De manera medio oficial medio oficiosa se han establecido en el canon de Disney una serie de eras que dividen las diferentes etapas por las que ha pasado el que es uno de los estudios de animación más reconocibles y exitosos de todos los tiempos. Esas eras, centras únicamente en películas que recoge el canon (es decir, sin secuelas directas a vídeo o producidas para Pixar) son las siguientes:

  • Era de oro (1937 – 1942)
  • Era de guerra o empaquetada (1943 – 1949)
  • Era de plata (1950 – 1967)
  • Era de bronce (1970 – 1988)
  • Era de renacimiento (1989 – 1999)
  • Era de post-renacimiento (2000 – 2008)
  • Era revival o resurgimiento (2009 – actualidad)

De esta última decidimos hablar hoy, aprovechando el estreno de Raya y el último dragón en Disney+, recogiendo algunas de sus últimas producciones en animación tradicional y su establecimiento definitivo en la animación CGI y 3D. También la recuperación de la fórmula musical del renacimiento al mismo tiempo que se han probado diferentes y originales propuestas. Todo ello, repasado de peor a mejor.

10. Frozen (2013) / Frozen 2 (2019)

Quizá una de las cosas más inexplicables de esta era de la cultura pop es la hegemonía de la franquicia de Frozen sin cuestionamiento alguno. Resulta difícil de entender viendo la primera película, donde parece tener serios problemas para establecer el tipo de película que quiere ser (y quizá motivado porque hasta última hora no tenían clara la historia antes de comenzar a producir). Se debate continuamente entre ser la película de aventura fantástica, la comedia romántica de enredos y la historia de amor entre dos hermanas, sin llegar a tirar del todo por ningún lado y sin generar armonía entre las distintas tramas, ante las que va avanzando de forma apresurada y destartalada.

Quizá el problema en la primera película venga de no querer mostrar a Elsa como la villana (aunque así lo sea en el cuento original de Hans Christian Andersen) para que su redención no quede mal y porque le dan la mejor canción de todo el musical (y, dicho sea de paso, la única memorable y con un mínimo de fuerza), impidiendo ir del todo hacia una dirección. Un problema que debería haber sido solucionado en su secuela, al tener más claro qué entusiasma a los jóvenes de esta historia, pero se pierde de nuevo entre varias ideas que no termina de rematar. Por tanto, ambas caen en el mismo nivel aborrecible. Y no, prefiero no hablar de Olaf.

Sé que suena demasiado absurdo ponerse tan «riguroso» y crítico con un cuento de hadas infantil, pero es que hemos visto otros cuentos de hadas infantiles consiguiendo mejores resultados con mismas intenciones. Y varias en este mismo periodo.

9. Big Hero 6 (2015)

Muy random tanto para ser una película de Disney como para ser una película de Marvel. Esta película de Don Hally Chris Williams recoge la historia de los cómics y la presenta de la manera más funcional y poco inspirada posible. Incluso el grupo de superhéroes y sus habilidades, como el desarrollo del villano, resultan muy sacadas de la manga, incluso aunque le vengan heredadas del material original. A su favor tiene lo bien hecha que está la relación emocional entre los dos personajes principales, aunque personalmente podría prescindir de un buen porcentaje de los chistes sin gracia del robot hinchable.

8. Winnie the Pooh (2011)

Nunca me ha importado demasiado Winnie the Pooh, y esta película no cambia demasiado ese hecho. Resulta más intrigante que esta no haya sido una directa a vídeo en lugar de otro estreno cinematográfico que consta en el canon, además de la última película hasta el momento del estudio hecha con animación tradicional. Tiene sus gracias, pero también es poquita cosa.

7. Vaiana (2016)

La última película de John Musker y Ron Clements y su primera en animación CGI mantiene varias de las constantes del cine de princesas que ayudaron a construir en la era del Renacimiento con La sirenita, incluyendo la estructura musical, el cuidado de los arcos emocionales de cada personaje y un diseño artístico inspiradísimo que les permite salir de rositas al meterse en el jardín de explorar otra cultura. Por desgracia, también cae en ciertas rutinas que ellos mismos ayudaron a establecer y algunos aspectos quedan deslucidos, como algunas canciones poco especiales y animales haciendo de secundarios cómicos pero que acaban siendo irritantes (en serio, lo del gallo se tendría que haber quedado fuera en el último borrador del guion).

6. ¡Rompe Ralph! (2012)

Es complicado no sentir una amplia decepción viendo todas las posibilidades que se abren en su primer acto, con todo el cariño y referencias al mundo de los videojuegos de arcade, y lo termine tirando casi todo por la borda en cuanto la película entra en Sugar Rush. Con todo, la relación entre Ralph y Vanellope está lo bastante bien trabajada para dar una película bonita sobre la amistad. Pero la película del primer acto pintaba realmente guay.

5. Tiana y el sapo (2009)

Esta nueva era comenzó de mano de los principales artífices del Renacimiento. Musker y Clements salieron del semiretiro forzado por su fracaso en El planeta del tesoro gracias al apoyo de John Lasseter, recién colocado como jefe del departamento de animación de la compañía. Hicieron juntos uno de los últimos esfuerzos en animación tradicional del estudio, inspirándose libremente en La princesa rana de E. D. Baker, que también recuperaba la fórmula musical y volvía a poner el foco en una princesa Disney, aunque una poco tradicional.

Cae en unos cuantos lugares comunes de la era que pretende recuperar y se siente demasiado formulaica, pero es capaz de insuflar bastante vida al relato gracias a unos puntos de humor alocado muy agradecidos, un sentimentalismo bien cuidado y un diseño artístico increíble que saca provecho del folklore de Nueva Orleans. Si tan sólo rematase del todo el arco de su protagonista, no cayese en algunas parodias no intencionadas de esta cultura y las canciones de Randy Newman fueran mejores, podría ser un clásico moderno perfectamente.

4. Ralph rompe Internet (2018)

Es complicado hacer un retrato de Internet sin que de cierta cosica en su representación o termine envejeciendo en unos años (qué narices, tiene un edificio grande para Snapchat y hay otro con el logo de LINE, claramente ya ha envejecido), pero sale bastante bien parada en este esfuerzo, que además le ofrece un mcguffin más sólido para elaborar su propuesta con respecto a su predecesora. Explora bastantes posibilidades en su mundo, pero nunca le quita foco al desarrollo de sus personajes principales y su relación de amistad, incluso atreviéndose a explorar las partes más tóxicas de la misma, haciéndola la película Disney de ambiciones más adultas de casi toda su colección.

Eso sí, su retrato de Internet nunca estará completo si no muestra nazis.

3. Enredados (2010)

Para la película 50 del estudio, qué mejor que intentar que tanto los viejos tiempos como los aires de novedad se dieran de la mano, tal y como Lasseter quería para el departamento desde su llegada. Tomando con libertad el cuento de Rapunzel de los Hermanos Grimm, la película recupera el espíritu clásico de los cuentos de princesas que tanto les han funcionado al mismo tiempo que busca replantear su concepto de princesa. También recupera la estructura musical, trayendo a Alan Menken para la tarea.

Pero también apuesta por insuflarse a sí misma de elementos de las comedias románticas de las décadas inmediatamente anteriores, al mismo tiempo que no renuncia a una comedia tontorrona muy trotona y propia de Tex Avery (hasta el principal antagonista del héroe es un caballo). Clasicismo y modernidad logran mezclarse con mucho acierto, logrando una historia romántica y de princesas tan bonita como divertida.

2. Raya y el último dragón (2021)

Resulta un tanto deprimente ver a Disney gastando camiones enteros de dinero para hacer replicas en acción real como Mulan, intentando evocar la fuerza de la fantasía asiática y el cine de acción wuxia y fracasando por terriblemente mediocre en todo, y luego no termina de darle más bombo a pequeños tesoros que se topa por accidente como éste.

Raya y el último dragón es un cine de aventuras y búsqueda de tesoro fabuloso, con un mensaje sobre la confianza en el ser humano que es complicado de comprar para cínicos (hola) pero que está lo bastante bien integrado en una historia tan dinámica como emotiva. Tiene mucha exposición que meter, pero prueba cosas también a nivel de lenguaje animado CGI, el ritmo es impecable y el trabajo en las secuencias de acción es también destacable. Le sumas a Akwafina dando voz a un dragón y tienes un potencial clásico a descubrir.

1. Zootrópolis (2016)

Era difícil ponerle fe a una película de animalicos para que fuera a ser una de las mejores producciones Disney del siglo, pero sorprendió para bien este procedimental policiaco de cuca apariencia y más tela que cortar de lo que parece (aunque si le rascas un poco a la metáfora se vuelve algo más desigual, pero en ciertos puntos funciona). Recoge también los puntos claves de una buddy movie de compañeros improbables a lo Límite: 48 horas, aunque adaptado para que todos los públicos se sientan cómodos con ella. Porque apelar a todos no tiene que ser conformista o incluso infantil, también puede llevar a films redondos como este.

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