No podíamos dejar atrás 2020 (aunque estemos deseando hacerlo) sin hacer un último repaso y celebrar la gran cosecha musical. Esta vez, toca poner el foco en el metal, que ha dado muchas y diversas alegrías. Tantas que nos tuvimos que contener para no plagar la lista internacional con discos metaleros (y aun así hay muchos). Aquí nos damos rienda suelta y dejamos lo mejor del género este pasado año.

20. Obsidian Kingdom – Meat Machine

Obsidian Kingdom  no han decepcionado con su tercer disco. Podemos apreciar trazas de las  influencias que marcaron discos como MANTIIS y A Year With No Summer,  pero siguiendo su propia analogía aquí nos sirven otro tipo de carne y  cocinada de otra forma y con otra temperatura. Podemos hablar de unas  influencias industriales muy marcadas, pero el grupo se ha cuidado  también de explorar matices alejados del propio metal que hacen de cada  canción una caja misteriosa donde no sabes qué vas a encontrar, si otro  cañonazo o una lavadora.

19. Jordablod – The Cabinet of Numinous Song

Quizá con menos rotundidad que en su anterior trabajo, pero Jordablod  han vuelto a golpear fuerte con ese black metal intenso y de fuerte (aunque sutil) influencia psicodélica. Cuando dan con la nota correcta,  son para manchar un poquito la ropa interior.

18. The Ocean – Phanerozoic II: Mesozoic / Cenozoic

Yo personalmente pensaba que había superado ya toda esa ola de grupos  de post-metal/sludge progresivo de los que The Ocean se habían  convertido en estandarte y pensaba que los alemanes iban a perder mi  interés. Pero no, resultaba que sólo me había cansado de los grupos que  los imitaban, porque este Phanerozoic II es un contundente trabajo,  ambicioso y arriesgado donde toca y un pepinazo incuestionable cuando  hace falta. Vamos, que sigo en el barco.

17. White Stones – Kuarahy

Lo puedes ver como la escisión de Opeth (aquí toca el bajo y la guitarra Martín Mendez) o como el spin-off de Vidres a la Sang (Eloi Boucherie canta en ambos). O lo puedes ver como un prometedor grupo de death metal progresivo que se ha marcado un primer disco de aúpa que no deberías dejar pasar por nada del mundo.

16. END – Splinters From an Ever-Changing Face

Este grupo estadounidense ha sacado uno de los mejores discos “en tu  puta cara” de lo que llevamos de año. En su primer largo (por llamarlo  de alguna manera, que dura 30 minutos) te meten a Converge, Napalm  Death, Nails y The Dillinger Escape Plan, así como varios de la escuela  más dura del metalcore/mathcore. Y es una bomba. Todo el rato.

15. Sweven – The Eternal Resonance

Siempre llega cuando menos lo esperas, o cuando más piensas que ya poco más se puede aportar para expandir las lindes del death metal  progresivo, pero siempre llega ese bofetón de realidad. Aquí están  estos suecos, que en el primer disco de este proyecto han encontrado  nuevas vías de expresión en el metal extremo y la música progresiva, con  una influencia psicodélica importante que hace de este disco un trance  muy interesante. Es uno de los discos más singulares y atrevidos del  año, merece nuestros dieses.

14. Paradise Lost – Obsidian

Con tantos años a sus espaldas y tantos discos detrás, es para  quitarse el sombrero que sepan buscar rincones en los que crecer sin  renunciar a su identidad, y que sigan luciendo a un nivel casi  excelente. Suena un poco a hooligan decirlo, pero un disco bueno de Paradise Lost acaba siendo mejor que un buen disco de muchas otras  bandas.

13. Scáth na Déithe – The Dirge of Endless Mourning

De los discos más asombrosos que ha dejando el metal extremo este año. Estos irlandeses son una maquinaria perfectamente engrasada para  generar riffacos de guitarras, de destrozar oídos con sus blastbeats, y  de hilar magníficamente canciones que bordean los diez minutos de  duración para que no se sientan desequilibradas en ningún momento. No  desaprovechéis la ocasión de echarle un vistazo a sus letras también,  hay un gran trabajo detrás y mucha referencia al folklore irlandés.

12. Imperial Triumphant – Alphaville

Era complicado continuar un disco Vile Luxury, uno  de los esfuerzos más transgresores y experimentales dentro del metal  extremo avant-garde. Pero Imperial Triumphant no se han amilanado ante  el reto y han conseguido en Alphaville una obra aún más desafiante y que  expande aún más sus horizontes. Referencias a Fritz Lang y Jean-Luc  Godard, metal extremadamente técnico, influencias jazzísticas y mucho  afán de vanguardia. Va a ser uno de los discos más únicos de 2020.

11. Poppy – I Disagree

Poppy une en santo matrimonio el girl pop prístino con el Heavy Metal más alocado y sin complejines. En I Disagree, en concreto, todo el rato y de una manera tan perfecta que ya no puedes imaginarlo de otra forma. Los escasos tres minutos de ‘Concrete’ son ejemplares: te ves arrastrado en menos de cinco segundos a un universo donde el anime metalero por fin ha encontrado música a su altura que puedes soportar.  Y, desde ahí, carreritas en el mástil incluidas, Poppy va  construyendo un discurso ante el que no hay barreras. No es que mezcle  estilos: es que los domina tan brutalmente que en un segundo estás en  una pesadilla industrial y en el siguiente en una canción de Carly Rae PORQUE TENÍA QUE SER ASÍ, porque no podía ser de otra manera y tampoco podía no suceder. I Disagree era necesario, imprescindible, por mucho  que lo ignorases.

10. Bell Witch & Aerial Ruin – Stygian Bough Volume I

Bell Witch vuelven a mostrar su particular solvencia y solemnidad con  su funeral doom que es muy funeral y muy doom. Esta vez lo hacen de la  mano de Aerial Ruin, uno de los grupos emergentes más interesantes  salidos últimamente del neofolk, y ambos paren casi su mejor obra.  Inmensa a la par que emotiva y profunda.

9. Paysage d’Hiver – Im Wald

La experiencia menos 2020 y a la vez la más 2020 a la hora de  escuchar un disco. Lanzar un disco en un usb, que se agote e ir dejando  solo fragmentos perdidos y que se filtre, obligándote a abrir el  soulseek de nuevo. Y luego, a los seis meses, ya lanzarlo completo en  streaming. Paysage D’hiver tienen una hostia pero Im Wald es tan denso,  frío y hermoso que no se la vas a poder dar. La puta hostia, dos horas  seguidas de épica invernal black metal que nos hacen sentir como el  Travolta que, al final de Impacto (1981, Brian De Palma), abatido por  toda la mierda vivida, aún tenía que grabar el sonido de la nieve caer.

8. Black Curse – Endless Wound

Con una portada que ya apunta a ser una de las más destacadas del año  (¿de las mejores? ¿de las peores? quién sabe), Endless Wound encierra  en su interior una encendida colección de inflamable metal extremo que,  sin duda, es de lo mejor que ha traído el género extremo este año. Cada  segundo lo tocan con un ímpetu apasionado y con tanta intensidad que  parece que vayan a derretir el suelo que pisas. Una pasada.

7. Spectral Lore & Mare Cognitum – Wanderers: Astrology of the Nine

Otra gran colaboración de nivel. Esta vez, unos currantes del black  metal europeo como Spectral Lore se da de nuevo de la mano de Mare  Cognitum, y juntos crean una inabarcable bestialidad de metal extremo,  psicodelia espacial y post-metal. Aunque es una corriente más extendida,  este dúo se topan con cotas nunca vistas que hacen de este trabajo un  imprescindible.

6. Black Crown Initiate – Violent Portraits of Doomed Escape

Una de las más interesantes irrupciones del metal extremo progresivo  reciente se gradúa con honores en lo que debería considerarse uno de los  mejores trabajos del género progresivo del año. El sonido de Black  Crown Initiate en este disco es el de una banda ya en perfecta armonía  con sus ambiciones de estilo propio y sus marcadas influencias, y eso es  suficiente para ponerlos como candidatos a relevo generacional.

5. Ulcerate – Stare Into Death and Be Still

¿Cómo lo hacen los neazelandeses para, incluso dando la sensación de  que siempre están haciendo el mismo disco, siempre les salga redondo?  Quizá porque dejan la sensación de familiaridad aunque siempre estén  haciendo progresar la fórmula hacia adelante. Uno podría estar escéptico  sobre si su death metal  técnico tan disonante iba a seguir apeteciendo a estas alturas (y estas  circunstancias), pero las dudas se disiparon en cuanto el disco empezó a  sonar. Para cuando lo termines, ya verás que está entre sus mejores  trabajos.

4. SUMAC – May You Be Held

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Aaron Turner y sus Sumac siguen explorando todos los límites y  esquinas posibles a ese “free sludge” que han convertido en marca  registrada. Como es esperable es discos tan libres y experimentales, hay  puntos de mucho riesgo y que necesitan de un buen estómago para  digerirlos,pero compensa por todos esos momentos creativos que no se  parecen en nada a cualquier cosa en el metal actual.

3. Huntsmen – Mandala of Fear

De Huntsmen ya nos enamoramos de su primer disco, colocado con todo  merecimiento entre nuestros favoritos de aquel año, pero no esperábamos  lo que casi podríamos denominar un paso adelante considerable en su  segundo álbum. Su inyección de progresivo nos hace pensar con su inicio  en una suerte de cruce entre los Mastodon de hace unos cuantos discos  con Yes y unas cuantas gotas, botellas enteras más bien, de Americana.  Poca broma, estamos ante uno de los discos de la temporada.

2. Oranssi Pazuzu – Mestarin kynsi

«Más que un disco es una experiencia». Pero esta vez de verdad. Esta  vez Oranssi Pazuzu han grabado un disco que es más divertido (por  llamarlo de alguna manera) de escuchar, de vivir, que de explicarlo. Uno  de canciones que generan atmósferas propias, canciones que son  constelaciones en sí mismas y conforman un universo propio y distinto. Y  tratar de describir esas realidades paralelas en términos de esta  realidad se queda escaso. Son una de las bandas más excitantes ahora  mismo en el metal extremo, una que añade elementos experimentales y  psicodélicos y que, tras sumar los sintetizadores, dibuja una especie de  distopía cyberpunk sonorizada con black metal.

1. Kaatayra – Toda História pela Frente

Toda História pela Frente resume en tantos y tantos sentidos  las contradicciones y las ansiedades de 2020 que parecía la única  elección sensible para encabezar esta lista. En su interior se  arremolinan los sonidos abrasivos del Black Metal y el discurso  naturalista, post-humanista, felizmente explotado por Austin Lunn (Panopticon) y  aquella generación de cascadianos. Al igual que todos ellos,  Lemos maneja con maestría el arte de la transición, la yuxtaposición de  ideas extremas (el obsesivo comienzo de ‘Toda Magóa do Mundo’) y pasajes  contemplativos (su cierre en trance, preñado de percusiones  tradicionales brasileñas, sonidos ambientales e instrumentos acústicos).  Es en ese conflicto eterno donde Kaatayra entronca con este año brutal,  con la misma condición irresoluble del ser humano. Un disco atravesado por todos los estados de ánimo (todos al mismo tiempo). Difícil encontrar mejor estandarte en este 2020.

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