Cincuenta discos para decir adiós a 2015. Un top, a nuestro juicio, delicioso: hay canción francesa en la que deleitarse durante las largas y solitarias horas del invierno; metal extremo de camino hacia ninguna parte, en plena naturaleza; la colección de canciones pop más redonda de una década; el acontecimiento más importante del año; el disco más excesivo y clarividente de su generación; un alma rota en forma de guitarras acústicas; y ocho horas para disfrutar del más exquisito sueño de toda nuestra vida. Cincuenta discos para decir hola a 2016.

Los mejores discos internacionales de 2015 para esta casa, sin discusión. Salvo 3 meses de guerrillas internas, cuentas en el excel, puñaladas traperas, sobornos y sangre…

50. Boduf Songs — Stench of Exist

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“Mathew Sweet (ojo, no Matthew, Mathew) es el hombre al frente de Boduf Songs, que vive de la mano de Stench of Exist (Flenser Records, 2015) un momento de absoluta inspiración. Seguramente unas musas ya encontradas previamente, pero es que yo no lo sabía. Disculpadme, entonces, los ya duchos en la materia, si es que podéis. Para los que, como yo, os subáis al carro ahora, Stench of Exist son tres cuartos de hora de gran calado emocional. De un estilo similar al dream pop de la época en la que el dream pop no existía. Por buscar similitudes, Boduf Songs recuerdan a gente como The Montgolfier Brothers, o, en menor medida, a unos más recientes Rivulets”. (Dr. Chou)

Una canción:The Rotted Names

49. Hop Along — Painted Shut

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“En los últimos tres meses, no he experimentado tal sucesión de mensajes equívocos como en Painted Shut (Saddle Creek, 2015), el tercer disco de Hop Along, proyecto si bien no personal sí intransferible de Frances Quinlan, compositora e intérprete de dotes antes desconocidas — por desgracia — para mí. Es sencillo: mientras el componente directo de su música — el excelente tratamiento de las guitarras, su esplendorosa voz — golpea mi espina dorsal con terrible insistencia, sus letras resbalan sobre mi piel”. (mohorte)

Una canción: ‘Waitress

48. The Body & Thou — You, Whom I Always Hated

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“La nueva y terrible criatura producida por ambos grupos estadounidenses, You, Whom I Have Always Hated (Thrill Jockey, 2015), son seis canciones nuevas dispuestas a corromper nuestros espíritus y destrozar nuestras mentes. Bueno, en realidad son cinco canciones nuevas porque una, al igual que en Released from Love, es una versión, en este caso el ‘Terrible Lie’ de Nine Inch Nails. Como en el anterior trabajo, el grupo se lleva el tema a su terreno y logra un resultado apabullante y bestial”. (Black Gallego)

Una canción:The Devils of Trust Steal the Souls of the Free

47. Chris Lightcap’s Bigmouth — Epicenter

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“El Jazz del compositor estadounidense se mueve en círculos concéntricos con una jam psicodélica en ‘Nine South’ o susurra con suavidad en ‘Stone by Stone’, una hermosa balada con un crescendo mantenido a media altura, donde se cruzan las filigranas de los instrumentos y dialogan entre sí. Chris Lightcap es un músico con una amplia trayectoria en un sinfín de proyectos y colaboraciones, entre los que destacan nombres como Marc Ribot o Paquito D’Rivera. Este es su cuarto álbum como líder del proyecto Bigmouth”. (Natxo Sobrado)

Una canción:Nine South

46. Alabama Shakes — Sound & Colour

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“Si algo transmiten Alabama Shakes cuando se ríen en la cara del mero concepto del difícil segundo disco es que son una banda en absoluto estado de gracia, capaz de despertar admiración allá por donde van, de conseguir que se acerquen a sus conciertos públicos no necesariamente afines a su propuesta. Una banda capaz de tocar hoy para el presidente de los Estados Unidos y sacarse mañana la chorra lanzando una admirable colección de canciones que no parece más que una selección de todo lo que tienen que dar”. (Poliptoton)

Una canción:Gimme All Your Love

45. High on Fire — Luminiferous

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“‘The Black Plot’ abre el disco y fue el tema con el que High on Fire nos dejaron con ganas de más. En este caso el trío va directo a destrozar cráneos, duro y a la encía, con una historia sobre extraterrestres y cómo su presencia entre nosotros ha cambiado el curso de la historia. Matt Pike habla sobre aliens que han abducido a terrícolas, hibrídos alienígenas y otras historias conspirativas que podemos disfrutar en publicaciones especializadas como Legendary Times o en documentales de TV como Ancient Aliens, ambos bajo la dirección de un fenómeno de Internet como el ufólogo Giorgio A. Tsoukalos”. (Víctor R. Villar)

Una canción:The Black Plot

44. Chelsea Wolfe — Abyss

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“Verdaderamente esos toques doom no son del todo extraños para la cantante de Sacramento, siempre ha hablado de la influencia que ha tenido no sólo el metal sino también muchos otros estilos en su música, pero aquí alcanza su máxima expresión y repercusión en la mezcla. Pero en este disco también hay sitio para elementos menos metálicos y más próximos a la electrónica de Pain Is Beauty y otros rozando el folk con el que se dió a conocer”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Maw

43. Dead Ghosts — Love and Death and All the Rest

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“Love and Death and All The Rest es un disco comodísimo, para ellos y para nosotros, y ahí reside la clave de su éxito: un año más, Dead Ghosts nos han invitado a una casa a la que siempre queremos volver, quizá no la más brillante del vecindario, pero sí en la que mejor nos sentimos, huéspedes e invitados. El mismo zumo de naranja casero, las mismas conversaciones triviales, los mismos atardeceres en el jardín de atrás, una barbacoa informal, alguna copa no-tan-inocente por la noche, el amor, la muerte y todas esas movidas en las que pensar, algo borrachos, en el camino de vuelta a casa”. (mohorte)

Una canción: ‘Rat Race’

42. Royal Headache — High

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“Royal Headache capturan con meridiana precisión el estado de ánimo sempiterno en el que el estómago siempre está puesto del revés y todas las canciones llevan su nombre. La sensación a mitad de camino entre lo épico y lo devastador que transforma la rutina diaria en un frenesí de emociones contradictorias, consumiendo el espíritu en una feliz espiral autodestructiva. El amor no correspondido, en suma, la imaginación disparada, aquel cúmulo de emociones que creías perdido en lo más recóndito de tu adolescencia”. (mohorte)

Una canción: ‘Another World

41. Lupe Fiasco — Tetsuo & Youth

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“Es bastante probable que todo este despliegue venga motivado porque el propio Lupe Fiasco tuviera mucho que decir y sabía cómo exponer su discurso. La composición es excelente, al igual que la concepción. Por supuesto, también destacan sus rimas, llenas de juegos de palabras, metáforas y contundencia. El MC sabe lo que se hace en cada momento. Si no, es difícil de explicar que este trabajo contenga, en su mayoría, canciones de una duración media-larga. La mitad de ellas se desarrollan en más de cinco minutos. Mención aparte para las tres que sobrepasan los ocho”. (Miki Salazar)

Una canción:Chopper

40. Torres — Sprinter

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“Sprinter es un viaje de autodescubrimiento, el amigo al que Mackenzie Scott le ha hablado de frustraciones, nostalgia, relaciones personales y un íntimo sentido del yo, cuestionando la educación religiosa recibida desde su infancia, alejándose de ella e intentando encontrar ahora algún tipo de fe fuera de esos dogmas, alguna causa por la que luchar. En un álbum que se mueve por detalles muy personales y por las propias experiencias, descubrimos a una Torres valiente y desgarradora, que no busca abrir nuevos caminos musical o técnicamente hablando, pero que sin embargo, consigue sonar más intensa que nunca”. (Maddama)

Una canción:Sprinter

39. Ekoplekz — Reflekzionz

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“Precisamente, el mismo Ekoplekz señaló que una de sus referencias para elaborar este trabajo había sido Aphex Twin, y justamente, invocando al Selected Ambient Works II (Warp, 1994), Reflekzionz es un disco que se puede alinear con este por las sensaciones que transmite. A pesar de sus caminos intrincados y su vocación experimental, también es un LP con el que quedarse en blanco mirando fijamente a un punto, como si perdieras la consciencia. Una muestra más de que a pesar del carácter abstracto que pueda tener la IDM, puede ser igual o más sugestiva que otros trabajos del ámbito electrónico”. (Ferraia)

Una canción:A Caustic Romance

38. Benjamin Clementine — At Least For Now

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“Sus formas poco ortodoxas a la hora de interpretar sus canciones son su mejor arma. Se apega a los silencios y a las pausas, respira profundamente, gime, llora y ríe a la vez que canta desacompasado con el piano, con una voz llena de grietas que moldea a su gusto y con la que narra su pasado por el metro y las calles de París, volviéndose un poeta esperanzado. Imperfecto pero fascinante, así es Benjamin Clementine y así es este At Least For Now. Canta desde las entrañas y su instrumento más potente, su voz, es difícil de olvidar, sobre todo cuando nada se interpone entre ella y el piano, como sucede en ‘Winston Churchill’s Boy’ o en ‘Then I Heard a Bacherlor’s Cry’”. (Maddama)

Una canción:Condolence

37. Blank Realm — Illegals in Heaven

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“Blank Realm es un grupo complicado. Su carrera musical está trufada de referencias, pero tampoco es demasiado longeva — comenzaron en 2007 — . Su disco de 2014, Grassed Inn (Fire) tenía los elementos adecuados para volar por los aires mi cerebro — y lo conseguía en ‘Back to the Flood’ — , pero se quedaba a mitad de camino de todo. Sucede algo semejante en Illegals in Heaven (Fire), su continuación: ¿Psicodelia? ¿Garage? ¿Indie Rock estridente? ¿Un segundo, eso son guitarras Jangle? Esta vez, el mashup es demasiado poderoso y enérgico como para no digerirlo, y además tiene momentos bri-llan-tí-si-mos”. (Mohorte)

Una canción:River of Longing

36. Elder — Lore

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“Compuesto por cinco temas donde sólo uno baja de los diez minutos de duración, pero no se hacen repetitivos o monolíticos, ni mucho menos. De hecho, una de las grandes virtudes de Elder es lograr dotar a sus temas de mucha vida y mucha dinámica con una coherente sucesión de riffs que permite a estas composiciones ir evolucionando y creciendo conforme avanzan. Por supuesto, no llegan a transmitir sensación de pesadez o aburrimiento a pesar de la longitud de los temas porque estos pasan con bastante fluidez por nuestros oídos, y eso que su estilo no es precisamente ligerito o inmediato”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Lore

35. Ricardo Tobar — Collection

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“Sólo son diez canciones, pero la duración del disco se va a más de una hora; más de una hora de talento que te desborda en prácticamente todos los temas, dejando su sello personal, lo cual es cada vez más difícil en una escena en la que cuando hay algo de innovación muchos saltan para agenciarse ese toque, ya sea pervirtiéndolo o mejorándolo. Y en ese sentido, es inevitable oler a The Inheritors en ‘Inside Castle‘ con toda la cacharrería analógica emitiendo sus ondas a diferentes velocidades o en esa narcótica sofisticación que se evapora en ‘Red Light‘“. (Ferraia)

Una canción: ‘Crystal Sun

34. Fuzz — II

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“Al final, lo mejor de II era lo mejor de Fuzz LP: el dinamismo, la adicción y el suspiro en el que transcurre un disco de más de sesenta minutos y catorce canciones. Se requiere de una habilidad encomiable para realizar tan magna tarea, aún cuando, en términos generales, la continuación — quizá por exceso de relleno — esté por debajo de tan feliz debut. Sea como fuere, lo mejor es comprobar que Fuzz, como proyecto, continúa viento en popa a toda vela, y que tiene recursos suficientes como para no estancarse en su propia retórica”. (Mohorte)

Una canción: ‘Pipe

33. JD McPherson — Let the Good Times Roll

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“‘El primero era mejor’, creyó leer en la cara de su productor mientras en el estudio se arrancó con un enérgico Let the sky open up little darling / Follow me when I go / Let the sky open up and let the good times roll. Volvió a sentir miedo, a pensar en aquello de la repetición, pero acabó convencido de su decisión. Empezar tonteando de nuevo con la batería, forzando ese juego de espejos con ‘North Side Gal‘ era la manera perfecta de decir “Eh, ¿te acuerdas de mí? Sí, soy yo. Y he vuelto”. La jugada era arriesgada, claro, porque a poco que ‘Let The Good Times Roll‘ no fuese tan hit como la otra, palidecería por comparación”. (Poliptoton)

Una canción:You Must Have Met Litlle Caroline

32. Ryley Walker — Primrose Green

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“El juego de sombras y luces al que Walker se(nos) somete en Primrose Green (Dead Oceans, 2015) camina entre dos aguas, bebe de referencias — no tan — apócrifas y venera los nombres clásicos. Es tan osado como la erosión que durante millones de años ha hecho de Guara un paraje inaudito y tan convencional como la pasmosa tranquilidad con la que las gentes del lugar, sus construcciones humanas, perviven en el horizonte, escamoteadas entre monte y monte”. (Mohorte)

Una canción:On the Banks of the Old Kishwaukee

31. Gavin Harrison — Cheating The Polygraph

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“Cheating The Polygraph (Kscope Records, 2015) se compone de ocho piezas instrumentales que rediseñan ocho favoritas de Porcupine Tree desde un prisma totalmente nuevo, arrimándose al jazz orquestal de los años 40. Y hay algo que otorga un valor adicional a esta obra como entidad independiente: sus armonizaciones desafiantes y ricas en matices, con arreglos propios de Stan Kenton, Don Ellis o Hank Levy, en ningún momento apelan a las originales, al cover tributario, sino que trazan una línea paralela e independiente”. (Israel Fernández)

Una canción: ‘Cheating the Polygraph

30. Monolord — Vænir

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“Monolord son como el mazo que golpea firmemente, sin pausa, mientras el clavo se va incrustando en la pared. Con un movimiento agresivo pero lento, subiendo en intensidad imperceptiblemente, dibujando un time lapse que refleja la vorágine que se produce alrededor y la opresiva quietud, brutal templanza que se encamina a un final irremediable. Una apisonadora que avanza lento pero de la que no podemos apartarnos, que nos marea con la vibración proviniente de las cuatro cuerdas, que nos despedaza cuando pasa por encima de nosotros gracias a un riff que se repite hasta el fin de los días”. (Cronopio)

Una canción: ‘We Will Burn

29. Julia Holter — Have You in my Wilderness

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“Recordando a genios de la talla de Cocteau Twins o Kate Bush, y poniéndose a la altura de compañeras de promoción como Joanna Newsom u otras que han lanzado discos estilísticamente comparables este mismo año, véase Natalie Prass o Jessica Pratt, aunque en este caso nos alejemos algo de ese predominio folk. Quizás Julia Holter ha ido un paso más allá. Have You in my Wilderness es un trabajo mucho más plural de lo que una escucha somera pueda parecer. Un álbum trabajadísimo, lleno de arreglos de cuerdas, viento y voces de Julia, más madura que nunca”. (Dr. Chou)

Una canción: ‘Lucette Stranded On The Island 

28. Vince Staples — Summertime ‘06

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“Summertime ’06 es más que el bautismo del rapero, es su candidatura como un intersantísimo artista que con tan solo 22 años se postula a volar en cotas factibles únicamente para los elegidos. A lo largo de su carrera sus alas han permanecido intactas y su ascenso ha sido constante. El desenlace del álbum es la última genialidad del de Long Beach, finalizando el capítulo de aquel verano que lo cambió todo con un verso inacabado como si de un cliffhanger se tratara. La bruma da paso a la incertidumbre, solo él sabe cuál será su siguiente movimiento y dónde está su techo. Pero lo que es seguro es que tras este LP todos conocemos quién es Vince Staples”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Señorita

27. Dick Diver — Melbourne, Florida

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“Sorprende que un grupo aferrado a una fórmula tan sencilla y exitosa como la de Calendar Days haya decidido lanzarse a territorios ignotos en búsqueda de nuevas sonoridades que tiñan de diferente sensibilidad a su arte. No porque no deba ser lo habitual, sino al contrario: el pop, como idea tendente al reduccionismo, abusa de la misma idea por defecto. Esto, lejos de ser un defecto achacable al género — sería no haberlo entendido en absoluto — , es su virtud. Dick Diver, al contrario, creyeron conveniente arrasar con las nociones básicas de su pop redondo y trufarlo de las referencias más peligrosas a las que podían acudir: la peor faceta de los ochenta, arreglos de viento, un pulso emocional adulto, pianos, un arsenal de sintetizadores”. (Mohorte)

Una canción: ‘Tearing The Posters Down

26. Salad Boys — Metalmania

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“Salad Boys eran, dos años atrás, un grupo con un aire artesanal y amateur, pero con el suficiente gancho melódico como para viciarnos durante los siempre breves pero felices meses de verano. Es evidente, sin embargo, que dos cursos después los neozelandeses han perfeccionado su sonido, han pulido su capacidad creativa y se han echado en brazos de un sello con el suficiente calado y capacidad mediática como para llevarles a un escalón superior. El resultado, Metalmania, es mucho más satisfactorio”. (Mohorte)

Una canción: ‘No Taste Bomber

25. Thundercat — The Beyond / Where The Giants Roam

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“Los dedos de Thundercat bailan. Acarician con suavidad las gordas cuerdas de su bajo. Suelen estar en su sitio asignado, a la sombra, manteniendo el ritmo, creando la base sobre la cual el resto de la canción crece, pero en un momento dado tienen su momento de intimidad. Las cuerdas de Thundercat son, al mismo tiempo, su propio lobo solitario y cachorro que después de una y otra pregunta de hacia dónde irán por su cuenta se lanzan en una carrera a oscuras en un solo instrumental propio del Jazz. Solo el teclado de Herbie Hancock se atreve a cogerlas en dicho tema, mientras el violín tenebroso de Miguel Atwood-Ferguson crea el thriller de la huida”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Them Changes

24. Los Espíritus — Gratitud

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“Los Espíritus tan pronto se deleitan en la cosmología tribal como en los ritmos urbanos y las historias callejeras, observadas a través de unas sempiternas gafas de sol y narradas siempre con bolígrafo y libreta, entre copas de whiskey y tabaco negro. En Gratitud la mezcla del mundo rural y urbano torna en manifiesto espiritual, en aproximación irrenunciable a la psicodelia contemporánea. ¿El Blues? Está ahí, claro, como también lo estaba en aquellos The Doors no tan preocupados por los cánones estéticos como por el viaje intersensorial. Las canciones de Los Espíritus se valen de una amalgama de ideas clásicas para desprender amor a raudales, para vaciar los bolsillos de historias propias y ajenas, de chulería noctámbula”. (Mohorte)

Una canción: ‘Perro viejo

23. Arca — Mutant

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“Mutant se puede percibir como un disco más intimista — cada cual lleva su extraversión como quiere — y que es más largo. Frente a la cadencia sugestiva de Xen, Mutant es un trabajo más experimental, un viaje a la parte más interior de Ghersi. Hay que viajar a los adentros para poder expresar esa extraversión y relación con los demás que marca este álbum. Un giro inesperado en el guión que hace su propuesta mucho más excitante; un cambio casi contrario a lo que cabía esperar, que muestra a un productor muy ambicioso, explorando nuevos terrenos y sin renunciar a sus aristas sonoras básicas”. (Ferraia)

Una canción: ‘Mutant

22. Saun & Starr — Look Closer

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“Look Closer es un repaso a las distintas visiones del Soul que tuvieron su sitio en los 60. Los juegos vocales femeninos, con dobles voces y coros a modo de diálogo y de réplica (‘Look Closer (Can’t You See the Signs?’), la percusión heredada del Afrobeat (‘Gonna Make Time’), la mezcla del Pop y del Soul ameno rentabilizada por la Motown (‘Sunshine (You’re Blwin’ My Cool)’), la sensualidad del Smooth Soul más erótico de Isaac Hayes (‘Another Love Like Mine’) y la chulería de Tina Turner junto a su ex Ike Turner mezclada con los arreglos de Curtis Mayfield para Aretha Franklin en ‘Your Face Before My Eyes’”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Your Face Before My Eyes

21. Headdress — Smoke Break

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“Aunque Headdress no abandona el género del que se nutre la diversidad que ofrece a lo largo del LP, unida a la distribución de las canciones, logra que la escucha no amague con resultar pesada ni caiga en una sobreexposición de melodías intensas plagadas de graves. Si hubiera que resumir Smoke Break en un gráfica sin duda su resultado sería una parábola. Su abarrotador inicio se amansa progresivamente hasta llegar a su ecuador, momento en el que de nuevo toma carrerilla para volver al ímpetu original. Siguiendo la tónica general, el tramo final del álbum continúa regalándonos cortes muy interesantes que refuerzan el descaro al que nos referíamos al comienzo”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Moe’s Art

20. Rhiannon Giddens — Tomorrow Is My Turn

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“Cierto es que este asombroso despliegue en el que técnica y virtud batallan provocando el aturdimiento que tan mágicamente describió Stendhal se basa en un cancionero prestado, pero cierto es también que aparte de la maravillosa capacidad de transmisión es imposible no destacar la magistralidad con la que Rhiannon Giddens se apodera del catálogo, lo hace suyo como hace suyas todas esas sensaciones escondidas en décadas de sonidos clásicos que en su clasicismo ella los ha tornado imperecederos”. (Cronopio)

Una canción: ‘Waterboy

19. The Yawpers — American Man

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“The Yawpers dicen odiar al que busca un revival impostado mientras vomitan raíces nada más abrir la boca, y lo hacen porque se han alimentado de ellas desde que eran lactantes — alguno hay que les define como la versión alcoholizada de Uncle Tupelo — . Son conscientes de que su toque folk puede levantar suspicacias, pero las apartan de un sopapo, pues desde el primer acorde dejan claro que son lo que son, que hacen esto porque es lo que les sale y porque es posible que no sepan hacer otra cosa”. (Cronopio)

Una canción: ‘Doing It Right

18. Thee Oh Sees — Mutilator Defeated at Last

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“Thee Oh Sees go hard: lo imploramos, por más de que no siempre sea sencillo descifrar los cajones que pueblan la mente de Dwyer, hombre que ha intentado aniquilar a su criatura en dos ocasiones y que en ambas ha salido derrotado. ¿Será este el turno del monstruo que tanta felicidad ha traído a esta casa, como reza el título del LP? Complicado de adivinar, pero sugerimos una respuesta: no. No se puede escapar de uno mismo, y Thee Oh Sees es Dwyer, a quien no adivinamos lejos de la música, que no es sino la expresión física de la mente de uno mismo. Y, en fin, bendita mente aquella capaz de regalar cosas como ‘Sticky Hulks’”. (Mohorte)

Una canción: ‘Sticky Hulks

17. Jamie xx — In Colour

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“El segundo LP del londinense no sólo casi aúpa más el UK Bass en detrimento del future garage, sino que en ciertos pasajes aprieta el pistón sacando a relucir esos bajos con personalidad de marca inglesa que tan obnubilados te dejan. Rozando el músculo de pista, de hecho. Por otra parte, también tenemos esa apertura hacia un terreno más comercial, en preciosistas temas en los que su compañera Romy de XX pone los vocales. Es decir que por una parte se saca los jits radiables, de fácil acceso a cualquier truhán con buen gusto, y por otra se guarda algunos temas para fumar en pipa, tanto a altas horas de la fiesta como puede que en esa hora crítica, cuando aún faltan un par de horas para amanecer”. (Ferraia)

Una canción: ‘Gosh

17. Kamasi Washington — The Epic

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“The Epic (2015, Brainfeeder -de nuevo el sello de Flying Lotus al frente del éxito-) es una guía de tamaño de bolsillo para aproximarse a un género que a veces parece cerrado a un público especialista, conservado en formol, con unos círculos y conexiones fuertes que resisten cualquier moda. Kamasi Washington logra en tres álbumes convertidos en uno un viaje que cautiva, sin importar el bagaje previo con dicho sonido. Un trabajo de Jazz llamado a superar cualquier escena cerrada y llegar a un público atemporal”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘The Magnificient 7

15. Girl Band — Holding Hands with Jamie

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“Girl Band han conseguido arrastrarnos a su locura atronadora y ganarnos irremediablemente para la causa. Locura, eso sí, no recomendada en absoluto para todos los públicos. Acercarse con calma a Holding Hands with Jamie puede ser un buen inicio, pero nunca será una actitud que consigamos mantener. Nos pondrá de los nervios, como esas películas en las que descubres que la butaca en la que has estado hora y media sentado amanecerá al día siguiente con las profundas marcas de tus arañazos”. (Dr. Chou)

Una canción: ‘Paul

14. Kendrick Lamar — To Pimp a Butterfly

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“To Pimp a Butterfly es impredecible. La primera escucha supone un impacto. Si el funk y sus grooves invaden la primera pista ‘For Free‘, el jazz lo hace en la segunda y el soul o el RnB no tardarán en hacerlo. Kendrick nunca ha escondido sus influencias pero tampoco las había exhibido de una forma tan explícita. Tampoco se conocían algunos de los registros que expone. En este colorido álbum, parece tener uno para cada ocasión. Además, apenas se encuentran cortes pegadizos sino que se mantiene la coherencia de la idea en todo momento”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Alright

13. Leviathan — Scar Sighted

13-Leviathan

“Con obuses del calibre de ‘Within Thrall’, ‘The Smoke of Their Torment’ o ‘Dawn Vibration’ es difícil poder oponer resistencia a este Scar Sighted. A pesar de que es un disco que en algunos momentos llega a saturar y nuestra mente pide algo de desconexión, el mismo no te suelta y el nivel general es espectacular, con un atronador y muy notable trabajo en la ejecución. Más allá de si uno es más de black metal o de death metal, el disco de Leviathan es un imprescindible de este año para todo aquel que se declare amante del metal extremo”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Within Thrall

12. Ultra Magnus & DJ Slam! — The Raw

12-Ultra-Magnus-DJ-Slam

“Ellos han sabido mezclar muy bien en un mismo sitio distintas escenas e influencias del Hip Hop que demostraron funcionar de forma masiva. De la unión con el Rock de Run DMC a la contundencia reciente del ya clásico Boy in da Corner (2003, XL) de Dizzee Rascal. O la elegancia de los J Dilla, MF Doom, Guru y Common. Ultra Magnus es la metralleta que escupe rimas a alta velocidad y DJ Slam! le crea la cama para contraponer por momentos dureza y suavidad, guiños al Jazz o explosiones que podrían tirar estadios como ‘Damage’”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Bill Clinton

11. Hotline Miami 2: Wrong Number OST

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“Lo mejor de [Hotline Miami] es, sin duda, la música. Esas bases sintéticas, fragmentadas, tan bien representadas por ‘Crystals‘, son mucho más que mero ambiente: se van convirtiendo en el metrónomo que te marca el ritmo, la melodía que te guía al asesinato. De hecho, cada ruido de puerta, cada cráneo abierto, cada ráfaga de arma acaban por ser el remix que cada jugador hace a la banda sonora, uno en tiempo real e irrepetible”. (probertoj)

Una canción: ‘Divide

10. Oneohtrix Point Never — Garden of Delete

número10

“Arpegios, cambios de ritmo, vocoder, flirteos con la PC Music… Siempre resulta interesante ver en artistas grandes, de vanguardia, como Oneohtrix, su ambición a la hora de innovar en discursos sonoros que ya propiamente están en niveles bastante altos — en Lopatin sobre todo en los dos discos anteriores — y cómo intentan superarse. En este caso, cómo introduce patrones de otros estilos y añade nuevas capas de recursos a su música. Su nueva liturgia es mucho más contundente y pesada, pero a pesar de beber de tantos lugares, no sobrecarga”. (Ferraia)

Una canción: ‘Mutant Standard’

9. Algiers — Algiers

numero9

“Así las cosas, es natural que el cocktail de tradición cultural afroamericana, géneros experimentales y abrasivos, altísima carga política y enorme sentido colectivo de la creación musical derive en puro éxtasis. Algiers tienden a caer en el trance, y cuando lo hacen es espectacular, como en los compases finales de ‘Black Eunuch’ o en la tremenda balada titulada ‘Games’. ¿Música industrial apasionada, en el otro extremo de la frialdad emocional? En efecto, allí se encaminan con firme paso Algiers, a un rincón muy especial de nuestra memoria”. (Mohorte)

Una canción: ‘But She Was Not Flying’

8. Deafheaven — New Bermuda

numero8

“Al final, lo importante son los dos minutos y medio que cierran la larga cremallera de ‘Come Back’, el suntuoso camino, de guitarras resonantes en el Country, que derrama puras gotas de melancolía a cada acorde, en un lirismo instrumental sin comparación en este 2015. Es de una osadía admirable iniciar una canción a mil revoluciones por minuto y culminarla a medio gas, deleitándose en un paisaje adormecido, liviano, bello y profundamente doloroso. ‘Come Back’ aguijonea el corazón en su primera y en su segunda parte, antagónicas pero unidas gracias a puentes y transiciones brillantísimas”. (Mohorte)

Una canción‘Luna’

7. Dominique A — Éléor

numero7

“No podía faltar aquí un corte como ‘Semana Santa’, seguramente más recogido que aquel glorioso ‘Convoi’, pero el ingrediente necesario para acabar de convencerte del todo. Para disipar unas escasas dudas que, por si los más escépticos, el trío final se encarga de finalizar. Da igual que busquemos la energía de ‘Passer nous voir’, o el ensimismamiento final del tema que da nombre al disco o de ‘Oklahoma 1932′. Éléor acaba siendo, de nuevo, como siempre, otro trabajo mayúsculo. Uno de esos que, desde la simpleza y la austeridad (perdón por la palabra), acaba creando adicción”. (Chou)

Una canción: ‘Cap Farvel’

6. Max Richter — Sleep

numero6

“Y no, no es una pretensión realista esperar que nadie dedique esas ocho horas exclusivamente a su escucha. Sleep es un disco que nace con el objetivo de acompañar. Durante el trabajo, el estudio o, obviamente, el sueño. Pero su mera compañía transmite toda esa marea de cosas que pretende hacer llegar. La calma, el embelesamiento, la quietud y, sobre todo, una indescriptible belleza. De ambientes recogidos, de poco espacio para el hedonismo, pero sí todo un horizonte entregado al viaje y esparcimiento mental. No podría ser de otra forma”. (Chou)

Una canción: ‘Silvester Anfang’

5. Twerps — Range Anxiety

numero5

“Siendo cierto que Twerps es un grupo menos alegre que el resto de bandas de su generación, a ratos resulta inevitable no rendirse a la evidencia sencilla y confortable de Range Anxiety. Mejor producido que su predecesor, Range Anxiety es un viaje pausado y contemplativo sobre todo lo que uno quiera. Ni siquiera logran Twerps que el conjunto del trabajo decaiga ya que las canciones de relleno, las inevitables en un grupo que ni es ni será perfecto, jamás se dejan llevar por la autocomplacencia. Guitarras que se entrelazan hasta el horizonte, donde se pierden para siempre. Por fortuna, Twerps las hacen renacer a cada minuto”. (Mohorte)

Una canción: ‘I Don’t Mind’

4. Steven Wilson — Hand. Cannot. Erase

numero4

“La inocencia que se esfuma, el dolor que la sustituye y la liberación que sucede a la muerte son las tres sensaciones que protagonizan Hand.Cannot.Erase (Kscope, 2015), tres emociones que hacen de cicerón en una historia personal que podría ser la de cualquiera de nosotros. El triunfo de Steven Wilson en esta ocasión está precisamente ahí, en lograr que la pulcritud del virtuosismo, la efectividad ineficiente no eclipsen a la verdadera razón de ser del álbum a pesar de que se enmarque en un estilo que suele centrarse más en el cómo que en el por qué”. (Cronopio)

Una canción: ‘Routine’

3. Titus Andronicus — The Most Lamentable Tragedy

numero3

“The Most Lamentable Tragedy llega tres años después con el objetivo casi expreso de construirse sobre las dos identidades recientes de Titus Andronicus: la megalómana, en forma de disco conceptual, y la directa, en forma de canciones que, pese a todo, no son tan complejas ni tan exageradas como las de The Monitor. Se trata del punto intermedio de un grupo que no podía volver a los mismos trucos de The Monitor — porque han pasado cinco años, porque aquel es un disco irrepetible — y que no podía continuar por el mismo sendero simplificado y no demasiado excitante a largo plazo de Local Business — al final, un disco de transición — . Es un trabajo total, el punto exacto donde todo está bien”. (Mohorte)

Una canción: ‘The Magic Morning’

2. Sufjan Stevens — Carrie & Lowell

numero2

“El banjo, las guitarras, el ukelele. Las cuerdas, salvo algún arreglo electrónico casi testimonial, componen el escaso fondo de armario de Carrie & Lowell. Después algún coro momentáneo, ocasional. El resto es hacer música con las tripas, mostrando a todo aquel que quiera escuchar tu alma al desnudo. Eso, que ya es de agradecer, pues poco más puede pedir nadie a quien ha dado todo, en este caso se muestra soberano. Sufjan Stevens ha llegado con cosas tan simples y preciosas como ‘All of Me Wants All of You’. El placer de encontrarse cosas que no necesitan ningún adorno o artificio para acabar dejándote con la boca abierta”. (Chou)

Una canción: ‘The Only Thing’

1. Panopticon — Autumn Eternal

numero1

“A la altura de ‘Sleep To the Sound of the Waves Crashing’, Autumn Eternal es una bestia desatada, una gigantesca ballena blanca, violenta, cuya locura animal sólo es equiparable a la de Ahab, hombre abstraído por el fuego interno de sus obsesiones, siempre en combustión. Ambos terminarán varados en la orilla de los violines que matizan la brutalidad de sus blastbeats, de los riffs que azotan como campanas repicando en el campanario. La calma ofrece remansos de duelo, que no de paz: el tono funerario de los violines es premonitorio, y el crescendo es aniquilado, volado en mil astillas de madera, por el eterno e incontenible choque de dos fuerzas de la naturaleza condenadas a no comprenderse”. (Mohorte)

Una canción: ‘Into The North Woods’

Y aquí los tenéis todos, en una lista de Spotify.

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