Netflix quiere consolidar su posición como titán de la industria con una serie de producciones propias, entre ellas una ingente cantidad de películas originales (y casi) ante es la que es muy fácil caer pero pueden succionar innecesariamente nuestro valioso tiempo. Para que no caigáis en alguna trampa, os traemos una lista con las películas de Netflix estrenadas este año (las que hemos visto, al menos, que tampoco estamos tan locos) de peor a mejor. Vosotros decidís hasta dónde os apetece llegar. Actualizaremos la lista con la llegada de nuevos estrenos.

20. Los últimos días del crimen

¿Por qué esta película dura dos horas y media? ¿Por qué he gastado dos horas y media en ver este thriller criminal de 0,5? ¿Por qué narices el director se cambió el nombre a Olivier Megaton?

19. Su Último Deseo

Un thriller genérico muy confuso, torpemente narrado, argumento mal desarrollado, personajes incoherentes y absolutamente frustrante de ver. Es difícil comprender cómo una prometedora autora como Dee Rees ha patinado de esta manera, con tantas malas decisiones y permitiendo que la película se le vaya de las manos por completo.

18. Violet y Finch

Un drama adolescente de libro (y no digo esto porque sea adaptación de una exitosa novela para adolescentes), con la misma plantilla que empleaban todas las del palo en 2014 y hecha con algoritmo. Cero reseñable, con poco encanto y ya ha envejecido sin haber pasado semanas de su estreno.

17. Coffee & Kareem

Cuando quieres hacer una comedia de acción de Shane Black con un adulto y un niño de “buddy couple”, pero apretando el botón del algoritmo. Más chistes que caen en saco roto que los que aterrizan, con un niño especialmente irritante y un Ed Helms que sigue sin colar como protagonista de sus propias comedias.

16. Spenser Confidencial

La asociación Mark Wahlberg  –  Peter Berg se había estancado con una serie de thrillers de acción intensos (aburridos) tan genéricos como idénticos, así que se agradece que quieran refrescar la fórmula con una cinta más distendida e intenciones más divertidas. Sólo le falta ser divertida, algo que Berg parece haber perdido hacer tiempo (pongamos desde la época en la que hizo Hancock). Wahlberg está planísimo y Winston Duke se lo come sin pestañear, pero lo más criminal es la falta de momentos chulos en la acción.

Al menos le zurran a Post Malone, algo es algo.

15. A todos los chicos: P.D. Todavía te quiero

Tras la exitosa adaptación del libro que confirmaba a Netflix como el último refugio para la comedia romántica, llega una secuela inferior y hasta innecesaria. Para fans.

14. Chicas Perdidas

Bordea duramente la frontera de el drama true crime de media tarde hecha por Lifetime, nuestra peli de tarde de finde en Antena 3, y está hecha con los recursos económicos y estéticos de Ozark (es decir, los justos). Al menos tiene a Amy Ryan y a Thomasin McKenzie, dos de esas actrices que dan casi sin esfuerzo interpretaciones de las que no puedes dejar de mirar la pantalla.

13. Sergio

¿Alguien más ha podido ver esto entero sin pensar cada segundo lo mucho que Wagner Moura se parece a Pedro Sánchez aquí?

12. Horse Girl

A veces no termina de estar a la altura de sus ambiciones, que este drama indie se ha puesto muy altas. El tono dramedia del comienzo gira pronto a un complejo retrato de la enfermedad mental y el pánico de ver cómo se pierde el control. Quizá demasiado complejo para su propio bien, pero su esfuerzo es de agradecer, incluso aunque no siempre se sostenga.

11. Tiempo de Caza

Un thriller coreano distópica que estira su tensión más allá de lo que la goma da. No toca mal las teclas, pero no hace nada especialmente llamativo con las notas.

10. Los Tortolitos

A la estela de otras pelis que cruzan comedia con thriller criminal, esta simpática comedia romántica nunca termina de alzar el vuelo más allá de su premisa. No obstante, tanto Issa Rae como Kumail Nanjiani están lo bastante graciosos y funcionan bien juntos lo suficiente para que la cosa sea simpática y hasta encantadora.

9. Hogar

Thriller parasitario, con un buen manejo de sus perversiones que casi tienen un aroma de cine coreano, y con la factura eficiente que ya caracteriza al cine de género en nuestro país, que goza de buena salud estos años. Quizá no tenga suficiente para destacar contra otros esfuerzos más férreos y notables de thriller ibérico y no termine de ir al fondo con algunas de las cosas más oscuras que plantea, pero tiene suficiente chicha.

8. Tigertail

Tras unos cuantos éxitos televisivos, entre los que destaca su importante labor como co-creador y guionista de la Master of None de Aziz Ansari, el creador Alan Yang debuta en el largometraje con este pequeño melodrama de un inmigrante de taiwanés hacia Estados Unidos. La exploración de su vida, dividida en tres periodos representadas por tres actores, se queda algo coja en sus condensados 90 minutos de duración, en contraste a lo que hacen referentes suyos como películas asiáticas (o influenciadas por el drama asiático) que se permiten narrar con más ambición en mayor duración. Con todo, incluso siendo una versión esquelética de esta clase de películas es capaz de contarlo todo con un cariño por sus personajes y su historia que se palpa y se transmite con facilidad.

7. Los Hermanos Willoughby

Una sátira de familias disfuncionales con mucho espíritu de Roald Dahl, su majo corazoncito y una animación estupenda, combinando técnicas de 2-D y 3-D. Podría pasar como una de Laika, aunque de las menores, pero muestra que en el departamento de animación de Netflix saben apostar.

6. A Secret Love

Este pequeño documental puede dar la sensación de demasiado sensiblón, pero toca con mucho mimo y cariño cada uno de los temas que salen de su emotiva historia. Más que un relato amoroso mantenido en secreto, A Secret Love es un bonito documento sobre el amor llegado a un punto donde tu cuerpo ya no te permite valerte por ti mismo.

5. Tyler Rake

Una peli de Tony Scott rodada como si detrás estuvieran los directores de John Wick o el Gareth Evans de The Raid. Tiene una secuencia de persecución de 12 minutos donde directamente se la saca a pasear. Lo cual hace preguntarse como un coordinador de las escenas de acción de Marvel puede dirigir algo así y que la acción en esas pelis sea… Bueno, como es. La trama tiene interés desigual, pero yo se lo perdono por el placer que da lo demás.

4. 37 Segundos

Un drama japonés de una muchacha en silla de ruedas a causa de una parálisis cerebral que, asfixiada por la presión de su madre y de un trabajo desagradecido que la invisibiliza, empieza a descubrir nuevas experiencias que expanden su concepción del mundo. Aunque suene a cosa simplona y ñoña con demasiado melodrama (y a veces pone el melodrama muy alto, lo admito) tiene más chicha de lo que podáis creer y a ratos es muy dura de ver (en el mejor de los sentidos). Vale la pena, incluso aunque llegue con las fuerzas justas a su último acto.

3. Ya no estoy aquí

Si Lenore se creyera la mitad de las cosas que dice, no habría dejado pasar esta odisea de este cholombiano nómada, que encuentra en la cumbia relajada el refugio ante su identidad perdida y su constante huida. Probablemente esté liado escribiendo sobre si la Cruz del Valle de los Caídos es clase obrera. En fin, menos mal que gente como Fernando Frías de la Parra si tiene algo de idea sobre lo que hace.

2. Da 5 Bloods: Hermanos de armas

El último “joint” de Spike Lee es un viaje enriquecedor y estimulante, ya que nos muestra al director explorando nuevas vías de expresión sin renunciar a sus señas de identidad. Es difícil no disfrutar de ver al director abrazando el clasicismo épico de un David Lean o de films como El tesoro de Sierra Madre. Suena peligroso cuando directores como Martin Scorsese o el propio Lee, con algunas tendencias peligrosas en su vejez que a veces hacen peligrar sus films (se puede ver en algunos ejemplos recientes), de repente se topan con una libertad total gracias a Netflix. Pero al final les ha salido cara a todos

1. Diamantes en Bruto

La adaptación cinematográfica de un ataque de ansiedad. Más allá de la coña de necesitar un trankimazin una vez acabas de verla, los Hermanos Safdie y Adam Sandler se marcan un puñetazo en la boca del estómago, que retrata con precisión la problemática de las apuestas y del adicto al juego. La energía con la que ruedan sólo se iguala con su énfasis en los complejos mundos del baloncesto profesional y el judaísmo, magníficamente plasmados, y sacan oro de cada elemento que incluyen, incluyendo a Kevin Garnett.