El cambio de década fue un buen año para el Hip-Hop, un estilo que ya estaba en el camino de hacerse masivo y que, además, vivía una época de experimentación con opciones más juguetonas como las de A Tribe Called Quest, algunas de las obras clave del Gangsta Rap y los últimos grandes discos de nombres míticos.

Hoy repasamos aquel año con una selección de los mejores discos de hip-hop de 1990.

Ice Cube – AmeriKKKa’s Most Wanted

Ice Cube decide dejar atrás NWA dos años después de haber reventado el hip-hop con el imprescindible Straight Outta Compton. La pelea por los royalties hizo mella en él, pero en su debut en solitario, AmeriKKKa’s Most Wanted, decidió también pasar por encima de esa pelea y centrarse en tener su propia identidad. Curiosamente, una que en solitario le acercaba más a Public Enemy que a su antiguo grupo y que, Bomb Squad mediante, le convirtió, por un corto espacio de tiempo, en el puto amo.

‘The Nigga Ya Love To Hate’, ‘Once Upon A Time In The Projects’, los samples apabullantes (y el funk) de la titular o ‘Endangered Species (Tales From The Darkside)’, junto a Chuck D. Mucha tela que cortar.

Public Enemy – Fear of a Black Planet

Tras el inagotable It Takes A Nation of Millions To Hold Us Back (1998) podía haber dudas de cómo iban a continuar Public Enemy aquel discazo. El grupo se las apañó para quitarlas todas de un sopapo, el de un grupo en estado de gracia en canciones fierísimas pero que añaden muchos matices: quizás Public Enemy estuvieron aquí más imaginativos que en su anterior disco (canciones como ‘Pollywanacracka’), quizás Flavor Flav esté como nunca en ‘911 Is a Joke’, quizás lancen su mayor apuesta por la mejor canción de la historia del hip-hop (‘Fight The Power’).

The Geto Boys – The Geto Boys

Puede que NWA fueran el grupo fundamental para el gangsta rap, aquel sobre el que se pueden asentar todos los pilares del género. Pero The Geto Boys asustan el triple o el cuádruple, en una sucesión de estampas que, hostias, ya eran jodidas en su día y hoy harían trizas a tres cuartas partes de los usuarios de Twitter.

Recordemos que el propio sello añadía al parental advisory una nota: Def American Recordings se opone a la censura. Nuestro fabricante y distribuidor, sin embargo, no aprueba ni respalda el contenido de esta grabación, que considera violento, sexista, racista e indecente:

«We went into my house, and I filled up her glass
She drank and got drunk, that’s when I got in that ass
I banged it and banged it until my thang got sore
I said ‘honey…’, she said ’20’, I said, ‘get out, you fuckin’ whore!'»

Tal cual: violento, sexista, racista e indecente. Horrorcore primigenio propulsado por bases tan adictivas como la de ‘Size Ain’t Shit‘ o ‘Mind of a Lunatic‘.

Boogie Down Productions – Edutainment

Todo lo contrario que lo de The Geto Boys. Cuando, tras el primer disco de Boogie Down Productions, Dj Scott La Rock fue asesinado, todo aquello que era sexo y violencia se transformó en rimas políticas, Concious Hip-Hop y la necesidad de encontrar un camino. Uno desde unos raperos que no tuvieran miedo a las referencias histórico-culturales y supieran esgrimirlas como algo mucho más poderoso que lo amenazante.

Edutainment, en lo musical, no es (en apariencia, cuando lo estudias más a fondo, sí) nada florido: prefiere ser, a ratos, hasta minimalista, pero KRS-One al micro de eso no tiene nada. Sus rimas son divertidísimas, conscientes, con pretensión educativa (desde el título del disco) y de largo recorrido.

Así que muchos rehuyen ese choque y piensan en Edutainment como un disco fallido. ‘Ya Know The Rules’ y ‘House Nigga’s’, entre otras, son el ejemplo de por qué justo eso es lo que quiere que pienses: para que te des de morros con el portento de lo básico empotrado contra lo elaborado.

A Tribe Called Quest – People’s Instinctive Travels and the Paths of Rhythm

Llevando el Boom Bap mucho más allá, mezclándolo con el jazz y dándole un aire meloso, optimista, A Tribe Called Quest consiguieron distinguirse suficiente del cada vez más enorme vagón en el que viajaban los artistas de hip-hop. Por aquel entonces, aún en vagones de la zona media, pero ya como un snowpiercer en el que la clase alta de la industria musical se iba a ver arrollada.

Aunque tendrían aún mejores discos (este debut, por ejemplo, palidece ante el locurón que es The Low End Theory), la influencia que A Tribe Called Quest es cada día más intensa, incluso por delante de grupos que, en los 90, parecieron más fundamentales que ellos.

Paris – The Devil Made Me Do It

Tan clásico, plenamente representativo de su época, es todo lo que pasa en el disco debut de Paris que corremos el riesgo de pasarlo por alto. Pero, colegas, el tío rapea como mil demonios y Mad Mike a los scratches se sale por completo, en un disco con puntos de vista extremos, ritmos fantásticos, la atmósfera ganando por KO (‘This is a Test’, ‘The Devil Made Me Do It’)…

Pop Will Eat Itself – Cure for Sanity

Frente a lo NORMAL de lo que intentaban otros como Stereo MC’s, la apuesta más extraña del Reino Unido en materia de hip-hop en esos años, cuando todo el peso lo llevaban EEUU, fue la de Pop Will Eat Itself. Una batidora de estilos loquísima, para la que el NME y el Melody Maker tuvieron que inventarse la olvidada etiqueta de Grebo, y en la que cabe la electrónica de zapatilla, el hip-hop divertidísimo, el rap rock, los beats, una avalancha de samples de la que nunca te hartas… y un sonido entre lo alarmante y lo divertidísimo.

Sus discos parecen hoy tan pequeños que dan muchísimas más ganas reivindicar lo divertidos que fueron, incluso a pesar de cosas como ‘Touched By The Hands of Cicciolina’.

Otras posibles opciones:

  • Brand Nubian – One for All
  • Kool G Rap & DJ Polo – Wanted: Dead or Alive
  • Eric B & Rakim – Let The Rhythm Hit’ Em
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