Por fin está aquí, lo estábamos esperando todos: Zack Snyder puede mostrar al fin su versión de La liga de la Justicia, poniendo punto final a su trayectoria como principal arquitecto del Universo Cinematográfico de DC. Un largo trayecto que ha sido posible gracias a un increíble apoyo masivo por parte de una gran base de fans que han abrazado al autor de una forma bastante inusual hoy día.

En tiempos de franquicias fácilmente consumibles, Snyder es de los pocos Autores cuyo nombre suscita seguimiento y apoyo ferviente, y ahora mismo sólo se nos ocurren nombres como Nolan o Tarantino que arrastren semejante marabunta. Probablemente le apoyen por las razones equivocadas, pero desde aquí tenemos verdadera devoción por Snyder no por su enfoque «oscuro», «adulto» (aquí deberíamos poner dobles comillas) o «políticamente incorrecto», sino precisamente por lo contrario, por tener un sentido visual único y algo hortera, por tener mucho cachondeo sobre sí mismo en ocasiones y por no temer a abrazar la extravagancia dentro del cine espectáculo y, también, tener cosas que contar dentro del mismo. Cosas que cada uno podrá interpretar de forma distinta, pero eso también lo convierte en fascinante objeto de estudio.

Y sí, todas las versiones comentadas pertenecer a sus respectivos Snydercuts o versiones extendidas, en caso de que los hubiere.

9. 300 (2007)

En muchos aspectos, la película que hizo a Snyder, tanto como personalidad visual como personalidad pública. Un festival ultraviolento y machirulo cargado digitalmente que quiere despertar los impulsos más primarios al mismo tiempo que quiere epatar con sus imágenes, lo más parecido que tenemos a un cómic en movimiento (para bien y para mal). Es, al mismo tiempo, un blockbuster elemental y gigantesco, y una película de acción y arte y ensayo.

También los tintes filofascistas de la historia ha llevado a que muchos decidieran enmarcar al director cerca de ese espectro, cuando probablemente no pasa del objetivismo más elemental y hasta tibio. Sin embargo, es más fascinante verlo como la consecuencia directa de una vertiente del cine histórico-épico marcado por Braveheart, Gladiator y Troya, además de como el artefacto cultural más potente de 2007 que dio origen a una nueva forma de entender el cine espectáculo, que como película en sí, donde se nota mucho como producto de su tiempo y menos rotunda de lo que cabría esperar.

8. El hombre de acero (2013)

A Warner le corría prisa hacer una nueva película de Superman antes de 2011 para no perder los derechos y, tras descartar varios enfoques, tiraron hacia adelante con una propuesta que David S. Goyer hizo con Christopher Nolan (que finalmente produce y tiene crédito en la historia) en mente. El margen para Snyder para meter pezuña aquí es limitado, pero algunos de los (pocos) hallazgos que hacen interesante la cinta vienen de su parte: las analogías entre Kal-El y la segunda llegada de Cristo, cómo la humanidad procesa la llegada del superhombre, el mimo en el look visual filmando la película en celuloide, el casting de Henry Cavill y su mandíbula de titanio que encajan con este Superman muchas veces obligado a restringirse a sí mismo.

Es imperfecta, claro, como imperfecto es el Jesucristo que dibuja, que sigue siendo un modelo «inspiracional» y motivado por el bien común (aunque tenga que ser a su manera sí o sí) por la imaginería cristiana que Snyder dibuja y por las propias acciones. Menos oscura de lo que muchos han asegurado, aunque esos aspectos están ahí sobre todo en las perspectivas de las figuras paternas del héroe. El director intenta dejar algunos claroscuros que no aterrizan del todo, pero quedan interesantemente apuntalados en su posterior película, ya ahí con más decisión creativa.

Hay problemas, pero una década de fórmulas machacadas en el género la han ido volviendo cada vez más y más fascinante como película.

7. Ga’Hoole: la leyenda de los guardianes (2010)

Esta película es extremadamente rara en su carrera por muchos motivos. Es una película animada, de público objetivo familiar (al menos en teoría), particularmente divertida, de temática antifascista y con un héroe principal no objetivista. Y, aun así, viéndola se siente bastante una película de Snyder por la oscuridad del mundo que dibuja, el poderío visual y el increíble trabajo en las secuencias de acción.

No sólo es una particular rareza en la filmografía del director, sino que resulta un film familiar algo bizarro, por la lectura tan marcada como analogía del holocausto y el nazismo de la historia, además del hecho de que los personajes son casi todos búhos y lechuzas (la única referencia que nos puede venir a la mente son las pelis de Happy Feet de George Miller, pero incluso esas eran ludismo puro).

Quién sabe si esto nació para seguir dándole uso al departamento de animación de Warner, si para explotar el amor por las lechuzas a raíz de Harry Potter o porque Snyder quería romper varias de las concepciones que se tenían de él. Pero el caso es que funciona, es una aventura clásica y emocionante que es visualmente arrebatadora y la animación es espectacular.

6. La Liga de la Justicia de Zack Snyder (2021)

No hay mayor prueba de la libertad que ha tenido el director para hacer esta hiperbólica oda al heroísmo que el plano que está circulando estos días de la pepita de sésamo de la hamburguesa que provoca un accidente de tráfico. Snyder va con todo, desde decisiones estéticas frontales como ese 4:3 de aspect ratio hasta alterar la colorimetría de casi toda la película. También va con todo en épica recargada, en el pomposo mensaje de la fuerza de la unidad que recorre la película, y sí, también con la duración. También con el cariño que tiene por estos personajes.

Aunque parezca una decisión visual básica, diseñar toda la película para que se vea en 4:3 o en IMAX ayuda a poner a estos héroes realmente en el centro. Que es lo que intenta hacer a lo largo de todas estas horas, entrar en su psique, en sus dudas y en sus reflexiones sobre su deber. Y salen todos reforzados del proceso, desde el Batman de Ben Affleck que parece que tiene más cosas que hacer en todo el maremagnum de bichos volantes y dioses hasta los introducidos Flash, Cyborg y Aquaman, cada uno con un viaje cuidado que resulta satisfactorio. También Wonder Woman, que tiene menos planos picados enfocados a su culo.

Quizá la palabra más adecuada sea satisfactoria. Porque aunque podamos discutir de su barroquismo CGI, de su prolongada duración (también son larguísimas las versiones extendidas de El señor de los anillos y bien que os las veis algunos) o de cómo sigue la misma trama (que vale, pero no digáis que sigue siendo la misma película), pero La Liga de la Justicia responde más a lo que supondría un cierre de trilogía (quitando cliffhangers) iniciada hace ocho años, donde las ambiciones temáticas son reducidas para poner un adecuado lazo a los caminos recorridos. Y lo cumple. Quizá pueda resultar la cinta donde Snyder plantea menos cuestiones ambiciosas sobre la condición divina y la humana (aunque hay movidas teológicas todavía), pero sí es de sus más sentimentales, y resulta un triunfo en ese sentido.

5. Ejército de los muertos

Snyder ha aprovechado su salto al streaming para regresas a sus orígenes, a un cine más salvaje y eminentemente de género, aunque también aplicando todos sus años de experiencia haciendo barrocos y bombásticos espectáculos. Así, tomando tanto ideas de La Tierra de los muertos vivientes de Romero como del fabuloso combo de acción bélica y terror de Aliens, de James Cameron, hace una de las películas más endiabladamente divertidas, cafres y libres de todo el catálogo de Netflix y se coloca directamente en el podio de sus producciones de acción. Aunque ya tan sólo sea por tener un tigre zombie.

4. Batman v. Superman: El amanecer de la justicia (2016)

Aquí es donde Snyder pone sobre la mesa todas sus ideas sobre los  héroes de DC: Superman como analogía de Jesucristo y Batman como  metáfora de esa civilización post-11S que ha perdido la fe en los  valores puros que representa Kal-El y su cinismo le lleva a tratar de  destruirlo antes que otra cosa. Los nuevos dioses en la sociedad actual.  Mucha gente se quedó con el momento Martha, y no les culpo, pero aquí  hay una película más valiosa de lo que muchas críticas le han querido  reconocer, especialmente en su versión Ultimate o Snydercut.

Mas reflexiva y ambiciosa en sus temas -aunque nada sutil a  la hora de contarlos, aquí todo el subtexto se convierte en texto- que  muchas superproducciones que tratan de evitar contar nada para tener una  neutralidad transversal. La batalla final, llena de ruido y luces  intensas con un monstruo random, no le hace demasiado favor. Y luego está Gal Gadot como Wonder  Woman, una inclusión agradecida. Según te pilla la tarde, el Lex Luthor  de Jesse Eisenberg te puede arruinar la peli.

3. Amanecer de los muertos (2004)

Comenzar tu carrera como director haciendo un remake de una película de terror tan icónica como la Zombi de George A. Romero es una papeleta difícil de cumplir, pero Snyder consiguió algo que podía estar frente a frente de la original, y pocos pueden conseguirlo (Carpenter, Cronenberg, Kaufman). Buena parte es también el guion de James Gunn, que encuentra el perfecto equilibrio de reverencia a la original con reinvención total, creando un grupo de personajes sólido además de un humor descacharrante (el momento de bebé zombie es toda una genialidad).

Pero también Snyder muestra una personalidad visual muy impropia de un debutante, además de una confianza suprema a la hora de marcar ritmo narrativo y manejar el tono tan desbordantemente divertido con una misantropía cabrona. Una prueba de que tiene mucho más sentido del humor y más retorcido del que mucha gente le da crédito. Un perfecto desfile de frenetismo zombie y de crítica al consumismo desenfrenado.

2. Sucker Punch (2011)

A Snyder aún le duraba el rédito de 300 y decidió aprovecharlo para cobrarse el cheque en blanco más LOCO de la pasada década. Porque Sucker Punch es Alguien Voló sobre el Nido del Cuco. Es El Mago de Oz. Es Moulin Rouge. Es Showgirls. Es todo eso al mismo tiempo pasado por una marmita de Monster. Y también dándole una hostia a cámara lenta al pajerismo nerd. Por supuesto que cabreo a todo el mundo, especialmente a la gente que decidió no entenderla.

Es difícil hablar de sutilidades en una película tan bombástica y tan expresada con mayúsculas, pero Snyder consigue plasmar bien los mecanismos de autodefensa por las que puede pasar una víctima en medio de una situación traumática, haciendo uno de los mejores ejercicios de perspectiva subjetiva que se puede ver el cine de esta escala, y cómo se crea una hermandad entre mujeres atrapadas en un mundo de hombres asquerosos. Pero no me tenéis que creer a mí, creed a las mujeres. Scott Glenn ya lo hace.

1. Watchmen (2009)

Ha sido muy discutida su adaptación de la celebradísima obra de Alan Moore y Dave Gibbons, incluyendo una conversación sobre si se trata más de una traslación que una adaptación. Además, hasta se ha discutido si esta literalidad extrema con la obra original no termina distorsionando sus temas y acaba favoreciendo algunos de los personajes más extremos y moralmente reprobables (Rorschach y el Comediante), haciendo que se pierda la riqueza del texto base y se acentúen demasiado sus escenas de acción.

Sin embargo, el Ultimate Cut responde a todas esas cuestiones, y despeja las posibles flaquezas y momentos dubitativos de la versión de cines. Todos los personajes tienen ocasión de respirar y de exponer sus claroscuros, dejando que subyazcan en sus tramas las diferentes cuestiones que hacen tan interesante la obra de Moore y Gibbons. Hay también un logrado equilibrio entre los diferentes tonos y perspectivas, que era uno de los aspectos más característicos del cómic y de los más complicados de llevar a pantalla, y hasta funcionan bien los segmentos animados de Los relatos del navío negro. Su estilo visual está menos sobrecargado que en su anterior película y logra una serie de imágenes poderosas, complementado por insertos musicales que llevan a momentos gloriosos que son inimaginables en otra producción superheroica.

Pero lo más fascinante de Watchmen es como sigue erigiéndose como una obra complicada (¿compleja? sí, un poco también), que nunca renuncia a las excentricidades que le vienen heredadas (bueno, menos al calamar gigante) pero también encuentra maneras de hacerla accesible para otras clases de espectadores. Podremos discutir si es la mejor adaptación (aunque probablemente salga perdiendo contra la serie de televisión), pero no cabe duda de que aquí Snyder transforma por completo un encargo imposible en una obra total donde se muestra desatado.

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3 Comentarios

  1. Sin valorarlo como genio me parece uno de los directores más interesantes y con mejores propuestas en el cine mainstream, eso es de agradecer y reconocer. Todas sus películas me gustan pero destaco MoS, Watchmen y Sucker Punch, aún no veo JL Snyder Cut.

  2. Watchmen es uno de los mayores desastres cinematográficos de las adaptaciones de cómics, no entiende para nada la obra, y de un cómic cínico pero humanista, político y social donde la parta heroica se diluye dentro de la trama y relfefxiona sobre el concepto de quién debe impartir justicia en la sociedad (aparte de su critica al capitalismo oscuro de los 80 y predicciones sobre el capitalismo happy de los 90) esconde un trasfondo donde cada uno puede volcar sus propias utopías personales, Snyder los transforma en una película vacía, efectista, mal hilada, con escenas de vergüenza ajena y glorificando tanto la violencia de los justicieros como la visión del mundo de les élites y todo pasado por la visión de un adolescente onanista de los superhéroes, típico viniendo de un fiel seguidor de la ideología de Ayn Rand.

    Sin duda su mejor película es el Amanecer de los muertos, supongo que porque James Gunn estaba de por medio.

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