Decir que el camino para hacer un universo compartido similar al de Marvel ha sido como el Rosario de la Aurora sería quedarse corto. Warner y DC han tenido muchos baches en el camino, con varios cambios de dirección de por medio, que han convertido el Universo Extendido de DC en un dislate, en cierta manera, interesante. Vamos a aprovechar el estreno de La Liga de la Justicia de Zack Snyder para hacer un repaso de los puntos bajos y los altos (sí, los ha habido) en este mundo de Dioses y metahumanos.

11. La Liga de la Justicia (2017)

#ReleaseTheSnyderCut

10. Suicide Squad (2016)

Se ha hablado muchísimo de los problemas de esta película, que no son pocos, pero enarbolando demasiadas exageraciones, como si algunos de dichos problemas no los sufriera también la misma Marvel. El caso es que sí, que la empresa que hace los trailers te haga el montaje no es buena señal, el villano malísimo es La Nada, la trama de la hija de Will Smith, metida con calzador por el propio actor para hacer más simpático a su personaje, no funciona y Jared Leto se carga la película cada vez que aparece (y se dejaron cosas fueras). A cambio, la Harley Quinn de Margot Robbie es un hallazgo refrescante, la actitud nerviosa y tóxica del Gobierno y, por extensión, la del personaje de Viola Davis resultan creíbles y es la primera película que sabe qué hacer con Jai Courtney en vez de forzarlo como actor estrella. Es imposible que esto sea mucho peor que Doctor Strange. Nadie echará de menos a David Ayer, eso sí.

9. Wonder Woman 1984 (2020)

Justo en un año donde no podría venir mejor una buena dosis lúdica y optimista como la de Wonder Woman, llega una secuela que se pega un par de inesperados tiros en el pie. De nuevo, Patty Jenkins brilla más cuando más acerca la película y el personaje a Richard Donner y su Superman (incluyendo algunos momentos más divertidamente tontorrones), pero toma demasiados desvíos en un argumento bastante destartalado e hipertrofiado con una oscuridad que no funciona y con falta de escenas de acción de más enjundia. También se desangra por su empeño en armar un triángulo protagonista que, aunque resulte interesante su interés en desarmar ciertos arquetipos tóxicos de los 80, desarrolla de forma desigual. Una pena, aunque daño no hará a nadie.

8. El Hombre de Acero (2013)

Probablemente no la mejor manera de empezar un universo: A Warner le corría prisa hacer una nueva película de Superman antes de 2011 para no perder los derechos y, tras descartar varios enfoque, tiraron hacia adelante con una propuesta que David S. Goyer hizo con Christopher Nolan (que finalmente produce y tiene crédito en la historia) en mente. El margen para Zack Snyder para meter pezuña aquí es limitado, pero algunos de los (pocos) hallazgos que hacen interesante la cinta vienen de su parte: las analogías entre Kal-El y la segunda llegada de Cristo, cómo la humanidad procesa la llegada del superhombre, el mimo en el look visual filmando la película en celuloide, el casting de Henry Cavill y su mandíbula de titanio que encajan con este Superman muchas veces obligado a restringirse a sí mismo. Por desgracia, la estructura de Goyer le pone demasiado lastre para despegar del todo.

7. Aves de Presa (2020)

Tras la desaparición casi por completo de cualquier cosa que se parezca a línea editorial, Aves de Presa aprovecha su falta de ataduras para volar libre por completo. El resultado es un divertido desmadre de estupendas mamarrachadas, rupturas de cuarta pared, acción cruda, actores gustándose y una deliciosa falta de vergüenza. Una cinta que se sabe menor pero que no desaprovecha la oportunidad que se le da.

6. La Liga de la Justicia de Zack Snyder (2021)

No hay mayor prueba de la libertad que ha tenido el director para hacer esta hiperbólica oda al heroísmo que el plano que está circulando estos días de la pepita de sésamo de la hamburguesa que provoca un accidente de tráfico. Snyder va con todo, desde decisiones estéticas frontales como ese 4:3 de aspect ratio hasta alterar la colorimetría de casi toda la película. También va con todo en épica recargada, en el pomposo mensaje de la fuerza de la unidad que recorre la película, y sí, también con la duración. También con el cariño que tiene por estos personajes.

Aunque parezca una decisión visual básica, diseñar toda la película para que se vea en 4:3 o en IMAX ayuda a poner a estos héroes realmente en el centro. Que es lo que intenta hacer a lo largo de todas estas horas, entrar en su psique, en sus dudas y en sus reflexiones sobre su deber. Y salen todos reforzados del proceso, desde el Batman de Ben Affleck que parece que tiene más cosas que hacer en todo el maremagnum de bichos volantes y dioses hasta los introducidos Flash, Cyborg y Aquaman, cada uno con un viaje cuidado que resulta satisfactorio. También Wonder Woman, que tiene menos planos picados enfocados a su culo.

Quizá la palabra más adecuada sea satisfactoria. Porque aunque podamos discutir de su barroquismo CGI, de su prolongada duración (también son larguísimas las versiones extendidas de El señor de los anillos y bien que os las veis algunos) o de cómo sigue la misma trama (que vale, pero no digáis que sigue siendo la misma película), pero La Liga de la Justicia responde más a lo que supondría un cierre de trilogía (quitando cliffhangers) iniciada hace ocho años, donde las ambiciones temáticas son reducidas para poner un adecuado lazo a los caminos recorridos. Y lo cumple. Quizá pueda resultar la cinta donde Snyder plantea menos cuestiones ambiciosas sobre la condición divina y la humana (aunque hay movidas teológicas todavía), pero sí es de sus más sentimentales, y resulta un triunfo en ese sentido.

5. Wonder Woman (2017)

Para muchos fue el clavo ardiendo al que agarrarse, a pesar de que la influencia de Snyder aquí es innegable, ya no sólo por aportar al guion sino por cómo la acción de la película bebe de su libro de estilo. Patty Jenkins saca aquí un blockbuster más correcto formalmente, más predispuesto a complacer al público, que brilla precisamente por no poder dejar de sentir cariño y admiración por su personaje principal. También saca buen partido de su sentido del humor, especialmente a través de un Chris Pine que saca oro siendo secundario. La escena en Tierra de Nadie es una de las secuencias más icónicas del género superheroico. Cuando hagan el remake en 40 años, se la tendrá en la misma consideración que el Superman de Christopher Reeve y Richard Donner.

4. Batman v Superman: El Amanecer de la Justicia (2016)

En realidad, este puesto está ocupado por la versión extendida de 3 horas (el Snydercut), que es la versión que deberíamos haber visto ya que arregla algunos de los problemillas de la versión de cine.

Aquí es donde Snyder pone sobre la mesa todas sus ideas sobre los héroes de DC: Superman como analogía de Jesucristo y Batman como metáfora de esa civilización post-11S que ha perdido la fe en los valores puros que representa Kal-El y su cinismo le lleva a tratar de destruirlo antes que otra cosa. Los nuevos dioses en la sociedad actual. Mucha gente se quedó con el momento Martha, y no les culpo, pero aquí hay una película más valiosa de lo que muchas críticas le han querido reconocer, mas reflexiva y ambiciosa en sus temas -aunque nada sutil a la hora de contarlos, aquí todo el subtexto se convierte en texto- que muchas superproducciones que tratan de evitar contar nada para tener una neutralidad transversal.

La batalla final, llena de ruido y luces intensas, no le hace demasiado favor. Y luego está Gal Gadot como Wonder Woman, una inclusión agradecida. Según te pilla la tarde, el Lex Luthor de Jesse Eisenberg te puede arruinar la peli.

3. Aquaman (2018)

Cómo explicar racionalmente una película en la que pasan las siguientes cosas: un pulpo toca la batería en un coliseo, Nicole Kidman interpreta a la madre de Jason Momoa, una mujer lleva un vestido de luces hecho con medusas y en un momento dos personajes llegan a una playa a ritmo de Pitbull haciendo una versión de Toto. Este delirante espectáculo sólo puede venir de un tío con el particular sentido de las películas grandes como James Wan, que conjuga lo mejor del cine de aventuras de la escuela En Busca del Arca Perdida con la alucinación visual de Speed Racer y el perfecto sentido del ridículo (es decir, nulo). Es tan demencial y tan disfrutable que hay que amarla.

2. Shazam (2019)

Citando antes el Superman de Donner, pocas veces el cine superheroico ha igualado ese sentido de la maravilla que preñaba dicha película, muchas ni siquiera se han atrevido a intentarlo. En su aparente intrascendencia, Shazam encuentra y recupera ese espíritu, que sustenta una cinta que es blockbuster de acción, cinta adolescente tontorrona pero de buen corazón y comedia ochentera en la onda de Aventuras en la Gran Ciudad y Big. Es una película que hace tan bien cada una de las cosas que toca y tiene tanto cariño por sus personajes que debería ser modélica.

1. El Escuadrón Suicida (2021)

La muestra de que James Gunn es ese amigo nerd majísimo que te vende con todo su entusiasmo por qué te tiene que importar ese villano de cuarta división, y a ti no te dan ganas de mandarlo a paseo, sino que te contagia su rollo. Aquí se desata por completo, es un salvaje film bélico absolutamente inventivo para ser gore, y que sabe ser cabronías sin tener que ser insoportable. Un torbellino con un timing cómico perfecto y continuo, con personajes de los que te encariñas incluso aunque las posibilidades de supervivencia son remotas, con pasión y ganas de subversión de todas las convenciones comiqueras y una acción afilada que llega en todo su apogeo al final en lugar de desfondarse como casi todas.

Y también hay palo a la política exterior americana. A Gunn no le falta nada aquí.

Artículo anterior50 años de ‘Stairway To Heaven’, de Led Zeppelin
Artículo siguienteWillow – Lately I Feel Everything

1 Comentario

  1. Para mi la mejor es Aquaman. Es lo más parecido que se ha visto a una película moderna de Masters del Universo, y eso para mi es ORO.

    Shazam está guay, pero la mata el bestial contraste de personalidad entre el chaval, un adolescente mamoncete y algo melancólico, y Shazam, que tiene la edad mental de un niño de seis años.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.