El inesperado consenso que ha generado The Mandalorian resulta sorprendente pero consecuente con la factura que ha tenido la primera serie de acción real de Star Wars. La serie de Jon Favreau combina artesanía y clasicismo con tecnología puntera en efectos especiales (si podéis, echad un vistazo a los making-ofs y flipad con lo de «el volumen»). La sensación de partida de rol glorificada con la aventura más escueta y perfectamente ejecutada. La exploración profunda del lore y la mitología con funcionar como satélite propio que hasta lo más profanos pueden disfrutar como enanos.

Y por esa sensación de pequeño milagro, aunque no exento de alguna cosa repelente que le terminamos perdonando por lo que nos ofrece, lo tenemos con uno de los mejores productor de Star Wars recientes y repasamos algunos de los mejores momentos de la serie.

‘El Mandaloriano’ (Temporada 1, episodio 1)

A primeras parece más un piloto disfrutable y entretenido que excepcional, especialmente con todo lo que ha venido en la serie, pero ya va haciendo los deberes para introducir al personaje principal, explicándolo en una ejemplar escena inicial, y presentándonos el mundo en el que nos vamos a mover. Además, es un capítulo donde Werner Herzog dice «Bounty hunting is a complicated profession», y eso es más de lo que ofrecen el 95% de pilotos de series.

‘El Prisionero’ (Temporada 1, episodio 6)

Si algo ha definido a The Mandalorian es su capacidad de meterte en diferentes aventuras autoconclusivas que no necesitan introducirte grandes elementos que luego tendrán consecuencias en el futuro de la serie (si lo hacen a posteriori, es porque pueden). Y son capaces de entregar condensadas cápsulas de disfrute como este divertidísimo combo de cine de atracos y prisiones fabulosamente dirigido por Rick Famuyiwa.

‘Rendención’ (Temporada 1, episodio 8)

La season finale de la temporada de arranque debería empezar en tensión, pero te ofrece uno de esos pequeños vistazos al universo Star Wars que las películas difícilmente pueden entregar: dos soldados de asalto tomándose con filosofía su trabajo, conversando como quien comparte un rato al lado de la máquina de café. Un momento divertido que sabe generar muy bien Taika Waititi, además de una buena dosis de acción que resuelve el duro aprieto en el que terminan los personajes y termina de posicionar al antagonista principal.

‘El Marshal’ (Temporada 2, episodio 1)

Tras pasarse casi toda la temporada inicial supervisando y escribiendo, Jon Favreau quiso quitarse la espinita y dirigir algunos episodios como este comienzo de temporada que ofrece otra espectacular aventura con mucho clasicismo cruzado con vanguardia. En un episodio más extenso de lo habitual, Favreau evoca mucho de los seriales y los westerns que inspiraron a Lucas en un principio, mientras se reserva la traca final en una increíble pelea contra bicho gigante en glorioso formato IMAX que ofrece un toque distintivo al capítulo muy agradecido. Ah, y Timothy Olyphant, que siempre es un gran añadido para series de este estilo.

‘La Heredera’ (Temporada 2, episodio 3)

No podría condersarse más el leitmotiv de la serie que en este episodio, donde Mando y Baby Yoda tienen un marrón que resolver a principio del episodio y luego se topan con alguien que les puede ayudar y sólo lo hará si les solucionan otro marrón que tienen. Bryce Dallas Howard lo eleva un poco más con fabulosos momentos que van desde el aterrizaje con guiño a la Apollo 13 de su padre hasta la infiltración del equipo mandaloriano en la nave imperial.

‘La Jedi’ (Temporada 2, episodio 5)

Cualquiera que haya visto The Clone Wars sabe de la importancia de este episodio por su introducción del personaje de Ahsoka Tano. Y aunque no la hayas visto, la serie ha sabido venderte la importancia de su presentación con los episodios anteriores. Luego cumplen con las expectativas ofreciendo varios instantes vibrantes de poderío jedi, además de un interesante desarrollo de la relación entre Mando y Baby Yoda (que me da igual como se llame en realidad).

‘El Creyente’ (Temporada 2, episodio 7)

Con la influencia de la Carga maldita de William Friedkin por bandera, Rick Famuyiwa ofrece otro increíble episodio lleno de grandes momentos de acción, infiltración e intriga. Con la improbable recuperación del personaje de Bill Burr, que termina convirtiéndose en una de sus mejores bazas para reflexionar sobre el papel de uno en un conflicto de envergadura, los héroes menos épicos que hay en los márgenes y a lo que uno está dispuesto a renunciar para defender lo que más valora. Es, básicamente, todo lo que esta serie debería aspirar y consigue mejor que casi ninguna otra producción Star Wars.

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