Robert Zemeckis es una figura interesante por lo imposible de clasificarlo. Inmediatamente posterior a la generación de los Spielberg, Lucas, Coppola, etc, pero con mucho en común con ellos. Respetado como director prestigioso que hace películas académicas y premiables, pero también un verso libre que ha apostado fuerte por herramientas visuales que separan la frontera entre la acción real y la animación. Y también uno de los principales arquitectos del blockbuster como lo entendemos hoy día. Por eso es nuestro sujeto de estudio de hoy.

20. Polar Express (2004)

Valle inquietante: la película (por llamarlo de algún modo).

19. Cuento de Navidad (2009)

Valle inquietante: especial navideño.

18. Beowulf (2007)

Skyrim: Valle inquietante

17. El desafío (The Walk) (2015)

No es complicado imaginarse a Zemeckis empatizando con un artista chalado en búsqueda de un sueño imposible teniendo que sortear diversos obstáculos y convencer a varios colaboradores de que se puede hacer para lograrlo. Aunque verla como una película sobre hacer películas sería estirar un chicle sin tanta elasticidad, porque en su lugar tenemos un biopic clásico muy lleno de efectos especiales a los que sólo te acostumbras cuando llega el momento del paseo. De todos modos, la mejor parte es cuando se permite a sí misma ser una peli de atracos, que es cuando más entretenida se pone.

16. Bienvenidos a Marwen (2018)

Zemeckis vio en esta historia real una oportunidad para recuperar su obsesión con la captura de movimiento: nadie podía acusarle de que el CGI es tan falso que los personajes no parecen humanos si los personajes son muñecos. Pero todas estas secuencias animadas trastean demasiado el tono de lo que parece un drama de superación y trauma convencional, haciendo que la alegoría sobre la adicción (que parece un poco sacada de la manga, por mucho que la diga en voz alta) quede bastante burda. Tenéis un documental maravilloso para ver si os pica la curiosidad con la historia.

15. Aliados (2016)

La primera mitad resulta un interesante anacronismo: una película de espías queriendo aparentar la ambientación y energía de una película de los cuarenta o los cincuenta, mientras que en su núcleo sigue siendo una película de los ochenta y, a ratos, un precioso anuncio de Dior con gente preciosa. La segunda mitad no sé a qué película pertenece, pero podría haber sido interesante también.

14. Forrest Gump (1994)

Lejos de lo que pueda parecer por su carácter amable e indudablemente accesible para el mainstream, Forrest Gump es una película muy complicada de desenmarañar. Según la veas vas a tener la perfecta fantasía boomer de “qué buenos tiempos vivimos” o vas a tener una mirada ácida a algunos momentos del pasado de América como la Guerra de Vietnam. Igual es poco todo, manejado con desigual resultado. Te dan ganas de darle un pase por Tom Hanks y el tono simpático con algunos momentos de humor logrado, pero lo que hace con el personaje de Jenny no tiene perdón.

13. Las Brujas (de Roald Dahl)

Zemeckis vuelve a hacer algo parecido a una película divertida con un remake que sí, es innecesario porque no aporta demasiado con respecto a la adaptación de Nicolas Roeg y que su obsesión con el digital genera un valle inquietante que no consiguen los animatrónicos. Pero a cambio, hay un ritmo muy calibrado que hace que la película no pierda pie, hay puntos visuales muy trabajados, el humor funciona bien y Anne Hathaway da la interpretación subidísima que la película necesita. De momento, lo más cercano que tenemos hoy día a las cintas de terror infantiles de hace unas décadas (y a una peli decente de Tim Burton).

12. El vuelo (2012)

Un manual de alcohólicos anónimos disfrazado de drama adulto algo escrito de más y tonalmente algo confuso, pero que aterriza (¿eh?, ¿EH?) por el Zemeckis más profesional y que más se esconde tras la historia y por un Denzel Washington que convierte cualquier mierda en algo disfrutable de ver a base de talento y fuerza de convicción. La escena del aterrizaje en el primer acto es para quedarse arañando el sillón.

11. Náufrago (2000)

¿Cómo logras convertir una película de supervivencia sin demasiados diálogos en un viaje de personaje emocionante que también parezca de drama de prestigio? Probablemente tal y como lo hicieron Hanks y Zemeckis en uno de sus films más populares, de esos que la gente ve sí o sí cuando reponen en televisión. La factura técnica y el estudio del personaje resultan ejemplares en muchos aspectos, y el último acto resulta especialmente duro (aunque con una nota final esperanzadora).

No obstante, uno no puede quitarse la sensación de que casi dos horas y media se hacen demasiado cuesta arriba y que la forma en la que Zemeckis se lo toma tan en serio la aleja de ser la joya que probablemente sea.

10. Regreso al futuro III (1990)

Zemeckis quería hacer un western y no sabía cómo, así que lo coló como una secuela de Regreso al futuro. Cómo no quererle. Quizá sea la menos flamante de toda la trilogía, pero el ritmo y la energía que tiene es envidiable.

9. Tras el corazón verde (1984)

Tras un par de fracasos comerciales, y dudas sobre si era una elección correcta para hacer Cocoon, Zemeckis aceptó este encargo/vehículo para Michael Douglas, donde al estilo Indiana Jones recupera un cine de aventuras romántico clásico al que otorga bastante vitalidad y dinamismo. Vamos, que es una pequeña joya.

8. Locos por ellos (1978)

El primer trabajo de Zemeckis tiene poco de obra de novato que todavía esta verde en términos de narración y personalidad visual. Su acercamiento nostáligo (?) a la Beatlemania ya presenta a un autor que sabe dónde poner la cámara, como hacer la puesta en escena y manejo del tono. Se beneficia de ello una comedia alocada y libre de ataduras con una remarcable Nancy Allen.

7. Regreso al futuro II (1989)

La intención inicial no era hacer una secuela, por mucho que la escena final pueda indicar lo contrario (y de hecho fue lo que más problemas le dio a Zemeckis y Bob Gale para hacerla), pero una vez se pusieron se les ocurrieron tantas ideas que al final se conformaron con un largo guion que tuvieron que dividir en dos secuelas que se grabarían consecutivamente.

Y aunque ha generado un legado de ser la inferior de la trilogía, viéndola de nuevo es un disfrute absoluto por su manera de tomarse a guasa todo el tema de las paradojas temporales, divirtiéndose dibujando el futuro, un presente alternativo donde Donald Trump es el gobernante (al menos esa fue su inspiración) y regresando a la primera película desde un punto de vista diferente. Hay mucho que querer en esta película, especialmente a Michael J. Fox.

6. Lo que la verdad esconde (2000)

Zemeckis se pone el disfraz de Alfred Hitchcock en un thriller juguetón, intrigante y con cierto toque supernatural que el director maneja con elegancia. Ya no se hacen así, con tan buen gusto, con pretensiones tan modestas y tono inequívocamente adulto.

5. Frenos rotos, coches locos (1980)

Zemeckis y Gale redoblaron esfuerzos en una comedia alocada y bastante de dibujos animados. Aunque al contrario que en su Beatlemania optaron por una serie de personajes canallas y moralmente reprobables pero carismáticos, comandados por un estelar Kurt Russell que entre esto y su periplo con John Carpenter empezaba a desmarcarse de su periodo como estrella juvenil de Disney. El caótico (en el mejor sentido) tercer acto nos muestra ya a los cineastas que luego conquistarían el mundo con Regreso al futuro.

4. Regreso al futuro (1985)

¿Sabéis que es una pasada? Esta película. Es diversión de principio a fin, con una energía cómica electrizante y una iconografía única al mismo tiempo que extremadamente referencial. El reparto es sencillamente perfecto, Zemeckis se muestra más confiado que nunca en cada una de las decisiones que toma y la película nunca tiene un momento donde pierda pie en cuanto a ritmo. Es una película ejemplar.

Qué puedo decir… ¡Han construido una máquina del tiempo en un DeLorean!

3. La muerte os sienta tan bien (1992)

Zemeckis nunca ha estado tan atinado manejando tonos tan dispares. Aquí tienes un noir hitchcockiano, un cartoon de Tex Avery y un body horror que también es sátira de la presión por preservar la juventud que se aplica a las mujeres, especialmente las exitosas. Es una película divertidísima y merece más cariño y reconocimiento.

2. Contact (1997)

Basada en la popular novela de Carl Sagan, que sin duda sabía cómo transmitir su devoción por el espacio y lo desconocido, este proyecto pasó de estar en manos de George Miller a caer en las de Zemeckis, que tuvo libertad total. No sólo se permite lucirse en las escenas más siderales, sino que explora con maestría el viaje de su protagonista, además de tocar con tino las áreas donde ciencia, religión y política se tocan y generan fricción. Es una de las películas del espacio más únicas y emocionantes, y más influyente de lo que podemos considerar, además de un mayúsculo ejemplo de buen cine noventero.

1. ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988)

Zemeckis no ha logrado nunca un equilibrio mejor de sus obsesiones. Tienes el toque de comedia alocada y cartoon aplicada a un género clásico como el noir con el creció viendo en los cines. Tienes la obsesión tecnológica para hacer algo nunca visto combinando acción real y animación con un gusto increíble. Y tienes también la posibilidad de lanzar personajes icónicos cuyos derechos pertenecen a compañías distintas, algo imposible directamente de plantear hoy día. Esta película es un milagro, un disfrute arrollador y el mayor triunfo de sus responsables.

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