Pasan los años, pero el fervor por el universo Harry Potter sigue siendo muy intenso. Las aventuras del niño mago se han convertido casi en culto religioso, especialmente para las personas que vivieron el fenómeno en directo, aunque nunca ha dejado de sumar adeptos. Que las películas entren en una plataforma de streaming, o que se reestrenen en cines, como está sucediendo ahora, se trata como un evento de gran magnitud. Parece una ocasión inmejorable para recordar las ocho películas de la saga principal, así como las del spin-off de Animales Fantásticos.

Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018)

Uno tiene fe en la humanidad y creer que esta puede aprender de sus errores. Luego se topa con películas así que demuestran que eso no es posible, ya que pasa punto por punto por cada uno de los puntos que hacen de El ataque de los clones una película deplorable y la peor de su saga: es una película donde todo lo que observas, todo lo que rodea a los personajes que ves en pantalla, se siente absolutamente falso. Nada se siente táctil, no hay suspensión de la incredulidad, todo es valle inquietante y notas la incomodidad de los actores (ni una interpretación se salva, ni una) al tener que reaccionar ante cosas que no tienen idea de cómo lucen en un entorno que no existe, también está recreado con CGI.

Para colmo, planta semillas que sirvan de desarrollo de la historia, pero para dentro de una película o dos, haciendo que esta sea totalmente innecesaria e intrascendente. Es una película sin demasiada razón de ser que no hace nada digno de ver.

Harry Potter y el misterio del príncipe (2009)

Animales fantásticos y dónde encontrarlos (2016)

Resulta un poco sangrante el contraste entre la primera película introductoria del universo y esta. Para empezar, cumple con un mal habitual de los spin-offs/precuelas, que tiene que mantener siempre un ojo con lo que viene después y eso lleva a limitarse a sí misma, además de pasar por los guiños de rigor para la fanaticada. Segundo, cumple con el mal habitual de una franquicia que empieza teniendo en mente que le siguen tres o cuatro películas más: introduce unos personajes nuevos que no desarrolla demasiado por estar preparando lo que va a llegar en posteriores films y por estar construyendo un mundo amplio que sólo muestra de forma superficial.

En resumen, es una película que no plantea ni propone nada, con una serie de personajes de dudoso interés. Pero su mayor pecado es renunciar a tener a Colin Farrell como villano y reemplazarlo por Johnny Depp (no sé en qué universo eso es una buena decisión, pero ya se ve que la van a corregir).

Harry Potter y la Orden del Fénix (2007)

Entra en escena David Yates, que se volvería en el artesano de confianza para Rowling y el equipo de producción para trasladar de forma más fidedigna todos los entramados de los libros. Quizás aquí esté uno de los grandes problemas de la película: muchos frentes abiertos no del todo bien hilados o integrados. Desde señalar con bilis las políticas autoritarias de Tony Blair a los coqueteos de Harry con la oscuridad, pasando al personaje por otras 4 o 5 tramas distintas que apenas tienen que ver con otras, dando una sensación de película desparramada y que pasa de puntillas por los temas que quiere tocar.

Yates ofrece algunas secuencias visualmente interesantes, pero su tendencia a una paleta de colores apagada, un ritmo algo falto de vida y un mayor uso de efectos digitales en detrimento de elementos reales como decorados marcan algunos de los puntos débiles que se han vuelto constantes en la franquicia.

Harry Potter y las reliquias de la muerte – Parte 2 (2011)

El final de la saga principal tiene mucho de todos esos films de cierre de trilogía, que suelen ser más satisfactorios que buenos. En este caso viene tras otras 7 películas, lo que implica más satisfacción tras el largo recorrido, pero la peli en sí tiene que atar todos los cabos posibles de la forma que más satisfaga al personal (y a la jefa). Así que tiene un duelo muy bombástico, pero el film se siente constreñido y pasando por los momentos con eficacia de funcionario. No ayuda que el gran combate sea una maraña de colores negros y grises oscuros con mucho efecto digital que reduce la sensación de incredulidad, pero qué le vamos a hacer a estas alturas.

Eso sí, ni olvido ni perdón.

Harry Potter y la cámara secreta (2002)

Chris Columbus volvió para dar los siguientes pasos en la franquicia, probando nuevos elementos visuales y permitir un poco más de oscuridad en el mundo mágico. En líneas generales difiere poco de su anterior película, más allá de la tonalidad diferente en la fotografía o más movimientos de cámara en mano, y se ha reprochado cierta sensación de trámite y de poco especial con respecto a su predecesora. Pero la verdad es que estamos ante otra divertida aventura de la franquicia, con algunos momentos memorables como el coche volador, la poción transformadora, el ataque de las arañas o cualquier escena en la que salga Kenneth Branagh gustándose y masticando escenas.

Harry Potter y el cáliz de fuego (2005)

Llegado al ecuador de la saga  se volvió a cambiar de director, contratando a un Mike Newell que lleva a la franquicia a varias y dispares direcciones. Lejos de lo que pueda parecer, logra integrar con éxito una diferente variedad de tonos, que van desde una comedia romántica adolescente al típico relato de madurez que se puede esperar de esta historia, pasando también por una clásica aventura de «búsqueda del tesoro» (aquí los retos funcionan como los desafíos que los héroes deben superar para llegar al buscado tesoro) y por la liberación sin complejos de algunos elementos disparatados y retorcidos, marcando la paulatina introducción de la oscuridad. También incluye algunas de las actuaciones más memorables de toda la colección, especialmente de Daniel Radcliffe.

Harry Potter y las reliquias de la muerte – Parte 1 (2010)

Lo más fácil sería que acusara su condición de preludio ante el gran clímax final, pero en realidad se refuerza de ser una de las películas más libres y aisladas de la saga, probando diferentes registros que terminan funcionando. Tenemos un segmento donde la peli se vuelve cine de atracos, otro donde parece una road movie post-apocalípitca, te cuela un tramo donde se vuelve cine de animación y decide terminar con sensación de derrota a lo El imperio contraataca. Todo vertebrado por una bien hilada cinta de aventuras y búsqueda del tesoro que se nutre de explorar a fondo a su trío protagonista, con más matices y conflictos interesantes que en toda la franquicia. Un atrevido acierto.

Harry Potter y la piedra filosofal (2001)

La introducción a un mundo tan vasto y querido como este a otro formato es complejo. Primero, porque tienes que preparar el terreno para toda una saga sin tener claro si vas a pasar de la primera película, y segundo por lo complicado de captar un tono tan absolutamente fantástico que podría quedar pueril y demasiado naïve de no clavar todos los elementos necesarios. Chris Columbus sale no sólo bien parado del reto, sino que hace un magnífico ejemplo de fantasía infantil con un pie en dos épocas distintas. Tiene todo el espíritu noventero donde no tiene miedo a meter demasiados tonos en la película (fantasía pura, comedia british y hasta cine de terror apto para todas las edades) y va introduciendo claves del blockbuster de la era 2000s (para bien y para mal).

Pero su mayor logro es ofrecer una puerta entrada al gigantesco mundo descrito en los libros mientras mantiene el foco con los pies en la tierra, centrando en una historia concreta de descubrimiento, crecimiento y formación de la amistad. Es una película no obsesionada por las seis o siete películas que vienen después, sino que se centra en hacer de esta una historia completa y efectiva. Columbus se muestra como la elección acertada, mostrando de nuevo su habilidad para conectar con la sensibilidad infantil tras Goonies, Sólo en casa o Señora Doubtfire.

Y sólo por el LOL, repasemos algunos candidatos para director, porque habría sido para verlo de haber sido escogidos: Alan Parker, Wolgang Petersen, M. Night Shyamalan y Terry Gilliam.

Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004)

No es algo especialmente rompedor calificar esta como la mejor película de la saga, pero es que hay algo realmente incuestionable en ella. Alfonso Cuarón, que desconocía las novelas y terminó enganchado a ellas tras la insistencia de su amigo Guillermo Del Toro, aceptó el encargo de los productores y de J.K. Rowling (declarada admiradora de su Y tu mamá también) y llevó a la franquicia hacia una nueva dirección, alcanzando nuevas cotas. Oscureció el tono y la imagen sin por ello dejar de ser una divertida fantasía (con una muy lograda comedia a lo largo del film) ni una película impresionante visualmente. Expandió el mundo de Hogwarts mientras exploró aún más el desarrollo de los personajes principales, condensando lo esencial de una extensa novela que toca bien tanto el coming of age adolescente como temas como el tiempo y las herencias familiares.

Es una rareza encontrar en el cine comercial un perfecto equilibrio como este: los productores confiando plenamente en un director de marcada personalidad creativa y dicho cineasta sabiendo contenerse para hacer crecer una propiedad intelectual hacia la dirección que necesita. Posteriores películas han intentado continuar y replicar este tono, sin lograrlo ni por asomo. Aquí se alinearon los astros.

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manuwar
manuwar
4 months ago

Otro de los que estuvieron en la negociación para dirigir la primera fue Steven Spielberg, que si no recuerdo mal pretendía hacer una sola película de animación que abarcase varios libros.
Lo de Shyamalan no lo sabía. Aprecio a Apu, pero The Last Airbender da unas cuantas pistas de lo que podría haber sido y es un gran NO.

A mi El Misterio del Príncipe me gusta bastante, y además tiene una fotografía que es una maravilla.

Last edited 4 months ago by manuwar