Acotar los vastos paisajes del «Indie Pop» siempre ha sido una tarea compleja. ¿Qué seleccionar, qué dejar fuera? ¿Deberíamos reducirlo al universo de guitarras jangle que nació al albur de REM o The Feelies en Estados Unidos y que más tarde se trasladó con inusitado éxito a Australia y Nueva Zelanda? ¿Deberíamos incluir aquí a cualquier grupo destartalado que haya hecho de las guitarras su propulsión artística? ¿Hay espacio para la psicodelia, para la experimentación, para la deformación de la estrofa-estribillo, para los terrenos que van más allá del amateurismo?

No hay respuesta correcta a ninguna de las preguntas anteriores. A menudo, el Indie Pop sólo ofrece respuestas en forma de grupos para toda una vida, de discos que se convierten en acompañantes emocionales. En Hipersónica nos hemos pasado diez años hablando de ello. Casi siempre en torno a las claves jangle, lo-fi, caseras, luminosas. Aquí van treinta discos que nos ganaron el alma a lo largo de una década y que seguirán con nosotros por el resto de una vida.

30) Pop Singles – All Gone (2012)

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29) Nic Hessler – Soft Connections (2015)

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«Nic Hessler es el prodigio definitivo de un sello admirable cuyos proyectos no habían sido siempre tan excitantes como deberían haber sido. Soft Connections lo tiene todo: el vago aroma hortera de los ochenta, las melodías espléndidas del mejor Indie Pop y el tintineo melancólico de aquellos maravillosos grupos de Nueva Zelanda y Australia. Cuatro joyas le acreditan como un soberbio disco de canciones: ‘I Feel Again’, ‘Hearts, Repeating’, ‘Permanent’ y la asombrosa ‘Into The Twilight’, donde el corazón de CT, por fin, se derrite».

28) Flowertruck – Mostly Sunny (2018)

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27) Halasan Bazar – Burns (2017)

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26) EZTV – High in Place (2016)

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25) Mac DeMarco – 2 (2012)

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«El segundo álbum de DeMarco, jovencísimo, se desliza por nuestros oídos con una elegancia inesperada para un chaval que aparenta tanta idiocia en la portada del mismo (…) DeMarco tiene un corazón de oro macizo y no tiene inconveniente a la hora de romper los cánones hieráticos y fríos del indie pop contemporáneo. Él se sumerge en un mar de emociones, le canta a sus chicas, habla de estrellas que pronuncian su nombre y sobresale por su profundidad lírica y melódica».

24) The Stroopies – The Stroopies (2017)

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23) Juvenilia – Juvenilia (2016)

juvenilia

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«Juvenilia esconden el aspecto siniestro de sus canciones detrás de un muro de sonido upbeat, en un diálogo binario y casi existencialista que supera cualquier esquema de pop juvenil y que regala adicción a estribillos mortificados. A Juvenilia les vale utilizar la muerte y el caos total como excusa pop. Adosados a juegos de guitarras dignos del mejor Paisley Underground o del Dunedin Sound, su primer disco es un soplo de abrumador aire fresco para todos aquellos enamorados del mejor Indie Pop posible».

22) Zebra Hunt – City Sights (2015)

zebra hunt

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«Tenorio Cotobade es sin duda uno de los sellos nacionales más interesantes del momento (…) Lo comprobamos el año pasado con Ginnels, y este año con Zebra Hunt. Más Jangle Pop, mucho más deudor del Dunedin Sound y de grupos como The Clean o The Bats. Por ahí se cuela Robert Mercer, por cierto, hermano de James — sí, de ese James Mercer — . Teclados, guitarras deliciosas y canciones tan redondas como ‘Delaware’ o ’20 Ways to Belong’. En directo, además, suenan perfectos».

21) Frankie Cosmos – Zentropy (2014)

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«Allí donde había poco más que ejercicios Pop de habitación, intimismo expuesto en público y detalles aquí y allá de algo que-podía-llegar-a-más hay ahora, simple y llanamente, magia. Surge de cada rincón de Zentropy y resume y mejora toda la obra anterior de Kline. Zentropy es un ejercicio de prestidigitación: tan pronto lo ves como no. Vuela y se evapora y tras su estela sólo queda la nostalgia y la necesidad de recuperar, de nuevo, canciones ya imperecederas».

20) Dumb Things – Dumb Things (2016)

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19) Ultimate Painting – Green Lanes (2015)

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18) Scott & Charlene’s Wedding – Mid Thirties Single Scene (2016)

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17) Literature – Arab Spring (2012)

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«Afortunadamente, Literature entienden el pop como lo entendían Heavenly: una sucesión tras otra de canciones atómicas y pegadizas. Es más o menos lo que The Pains of Being Pure At Heart hicieron en su debut, pero restando de la ecuación el factor shoegaze. Por lo demás, Literature también acuden a los Pastels para deleitarse en sus errores, sólo que esta vez propulsados por el power pop de toda la vida».

16) Rolling Blackouts Coastal Fever – Hopedowns (2018)

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15) Exlovers – Moth (2012)

exlovers

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«Moth es un disco rico y emocionante en todos sus rincones porque Exlovers son tan capaces de dejarse llevar por el sentido pop de Robert Smith como de recuperar la ligereza cotidiana de Belle & Sebastian. Sin embargo, no se permiten el privilegio de imitar sin más. Exlovers suenan muy contemporáneos. Exprimen sus referencias y con su jugo bañan sus composiciones. Por eso Moth no es una vuelta a los orígenes sin más, sino un documental en cinemascope, con todo lujo de detalles, sobre qué supuso el indie pop en sus orígenes y cuánto tuvo que ver con el shoegaze».

14) Salad Boys – Metalmania (2015)

metalmania

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«Es complicado imaginar un recipiente que deseche las fantásticas guitarras entrelazadas de Salad Boys, sus estribillos casi inexistentes, el mar de electricidad amable que baña todas sus composiciones. De aquel primer LP sobrevive una de sus mejores canciones, ‘Dream Date’, que sirvió de adelanto y de caramelo esquivo a la espera de la bolsa entera de gominolas. Salad Boys se resumen ahí en ritmos frenéticos y upbeat, entorno familiar para cualquier aficionado al Dunedin Sound. Es obvio que Salad Boys beben aquí de The Verlaines y de The Clean. Son neozelandeses y se dedican al pop: es lo que hay».

13) Say Sue Me – Where We Were Together (2018)

say sue me

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12) Twerps – Range Anxiety (2015)

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«Twerps atraviesan varios estadios emocionales, y nosotros con ellos, a lo largo de Range Anxiety, título no casual y fruto de las ansiedades varias de sus integrantes: desde la exposición personal descrita por Frawley hasta afrontar el juicio no siempre crítico de público y medios de comunicación, preocupación expresada por Julia McFarlane, guitarra y vocalista de Twerps y pareja de Frawley. Es poderosa la angustia, la tensión contenida, que Twerps vuelcan en Range Anxiety».

11) Boomgates – Double Natural (2012)

boomgates

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«Boomgates no se merecen haber nacido en el nuevo siglo. No porque lo suyo sea revivalista, ni siquiera retro, sino porque es un grupo que merece ser descubierto en otras condiciones. En la cara B de una cinta que te grabó tu amigo, por el boca a boca nacido desde alguien que los vio de refilón o por ser el grupo del que toda la cuadrilla hablaba con excitación sin todavía haber conseguido escucharlo. Se merecen ser especiales».

10) El Palacio de Linares – Ataque de Amor (2016)

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Cantaba cierto compositor argentino sobre la honestidad brutal y lo hacía con un cinismo autoconsciente a ratos genial y a ratos vergonzante. La sinceridad más extrema, sin embargo, no le correspondía a él ni a ningún otro grupo con tanta precisión como a El Palacio de Linares. Ataque de Amor fue exactamente eso para nosotros: un flechazo instantáneo donde el romance se narraba con una honestidad tan descorazonadora como feliz. Su relato de la cotidianidad, de nuestras miserias, de nuestra dignidad en lo habitual y en lo mundano, sigue siendo hoy un soplo de aire fresco. Una joya que, condensada en ese «hemos quedado a follar y te he acabado contando que a veces no aguanto y pienso en la muerte», es patrimonio nacional.

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09) Girls – Father, Son, Holy Ghost (2011)

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Si la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo, Girls irradiaron al mundo con la fuerza de doscientos soles. El brevísimo trayecto musical de Christopher Owens encontró su punto culminante, su momento supernova, en los tres minutos finales de «Vomit», víctima de un grandiosismo impropio de los grupos de su calaña, de coros gospel, de tremendismos emocionales. Su oda al padre, al hijo, al espíritu santo estuvo teñida de requiebros imposibles, de canciones que siempre parecían dirigirse al lugar incorrecto. Triunfaban precisamente por caminar hacia él, hacia la misma luz cegadora que terminó tragándoselos para siempre.

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08) Real Estate – Days (2011)

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Real Estate significaron un tiempo y un lugar. A principios de la década que ahora nos abandona, una retahíla de grupos subidos a lomos del lo-fi y de la psicodelia de habitación tomaron el catálogo de Captured Tracks y se convirtieron en la tendencia-a-seguir por cualquier veinteañero incapaz de perder comba en las últimas tendencias juveniles. Por todo ello y por una sucesión de discos posteriores un tanto insufribles, Real Estate han caído en un merecido olvido. Merecido quizá para aquel tiempo y lugar, pero no para este Days que elevó aquellos sonidos complacientes y ensimismados a un cielo que ocho años después sigue siendo refulgente, azul, nítido.

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07) Hospitality – Hospitality (2012)

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Ha sido la década que nos deja un periodo repleto de discos aborrecibles de Belle & Sebastian y de imitadores igualmente aborrecibles de Belle & Sebastian. Por eso resultó tan doloroso que al debut de Hospitality, un disco que ha crecido tanto en mis oídos como años acumula a sus espaldas, estuviera secundado por uno tan espantoso, tan intrascendente como todos los demás. Allá en sus ensoñaciones preciosistas, en su ruidismo concentrado, en su pop de cámara diminuto, Hospitality fueron gigantescos. Un grupo que acariciaba todos los géneros tocantes al indie pop con la sutileza sólo reservada para los genios. Una pena que tan sólo fueran una chispa.

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06) Radiator Hospital – Torch Song (2014)

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Nada ha impulsado a la historia del pop como los desencuentros emocionales. En Torch Song, Radiator Hospital se subieron a lomos de una ruptura devastadora para superarla del mejor modo posible: tocando a toda velocidad, superponiendo melodías alicaídas sobre acordes felicísimos, embadurnándose de una melancolía incandescente que, incluso superado el periodo de duelo, resiste cualquier escucha. Fue una oda a la separación como piedra indispensable en la que tropezar, un trayecto repleto de luces y sombras donde la emoción a flor de piel se transforma en pop pluscuamperfecto.

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05) The Goon Sax – Up to Anything (2016)

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Sería difícil, por no decir imposible, encontrar a un grupo que personificara con tanta precisión la palabra «juventud». En 2016 ninguno de los tres integrantes de The Goon Sax superaba el umbral de la mayoría de edad. Sus fotos promocionales de entonces los retrataban como lo que eran: adolescentes un tanto despistados, otro tanto intensos, un mucho repletos de talento. Up to Anything es un disco adolescente en toda su expresión. Torpe, ingenuo, sencillo, amateur. Cuatro atributos que en manos de otros grupos, menos dotados, se convierten en losas, en odas a los clichés y a la desgana, y que aquí son sencillamente gloria.

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04) Nap Eyes – Whine of The Mystic (2014)

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Nigel Champan condensó en Whine of The Mystic todo lo que importa cuando hablamos de indie pop: cierto deje amateur, una producción destartalada, canciones aceleradísimas y obsesivas («No Man Needs to Care») y composiciones al ralentí («Make Something»), culminadas en progresiones infinitas y distorsionadas hacia el infinito (ese cierre inolvidable de «No Fear of Hellfire»). A Nap Eyes, a ratos, les brotaban corazones hasta en las puntas de los pies. En Whine of The Mystic todas las canciones son importantes, muy especialmente cuando coquetean con sus propios defectos y siempre, sin excepción, salen ganando.

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03) Ginnels – A Country Life (2014)

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Mark Chester se pasó más de un lustro componiendo, grabando, produciendo y promocionando sus maravillosas canciones desde su habitación. Durante aquella época, el Lo-fi no produjo nada más alucinante. Nadie pulsó los botones de The Microphones y The Go-Betweens a la vez y con tantísimo tino. Su obra culmen fue A Country Life, un disco largo muy corto donde dio rienda suelta a su imaginación pop, se alejó del tremendismo y se dejó llevar por algunas de las canciones más perfectas que se han compuesto durante la última década. Esa recta final es sencillamente patrimonio vivo del pop de guitarras. De todo el que ha existido y existirá.

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02) Veronica Falls – Veronica Falls (2011)

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Llegaron, tocaron el cielo y se marcharon en silencio, un silencio que el paso de los años ha transformado en permanente y a cuya estela tan sólo sigue el repicar de las campanas. Veronica Falls fueron y serán el campanamuertismo, las campanas que tocan a muerto para que la totalidad del pueblo se entere, enamorarse en el cementerio, abrazar el lado tétrico de la existencia. Hacerlo todo ello desde melodías pop y rizos de guitarras aún sin superar en esta década. Y quizá en la siguiente.

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01) Dick Diver – Melbourne, Florida (2015)

dick diver

He buscado, he escuchado y he desistido. Sigo sin hallar mejor encadenado de canciones que el cuadrado por Dick Diver entre «Percentage Points» y «Tearing the Posters Down». Allí se condensa todo lo bueno y absolutamente nada de lo malo que ha ofrecido esta década. El gusto por los sintetizadores y la lógica de la competencia social en «Competition», el revival sophisti-pop ochentero en «Private Number», la gigantesca herencia de la nueva generación de compositores australianos en «Tearing the Posters Down». Melbourne, Florida es un disco capaz de resumir una vida, como también lo fue Calendar Days, dos caras de una misma moneda, tan redonda, tan brillante, tan valiosa.

Buen viaje allá donde vayas, década de los ’10. Que el Señor te tenga en su gloria.