Netflix quiere consolidar su posición como titán de la industria con una serie de producciones propias, entre ellas una ingente cantidad de películas originales (y casi) ante es la que es muy fácil caer pero pueden succionar innecesariamente nuestro valioso tiempo. Para que no caigáis en alguna trampa, os traemos una lista con las películas de Netflix estrenadas este año (las que hemos visto, al menos, que tampoco estamos tan locos) de peor a mejor. Vosotros decidís hasta dónde os apetece llegar. Actualizaremos la lista con la llegada de nuevos estrenos.

22. Malcom & Marie

Es terriblemente irritante estar presenciando una película mala que está tan convencidísima de lo buena que es. Sam Levinson, nuevo estandarte de esa generación de hijos de cineastas mainstream que transmiten cierta pedantería tipo «Yo hago pelis de verdad, no como mi padre», disfruta demasiado del sonido de sus peroratas soltadas por dos actores que se lo pasan bien con el entorno y la oportunidad, pero que no tienen personajes que defender, sólo máquinas para escupir las tesis que su director quiere dejar en el mundo.

Y más allá de lo acertado  o no de sus reflexiones (algunas están bien tiradas), es imposible tomárselas en serio cuando quiere pretender hacer una película «honesta» y «apasionada» sobre una relación cuando casi todo el envoltorio y el núcleo son falsos y demasiado enamorada de su intelectualidad para resultar genuina.

21. A descubierto

Realmente no hay mucho que decir. Es algorítmica hasta decir basta, con acción mala y sci-fi cargado pero que se siente desaprovechado, antipática y fea, tal como cabría esperar. Cada una de estas que sacan siento que me quitan años de vida.

20. Loco por ella

La clase de comedia en la que por supuesto que suena La Bien Querida, que ya de por sí va haciéndose sinónimo de alerta roja. La película se mete ella sola en muchos jardines, quizá por su ambición de querer parecer una rom-com de otro tiempo, pero es muy atropellada por un montaje que la hace parecer un tráiler alargado. Es una pena porque una de estas medio bien hecha te da un rato majo, pero no deja respirar ningún momento. Pero bravo por darle un uso distinto y guay a Luis Zahera.

19. Trilogía La calle del terror

Es posible que el tiempo mire a esta improbable trilogía de terror, con la divertida peculiaridad de haberse estrenado en tres semanas consecutivas, y la marque como una de las claves para la ola de terror adolescente de esta época. Un poco la Desafío Final/Sé lo que hicisteis el último verano de la Generación Z. Sin embargo, le cuesta despegarse cierto tufo algorítmico que desluce en general, desde la banda sonora que agota todos los lugares comunes hasta referencias a slashers que fusila pero no saca nada interesante de ellos. Y sus personajes parece que se hayan escapado de alguna serie adolescente random, y se olvidan tan rápido como algunos de sus sustos.

18. Fragmentos de una mujer

La primera alarma roja debería venir cuando el título de la película no hace aparición hasta los 40 minutos, haciéndote dar cuenta de que has estado viendo un prólogo alargado con gente actuando muy fuerte. Después de que Jupiter’s Moon le quedase cine fantástico con mensaje para flipaos, hace ahora el melodrama que John Cassavetes haría si fuera un flipao. No tiene interés en contar la angustia y el dolor de una maternidad interrumpida nada más empezar, del duelo atragantado, quiere darte emociones expresadas muy fuerte y discursos muy largos dados a cámara.

17. Estados Unidos: El peliculón

Literalmente, la proyección de la mente de un chaval de 13 años. Sí, lo admito, caí viendo el nombre de Phil Lord y Cristopher Miller entre los créditos de productores, y con la estética de Archer parecía que podía haber más chicha aquí. Pero no, es una «sátira» histórica animada muy ruidosa, grosera, pretendidamente «MOLONA» (sus ganas de molar también son ruidosas) y bastante poco graciosa. Ni siquiera cuando quiere ponerse graciosa y meta con sus convenciones de guion.

16. Noche en el paraíso

¿Sabes la diferencia entre este thriller coreano y el enésimo thriller seriado alargado a 10 capítulos tan random que te has olvidado de lo que pasa a los dos días? La relación de aspecto. Y que está montado en película de dos horas, pero se siente igual de larga.

15. Tigre blanco

El sueño perfecto del departamento creativo de la compañía, una película de algoritmo creada a partir de «Te gustará si te gusta…» realmente dispares. Aquí juegan fuerte con un «Te gustará si te gusta Párasitos, Slumdog Millionaire, Paseando a Miss Daisy y [Drama criminal genérico]» que es tan desigual como parece, además de bastante descuidado y torpe en el tono.

14. Cowboy de asfalto

También puede haber películas sundance de algoritmo, como demuestra este trabajo de drama indie, con estética mínimamente distinguible del 90% de originales y que pasa por todos los lugares que esperas que pase. Con algo de tijera podría haber quedado más que apañada.

13. El dragón de los deseos

De partida, una actualización de Aladdin para público chino, en parte vía Crazy Rich Asians y con animación CGI de la escuela Genndy Tartakovsky en Hotel Transilvania. Algo que debería ser poco más que el primero de varios intentos de Netflix por meterse en el mercado chino, y aunque no se salga mucho de sus esquemas fijados, la película de Chris Appelhans resulta simpática, emotiva en los puntos que toca, y consigue un acertado toque slapstick donde otorgan a la animación computerizada más elasticidad de la habitual. Vamos, que mejor que el remake de Aladdin en acción real que tuvimos hace un par de años. Y quizá un ilusionante futuro para la animación de la compañía de streaming en colaboración con Sony.

12. Bajocero

Un thriller a medio camino entre el cine carcelario y el survival, con cierta querencia por jugar a ser un western soterrado, con estética muy cuidada que termina palideciendo en ritmo, haciéndose más larga de las menos de dos horas que dura. Mejor cuando quiere jugar a ser Asalto a la comisaría del distrito 13 y otros actioners de John Carpenter, el arrojo de Sam Peckinpah y similares, en lugar de justificarse a sí misma y ciertas ínfulas. Y el giro del final no se lo compro, como varias de las relaciones que supuestamente ha construido.

11. Barrederos espaciales

No todo el cine surcoreano tiene que ser Parásitos. A veces es suficiente con hacer una chaladura espacial algo estridente que sí, va bastante sobre raíles en lo que respecta a ciencia ficción y tiene no pocos actores cuestionables, pero le sobra escala y valor de producción, y tiene una tripulación divertida. Tiene poco que envidiar al blockbuster random que te intentaban colar cuando había cines. Y para ver mientras planchas (que probablemente es como vas a ver el 90% de esta lista) cumple de sobra.

10. Polizón

Tras la notable Ártico, el realizador Joe Penna vuelve a intentar un film de género survival en el entorno más hostil imaginable: el espacio exterior. Esta vez con un grupo de personajes lo bastante perfilados, una situación de peligro identificable y, en forma similar a su anterior película, poniendo el foco en el proceso técnico y en la habilidad resolutiva de sus protagonistas. Su forma de operar parece casi de una película mucho más clásica, de hace décadas, con los personajes moviéndose más en un ambiente íntimo y reducido que en la paradójica claustrofobia del inmenso espacio. Su modestia le dificulta acceder a unos efectos mayores, pero se disculpa más que su intento de tener un clímax puramente emocional que no termina de construir y aterrizar del todo.

9. Cielo rojo sangre

Uno desearía que se hubiera entregado del todo a la locura de su premisa de «Vampiros en el avión» y hacer una gloriosa serie B con buena distribución, pero parece que el algoritmo necesita limar posibles pinchas a todo. Con todo, incluyendo una serie de innecesarios flashbacks que cortan el ritmo y no aportan un trasfondo dramático que ya estaba ahí, es una locura agradecida. Sabe hacer escalar el nivel de cafrerío y deja algunas secuencias divertidas, y hasta le funciona a ratos la parte con corazoncito. Aunque su mejor acierto es jugar con su giro importante para confundir a sus villanos y que crean que están al mando de una película distinta a la que están.

8. La mujer en la ventana

Es bastante el thriller un poco thrash que bebe de Hitchcock todo lo que puede y más (aunque casi bebe más de De Palma imitando a Hitchcock), pero lejos del desastre que muchos anunciaban y aseguraban en su profecía autocumplida. Joe Wright hace una película que se mete de lleno en todos los problemas, traumas y hasta tendencias autodestructivas de su protagonista (que es lo que explica que Disney quisiera deshacerse de ella cuando la heredó en la compra de Fox), lo que combinado con una narración estilosa pero bien manejada que resulta en una película incómoda, ambigua pero muy apañada en el fondo. Incluso le perdonas las chuflas que probablemente le vienen heredadas del libro.

7. La excavación

Un drama de tacitas disfrazado de cinta naturalista de Malick, que explora con cierto tino tensiones reprimidas, fascinación por la arqueología (bastante contagiosa) y el valor de hacer lo correcto. No toma atajos ni se regodea en el melodrama, lo que unido a dos notables Carey Mulligan y Ralph Fiennes la hace una apetecible delicadeza a la que le sobra una subtrama romántica con Lily James que cae en todos los defectos que la película de Simon Stone había esquivado en buena parte de su metraje.

6. Noticias del gran mundo

No decepciona porque no ofrece nada que no prometa. Noticias del gran mundo es un western clasicote, pero no clásico de la época dorada de los 40-50, sino algo más próximo, con una historia sentimental bien hilada en un relato sobre el valor en la conciliación de bandos. Lejos de sonar equidistante o cursi, el western de Paul Greengrass logra reflejar cierta calidez y dignidad humanas gracias al rostro americano que mejor lo ha reflejado a lo largo del tiempo: Tom Hanks, casi tan autor como el director que controla un poco más su cámara inquieta para que la película respire.

5. Oxígeno

Tras la estupenda y adecuadamente modesta Infierno bajo el agua, una loca combinación de peli de desastres y de monstruo con un cocodrilo muy feroz, el director francés Alexandre Aja continúa su gran momento con otro film de apariencia sencilla pero con interesante combinación de elementos. Lo que se presenta en un principio como una Buried de alta tecnología va evolucionando desde lo claustrofóbico hacia un thriller detectivesco en el que la protagonista tiene que investigarse a sí misma, filtrando qué es real o qué no en un mar de información y también de señales contradictorias de su propio cerebro. También salta a un fabuloso sci-fi minimalista que encierra interesantes ideas sobre la conexión humana, la incertidumbre del futuro y la búsqueda de catársis tras el encierro (así que sí, es una peli sobre el COVID. Una buena al menos).

4. De amor y monstruos

Una inesperada pero simpática sorpresa de cine fantástico que logra casar espíritu ochentero con sensibilidad moderna. Es inevitable que venga a la mente un referente como Zombieland, con su carácter satírico de vivir en epidemia, pero hay más del cine de James Gunn, donde el ambiente fantástico sirve de excelente plataforma para desarrollar una historia de autodescubrimiento con mucho corazón.

3. Un mal viaje

Tras años perfeccionando el arte de la cámara oculta con The Eric Andre Show, el cómico ha decidido llevarlo al siguiente nivel articulando toda una bonita road movie de romance de colegas con Lil Rel Howery. La parte emocional está conseguida y tiene gags divertidísimos para dar y regalar, así que es toda una agradecida sorpresa a la que no deberías hacer de menos.

2. Ejército de los muertos

Zack Snyder ha aprovechado para regresas a sus orígenes, a un cine más salvaje y eminentemente de género, aunque también aplicando todos sus años de experiencia haciendo barrocos y bombásticos espectáculos. Así, tomando tanto ideas de La Tierra de los muertos vivientes de Romero como del fabuloso combo de acción bélica y terror de Aliens, de James Cameron, hace una de las películas más endiabladamente divertidas, cafres y libres de todo el catálogo de Netflix y se coloca directamente en el podio de sus producciones de acción. Aunque ya tan sólo sea por tener un tigre zombie.

1. Los Mitchell contra las máquinas

Quizá algún día el rollo ultra-meta, positividad hardcore y de chistes ametrallados de la factoría Phil Lord y Christopher Miller termine agotándonos. Pero no ahora. Su última producción recoge lo mejor de sus ingeniosas maravillas animadas con LEGO y Spider-Man, con una escritura de chistes superfresca, un corazoncito que late en cada poro de la película y una animación maravillosa que huye de tendencias establecidas y combina estilos con tanto descaro como brillantez. Y huye por completo del rollo rancio que cabría esperar de una premisa sobre tecnologías ubicuas y padres que buscan una conexión «real», consiguiendo además una fabulosa integración del lenguaje millenial en el código narrativo cinematográfico.

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