Tras un periodo convulso tras su despido de Disney, finalmente James Gunn ha reído el último con su posterior recontratación y, de propina, la posibilidad de volverse loco y desatarse haciendo una película con la competencia. El escuadrón suicida promete ser un espectáculo superheroico salvaje y sin cortar, puro espíritu de un cineasta atrevido, divertido y también un canalla con corazón. Lo ha mostrado en sus grandes espectáculos y en sus inicios en el bajo presupuesto de la Troma.

Todos repasados hoy en este especial, que incluye tanto películas dirigidas por él como aquellas en las que escribió el guion.

11. The Belko Experiment (2016)

Probablemente lo que haga este film más decepcionante de lo que sería normal es el hecho de que Gunn firme el guion, porque hay muy pocas señas suyas y mucha más vulgaridad. Sabes que está metido de alguna forma porque aparecen su hermano y Michael Rooker, pero esto no deja de ser un derivado simplón de Saw o La Purga con algo de Battle Royale y The Office. Sí, tener ganas de matar a todos los de la oficina es algo que nos llega en algún momento, pero ahí se acaba el interés en lo que podría haber sido un festín salvaje.

10. The Specials (2000)

Su primer intento de hacer un romántico alegato por los superhéroes de cuarta regional fue en esta comedia de bajo presupuesto de Craig Mazin. Aunque la autoría casi parece compartida a medias con Gunn, que además de salir va dejando subyacer muchas claves personales: desde su particular ángulo cómico, la empatía con sus perdedores y sus relaciones o incluso colar a su hermano Sean Gunn en el reparto para hacer el papel más freak.

Quizá aún esté verde y la dirección no resulte la más estimulante, motivado por el hecho de que probablemente hicieron la película con el mismo presupuesto que lo que te costaría ser padre fundador de Hipersónica. Así que no pasa de entrañable e interesante punto de desarrollo.

8. Scooby-Doo (2002) / Scooby-Doo 2: Desatado (2004)

Sí, Gunn escribió estas dos. Y sí, están tan majas como las recordabas si las viste hace tiempo. Los efectos CGI claramente no han resistido bien el paso del tiempo, y se nota que ha ratos están conteniendo ideas un poco más locas que están deseando sacar. Pero ambas películas se nutren del talento de su guionista para sostener dinámicas de grupo, además de dar espacio a cada uno de sus personajes para crecer un poco más con respecto a los dibujos animados. Y también son comedias debidamente tontorronas, camp y absolutamente desvergonzadas. Vamos, que más guay de lo que deberían ser.

7. Tromeo y Julieta (1996)

Hay más salvajismo, incorrección y escatología en la etapa Troma de Gunn, pero sigue habiendo mucha de su empatía por los tarados e/o inadaptados, además de mucho talento para desarrollarlos a través del humor. De la mano de la mente maestra de la serie Z Lloyd Kaufman nos entregan una revisión punk e hilarantemente grosera de la obra de Shakespeare. ¿Podría estar mejor actuada o estar mejor rematada en algunos puntos? Puede, pero igual pierdes ese encanto casero y desacomplejado que toda producción de la Troma Films debería tener.

6. Slither: La plaga (2006)

En su salto a la dirección, Gunn pudo demostrar que era capaz de equilibrar mejor las risas y las cafradas guarras. El mismo espíritu serie Z, pero con manufactura más cercana a un profesionalismo notable, recuperando el tiempo al que Hollywood se le escapa una Temblores de vez en cuando. Divertidamente grotesca, fresca incluso sin romper las convenciones de varios de sus referentes y un fabuloso punto de inflexión.

5. Amanecer de los muertos (2004)

La personalidad visual muy impropia de un debutante, aunque hablemos de Zack Snyder en este caso, es una de las cosas más apabullantes de este bien resuelto reto de hacer un remake de una película de terror tan icónica como la Zombi de George A. Romero. Buena parte es también el guion de James Gunn, que encuentra el perfecto equilibrio de reverencia a la original con reinvención total, creando un grupo de personajes sólido además de un humor descacharrante (el momento de bebé zombie es toda una genialidad).

4. Guardianes de la Galaxia (2014)

La mayor muestra de que Marvel se habían vuelto a prueba de balas es conseguir que una de sus películas más queridas sea de un grupo de vigilantes espaciales capullos que nunca fueron primera división en los  cómics (o incluso segunda). Le podemos dar las gracias a Gunn, que claramente encontró el punto donde poder conectar con los personajes y también qué tipo de estrella debe ser Chris Pratt, además de dejar una mixtape brillantísima. Y que una de las mejores interpretaciones de Bradley Cooper sea darle voz a un mapache muestra el compromiso de todas las partes por hacer esto BIEN.

3. Guardianes de la Galaxia Vol. 2 (2017)

Un caso perfecto de secuela que sabe dónde tiene que ser más que la anterior para ser mejor: más colorida, más emocional, más atrevida, más loca y más divertida. La mixtape vuelve a ser otro triunfo, con una secuenciación y una introducción en escena perfectas. Los daddy issues se elevan al máximo (literalmente el padre de Starlord es un planeta) y el villano es de los mejor aprovechados en Marvel. Además, poner a Kurt Russell como padre de Chris Pratt pone en evidencia que su modelo de estrella debería ser él y no Harrison Ford como está intentando hacer.

Y luego está el personaje de Yondu, donde logra tener la redención más creíble de todo el Universo Marvel. Y qué final. Resulta sorprendente que una compañía tan controladora le haya dejado salirse tanto con la suya a Gunn, pero qué bien que le dieran el beneficio de la duda, porque ha dejado una de las sagas más emocionantes y también raras del mainstream actual. La muestra de su ingenio sin límites.

2. El Escuadrón Suicida (2021)

La muestra de que Gunn es ese amigo nerd majísimo que te vende con todo su entusiasmo por qué te tiene que importar ese villano de cuarta división, y a ti no te dan ganas de mandarlo a paseo, sino que te contagia su rollo. En este film de DC se desata por completo, es un salvaje film bélico absolutamente inventivo para ser gore, y que sabe ser cabronías sin tener que ser insoportable. Un torbellino con un timing cómico perfecto y continuo, con personajes de los que te encariñas incluso aunque las posibilidades de supervivencia son remotas, con pasión y ganas de subversión de todas las convenciones comiqueras y una acción afilada que llega en todo su apogeo al final en lugar de desfondarse como casi todas.

Y también hay palo a la política exterior americana. A Gunn no le falta nada aquí.

1. Super (2010)

Es divertido pensar que los ejecutivos de Marvel (o Joss Whedon, que al final fue su gran valedor) vieron esto y pensaron «Sí, este tío puede hacer pelis de cientos de millones de dólares para nosotros». Lo cierto es que aquí tenemos al Gunn total. Quizá no el más desatado por cuestiones presupuestarias, pero donde vuelca más corazón que nunca y es capaz de contagiar ese cariño por los personajes a nosotros, los que los vemos.

También es la peli donde por primera vez se permite ser amargo. Algo que aprovecha para encogerte el corazón en varios puntos que luego equilibra con otros tonos, desde la pura euforia superheroica al humor más cabrón. Porque incluso en su apariencia extravagante y terrenal, hay mucho amor por la historia tradicional del superhéroe, incluso aunque exponga sus vergüenzas y su peligrosa proximidad a la psicopatía. Gunn encuentra un balance perfecto para todo ello y nos conquista por completo en el camino.

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