Por algún motivo, Saint Etienne han ido desapareciendo de casi cualquier conversación musical en el último lustro. Nunca han dejado de publicar música desde que se estrenaran con Foxbase Alpha (1991) pero queda claro que ya son un grupo demodé, cuando no desconocidos para una inmensa mayoría. Ellos, que en los 90 tanto ejemplificaron y que apenas han bajado el listón en casi toda su carrera.

En Hipersónica todo eso nos da igual, claro, porque más demodé que nosotros no hay nadie en la vida. Así que como celebración para recordar una ínfima parte de un cancionero esplendoroso y sin más motivo que el que nos apetece, hoy os presentamos nuestra modesta guía de Saint Etienne para principiantes.

Las canciones de Saint Etienne

Nothing Can Stop Us Now (1991)

En el mismo debut en el que la primera canción era una sintonía de programa de radio futbolero (para hacer honor al nombre que eligirían como grupo) y la segunda una versión irresistiblemente bailable del ‘Only Love Can Break Your Heart’ de Neil Young, es ‘Nothing Can Stop Us Now’ la que representa el canon de Saint Etienne: música dance de pátina lujosa, guitarrazos de funk blanco, voces y actitud indiepop, arreglos exquisitos (esas flautas qué) y mucha, mucha clase. Porque cuando no la tienes y pones casi todo esos ingredientes sobre la mesa te sale ser, yo qué sé, Presuntos Implicados (y si de éstos no te acuerdas, suerte que tienes).

You’re in a Bad Way (1993)

So Tough puede ser su mejor disco, aunque sobre todo esto habría mucho que discutir. Pero lo que sí hace es crear definitivamente el monumento de indie-pop de baile, artie y ensimismado sobre el que se construirán un MOGOLLÓN de discos desde entonces.

La oyes y es la hostia, con sus tres minutos escasos de gloria eterna. Pero a punto ha estado de caerse porque ‘You’re in a Bad Way’ posiblemente sea culpable de todos los horrores que les han salido a Belle & Sebastian cuando quisieron (por desgracia) dejar de ser los Smiths-que-bebían-y-follaban(aunque-quizás-solo-bebían-para-poder-quitarse-la-timidez-para-poder-hablar) y se empeñaron en intentar ser tu grupo de bailar favorito. Puto Stuart.

En cualquier caso, si ni Jeff Buckley ni Thom Yorke tienen la culpa de sus imitadores (algo discutible también; ¿saco ya a pasear a Hitler?), tampoco la tendrá esta maravilla de Bob Stanley, Pete Wiggs y Sarah Cracknell, ¿no?.

He’s on The Phone (1995)

A ver, Saint Etienne estaban tan sobrados en los 90 que su jitazo inolvidable, la canción por la que podrían ser eternos y en la que homenajeaban/plagiaban a la misma persona a la que invitaron a colaborar (Etienne Daho), salió en un single de cuatro canciones. Eurodance indie, maravilloso lo pilles por donde lo pilles. Un piano bailable, casi House, una base inicial baladementiana, una chispa que lo hace estallar todo mientras los ojos nos hacen chiribitas, las máquinas echando humo y Sarah subida a la eternidad.

Una canción que, la oigas en el momento en que la oigas, siempre hace click.

Heart Failed (In the back of a Taxi) (2000)

Sound of Music suele estar infrarrepresentado cuando se escogen los hits de Saint Etienne; al fin y al cabo, es su obra más alejada del pop optimista, y el disco más cercano del grupo respecto a esa la electrónica fría que, en el quicio del milenio, se instauró como uno de los sonidos con los que jugar. Y en casi ninguna canción jugaron tan bien con ella como ‘Heart Failed’, que con más épica y una producción más rock sería un hit de Depeche Mode y, en sus manos, es otro no-éxito elegante.

When I Was Seventeen (2012)

Music and Words by Saint Etienne fue un disco que cada vez más infravalorado. Ellos, en el fondo un grupo de sabihondos capaces de relatarte la historia del pop británico y mundial (Bob Stanley hasta tiene un maravilloso libro sobre eso), aquí grabaron justo eso: un disco sobre que te gusten los discos.

Oídme bien:

A nadie en su sano juicio que haya sido herido por tantas y tantas canciones le puede NO GUSTAR un disco sobre amar otros discos.

¿Y qué me decís de las canciones de adolescencia?

When I was seventeen

I thought we knew everything

We knew everything

No responsibility

Endless possibility

What on Earth could possibly hurt me?

¿Y el disco ideal para empezar?

Aunque los tres primeros ejemplifican esos Saint Etienne gloriosos empeñados en hacer que los chicos tristes se dejasen de mierdas y bailasen, Tiger Bay empieza como un tiro (‘Urban Clearway’ ponedmela en una pista de baile o en la banda sonora de la siguiente Misión:Imposible y funciona IGUAL), avanza dejando tras de sí las OTRAS canciones que tendrían que haber estado en este post (sí, no he metido ‘Like a Motorway’ y me duele), declara el amor a la vida y a la música tantas veces que es imposible no enamorarte tú también (‘I Buy American Records’, qué canción le birlaron ahí a Luke Haines para meterla en la edición deluxe de éste) y acaba por todo lo alto (en ‘Cool Kids of Death‘ mola todo desde el título).

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