedan sentir nostalgia) sin James Gunn.

Pero incluso con sus problemas se disfruta, tiene un mensaje sólido en su conflicto con el villano y también un gato cósmico que en cierto punto flota en gravedad cero. Ah, y Ben Mendelsohn.

17. Ant-Man (2015)

Cuando veo Ant-Man no puedo evitar pensar en la película de Edgard Wright que podría haber sido y no fue. Se ven retazos de dicha película, como la idea de convertirla en una peli de atracos o los montajes acelerados cuando el personaje de Michael Peña (el mejor de la película) cuenta una historia. Y luego están problemitas como que el personaje de Paul Rudd probablemente debería ser más cabrón para que la película tenga sentido y que no tiene ningún sentido que no dejen a Evangeline Lilly ser la Avispa en esta película.

Aparte de eso, es una peli de gente haciéndose pequeña y muchas hormigas que es muy divertida y hasta noventera. Es imposible no disfrutarla.

16. Capitán América: el primer vengador (2011)

Lástima de un problema de ritmo que la lleva a quedarse sin gasolina una vez llegados a la hora y poco de duración. El primer acto resulta ejemplar, de lo mejor que ha hecho Marvel en esta fase, y cuando llega a la misión donde el Capitán rescata a los soldados de los alemanes la peli ya ha tocado techo. Después de ese momento ya es todo más genérico, pero todo lo de antes es el Joe Johnston de Rocketeer: impecablemente contado, centrado en los personajes y genuinamente emotivo. Hasta Tommy Lee Jones desganado y odiando cada segundo de su presencia en esa película funciona.

Por otro lado, ¿no os parece que Cráneo Rojo de Hugo Weaving es un poco imitación de Werner Herzog?

15. Capitán América: Civil War (2016)

Vengadores 2.5, a la que es muy fácil achacarle algunos de los problemas habituales de Marvel: desde la ilusión de cambio para que parezca que haya avance pero no se planteen conflictos realmente profundos para los personajes hasta la acción plana creada en previsualización y rodada en un almacén en Atlanta (lucha en el aeropuerto). El conflicto ideológico realmente sólo existe durante el primer acto y lo que desata el duelo del clímax no dista demasiado del momento “Martha” de Batman v. Superman pero la gente sólo hizo sangre con esta última.

Pero al mismo tiempo Marvel tiene una fórmula perfilada para clavar cosas, aunque sólo sea a un nivel superficial, desde hacer pelear a los héroes como si fueran figuras de acción controladas por niños a que los actores vendan esto como un drama donde los personajes no saben lidiar con sus complejas emociones. La presentación de Black Panther (que tiene el mejor arco de la película) y Spider-Man son ejemplares y nos ahorran dos películas de origen y el Barón Zemo es de los villanos que mejor funciona (aunque la película nunca se decante por si al final él gana o no).

14. Spider-Man: Lejos de casa (2019)

La primera mitad de esta película está profundamente fracturada porque resulta imposible creerse que los villanos sean un puñado de gigantes CGI de agua, fuego y tierra (incluso sin saber nada sobre Misterio). ¿Cuando la peli te revela al fin sus cartas? Ahí ya hace click, porque todo lo de Misterio es un nada disimulado golpe a la manera de operar de Marvel. La secuencia de pesadilla es el highligh de esta película, aunque sea prácticamente 100% animada (o quizás por eso). El tono ligero de John Hughes, esta vez de vacaciones por Europa, funciona, aunque ya va tocando que prueben otra cosa. A ser posible, otra cosa con más Zendaya.

13. Ant-Man y la Avispa (2018)

Se le puede achacar que no tiene realmente un villano para esta función, pero a cambio permite que todos los personajes se muevan en una zona más gris de la que habitúan los héroes de Marvel. Y tiene su aquel hacer una película de ocho personajes persiguiendo un mcguffin, cada uno por sus propios motivos. Peyton Reed ya se muestra más suelto que en la primera, pasándoselo pipa encogiendo y agrandando cosas (nunca deja de ser gracioso) y con secuencias de acción bien trabajadas que incluso dan sensación de localización real (comparad con Venom y decidme si parece que las dos pasan en San Francisco) incluso aunque realmente esté rodada en un almacén de Atlanta.

Eso sí, como a casi todas las películas, le habría venido bien más Michelle Pfeiffer.

12. Vengadores: La era de Ultrón (2015)

El choque de posturas entre Kevin Feige y Joss Whedon noquea tanto la estructura de la película que se hace clarividente que partes son del director y cuáles han sido impuestas por el productor. Aun así, y con todo lo de las gemas metido con calzador, interesante contraste con la primera Vengadores. Mientras que aquella exudaba un optimismo pop, esta tiene un tono más sombrío y pone más contra las cuerdas a los héroes. La escena de la granja es complicada de vender, pero ahí está todo lo que Whedon quería lograr en esta película.

Y tienes robots debatiendo sobre el destino de la humanidad. Esta peli es mejor de lo que mucha gente dice.

11. Iron Man (2008)

Resulta fascinante que se haya convertido en tan modélica y base para la fórmula una película tan libre y hasta improvisada. Una vez aseguraron los trabajos, Robert Downey Jr. y Jon Favreau sudaron mil del guion que había y dedicaron la pre-producción (con un poco de ayuda de Shane Black) a improvisar la estructura de la historia y los momentos entre medias de las escenas de acción cargadas de CGI. El resultado se sigue manteniendo fresco (las referencias a MySpace no tanto), efectivo y divertido, con actores muy libres y sustentando esos momentos intermedios de manera muy sólida. Es increíble hasta que punto antagoniza con todo lo que llegó después de ella.

Además, Jeff Bridges calvo con casi siempre un puro en la mano y masticando a gusto cada escena. Sí, gracias.

10. Spider-Man: Homecoming (2017)

Es bastante refrescante que el nuevo reinicio de Spider-Man sea para tener aventuras más cotidianas y que no sean de salvar al mundo de destrucción inminente. El tono de peli adolescente de John Hughes que le dan sigue sentando bien, se clava el agobio del personaje por no llegar nunca a nada, el Buitre de Michael Keaton funciona de perlas, la música de Michael Giacchino mola y tiene a Marisa Tomei.

¿Y cómo es que hasta ahora nadie había intentado replicar la escena de Spider-Man atrapado levantando los escombros?

9. Vengadores: Endgame (2019)

Mucha de su fuerza emocional proviene del recorrido de más de diez años y 20 películas, pero eso no niega algunos de sus aciertos, que los tiene. Dedicar la primera hora de la película al drama de los personajes lidiando con su fracaso es uno de sus mejores triunfos, por ser genuino y porque luego resulta más satisfactoria su última hora de pelea mastodóntica. Y que la hora intermedia sea una película loca de atracos y viajes en el tiempo llena de ideas disparatadas, sin sentido lógico y muy de cómic le viene de perlas. Menudo viaje.

Tiene problemas evidentes, desde que se sigue notando que está rodado en plató de pantalla verde al momento “She’s not alone” cuya ejecución es el cringe máximo. Ah, y el CGI para los trajes para la misión cantan y hacen más falso todo, pero eso ya parece que no se va a ir. Pero todo es disculpable hasta cierto punto gracias a cómo clavan el aterrizaje.

8. Thor: Ragnarok (2017)

Quitando que toda la parte de Asgard es un tostón, el falso reboot de Thor funciona de perlas al dar con las teclas adecuadas. Taika Waititi aporta una energía refrescante no sólo por cómo ayuda a fluir el humor sin frenar la historia, sino también por ese buen manejo entre la épica espacial y lo hortera (la mejor muestra es la escena de las valquirias). Chris Hemsworth por fin se nota cómodo de verdad en estas películas y Jeff Goldblum haciendo de… Jeff Goldblum en el espacio es oro todo el rato.

Y lo reconozco, me parto cada vez que veo el chiste de Karl Urban y sus armas “Des” y “Troy”.

7. Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)

El thriller conspiranoico setentero (la referencia a Los tres días del Cóndor se pone en tu cara desde el fichaje de Robert Redford) meets Rainbow Six/Black Ops (lo cual explica la popularidad entre los fans). También tienes mucho Jason Bourne entre medias, sólo que con súperfuerza y un escudo. Respeto también por una de las mejores bandas sonoras de estas películas, a cargo de Henry Jackman. El tercer acto es un poco blah, pero ya es mal habitual en estas películas.

6. Guardianes de la Galaxia (2014)

La mayor muestra de que Marvel se habían vuelto a prueba de balas es conseguir que una de sus películas más queridas sea de un grupo de vigilantes espaciales capullos que nunca fueron primera división en los cómics (o incluso segunda). Le podemos dar las gracias a James Gunn, que claramente encontró el punto donde poder conectar con los personajes y también qué tipo de estrella debe ser Chris Pratt. Y que una de las mejores interpretaciones de Bradley Cooper sea darle voz a un mapache muestra el compromiso de todas las partes por hacer esto BIEN.

La mixtape es fantástica, por supuesto.

5. Vengadores: Infinity War (2018)

Hay algo especialmente interesante en hacer que el mayor enemigo de la función sea el que tiene el viaje del héroe, especialmente uno que defiende que el Universo (Marvel) se ha hecho demasiado grande y hay que cortarlo por la mitad. Por supuesto, la película defiende que no hay que “negociar con vidas” y por eso lo que está más en juego en la bombástica pelea del final (una de ellas) es la vida de La Visión. Pero lo que más hace memorable a Infinity War, tan cacareado como el mayor crossover jamás realizado hasta que se ha convertido en meme, es que realmente es una película sobre perder, y por eso triunfa el único que sabe lo que implica. Quizá a los Russo se les pueda achacar muchas fallas como realizadores, pero de vez en cuando te recuerdan con acierto lo mucho que te importan estos personajes.

¿Y el momento donde entra Thor en la pelea final? El entusiasmo que se ve en la cara de los personajes cuando llega es justo el efecto que tiene cuando lo ves aparecer en el momento preciso.

4. Black Panther (2018)

Quitando un tercer acto de rigor más genérico, hay muchas cosas inteligentes que alabar en esta película, la más cercana de Marvel a unas intenciones adultas. El conflicto entre héroe y villano esta magníficamente planeado, desde lo puramente emocional a lo ideológico, haciendo que el viaje del héroe sea más interesante acabando en un punto diferente gracias a este conflicto. Los diseños de la película son para quedarse embobados, Ludwig Göransson logra salirse del letargo que suelen tener las bandas sonoras de la saga, cada secundario tiene su propio arco que luego la película desarrolla y hasta la parte donde parece una película de James Bond funciona. Tras sorprender con Creed, Ryan Coogler ha demostrado aquí su capacidad para hacer espectáculos masivos que no tengan que renunciar a ser películas adultas y complejas. Quizá dentro de unos años no sea una locura denominarle el Spielberg negro.

3. Iron Man 3 (2013)

A toda la gente que dice que esta es mala, o incluso la peor de todas, que cierre la puerta al salir. Tiene gracia que Shane Black se haya salido con la suya para poder hacer otra peli de acción de Shane Black: peli navideña, con humor cabrón, un niño de compañero y un protagonista con claros problemas y traumas psicológicos/post-traumáticos. No sólo los elementos molan de por sí, sino que todos está perfectamente colocado para hacer que Tony Stark tenga un viaje emocional significativo (a lo que ayuda RDJ, que nunca ha estado mejor en estas películas), que conecte con la anterior película pero no sea repetir la cura de humildad de la primera película. Y si nos ponemos a tirar del hilo de las referencias freudianas, del trastorno de disociación y demás que hace con los trajes, no acabamos.

Que es maravillosa, coñe. Y lo del giro de El Mandarín con Ben Kingsley es divertidísimo y más audaz de lo que parece.

2. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017)

Un caso perfecto de secuela que sabe dónde tiene que ser más que la anterior para ser mejor: más colorida, más emocional, más atrevida, más loca y más divertida. La mixtape vuelve a ser otro triunfo, con una secuenciación y una introducción en escena perfectas. Los daddy issues se elevan al máximo (literalmente el padre de Starlord es un planeta) y el villano es de los mejor aprovechados en Marvel. Además, poner a Kurt Russell como padre de Chris Pratt pone en evidencia que su modelo de estrella debería ser él y no Harrison Ford como está intentando hacer.

Y luego está el personaje de Yondu, donde logra tener la redención más creíble de todo el Universo Marvel. Y qué final. James Gunn, menudo tesoro eres.

1. Los Vengadores (2012)

Realmente, resulta impresionante que funcionase el experimento después de tenerlo todo en contra. Nada de esta envergadura se había probado antes, mucha gente era escéptica, y sólo la primera Iron Man había pasado la prueba del algodón. Pero Joss Whedon logró que funcionase todo, desde la película coral hasta trasladar elementos de su experiencia televisiva al blockbuster masivo. Pasa por todos los lugares que luego se han convertido en comunes, pero aquí tienen todos una intención que funciona.

Las setpieces no son sólo peajes por los que pasar, sino que la acción tiene un significado y conflictos identificables. Whedon también aprovecha los espacios entre medias para probar diferentes combinaciones e interacciones de sus personajes, con chistes bien hilados que no son sólo “jijijaja” y “guiño, codazo”. Va desarrollando sus héroes y sus confrontanciones con acierto para que luego, cuando se juntan, sea todo lo emocionante que debe ser. Y luego está el por fin hacer funcionar a Thor (a Marvel le llevo unos años más para darse cuenta) y que tiene que darnos pena y miedo que Bruce Banner se convierta en Hulk (qué bien Mark Ruffalo). Luego disimula poco que odia con toda su alma tener a Ojo de Halcón en esta película, pero se le perdona.