Al lío.

Netflix: No dejes rastro (Debra Granik, 2018)

El primer largometraje de Debra Granik después de esa pequeña revelación que fue Winter’s Bone (qué joven y qué bien Jennifer Lawrence) mereció más suerte y atención. La directora vuelve a explorar a esa gente en los márgenes de la sociedad, explorando las consecuencias de sus elecciones sin juzgarlas y plasmando la bonita relación entre la joven protagonista y su padre. A veces se pasa de indie, pero es muy estimable.

HBO: Los Impostores (Ridley Scott, 2003)

Uno de los films de Ridley Scott que más han pasado desapercibidos, pero es uno de lo más disfrutones. Con dos pesos pesados como Nicolas Cage y Sam Rockwell luciéndose, y Scott pasándoselo pipa con la historia, la peli ofrece un buen rato impagable.

Movistar: Días extraños (Kathryn Bigelow, 1995)

Algún día haré algo de Kathryn Bigelow, pero mientras voy a resaltar este pelotazo que puede ser, perfectamente, su mejor película. Con guion de James Cameron, Bigelow hace una increíble creación de un mundo distópico, ambicioso en explorar sus conceptos pero con mucho ritmo de thriller. Incluso apreciada en un nivel más superficial es inapelable, porque es muy guay en todo lo que hace.

Prime Video: Sentencia de muerte (James Wan, 2007)

Uno de los James Wan más olvidados, donde hace una particular interpretación distinta a la que Charles Bronson hizo en sus películas de El justiciero de la ciudad. Drama bruto, casi agónico, pero que ya muestra el buen gusto de Wan para la acción antes de afrontar los retos de Fast & Furious y Aquaman.

Filmin: La Pianista (Michael Haneke, 2001)

Haneke también es de esos que tiene un post, pero meterse sus películas de golpe puede quitarte toda la ilusión por vivir. Pero en dosis te recuerda lo mucho que mola. La Pianista además tiene una de las mejores Isabelle Huppert (aunque rara vez está mal esta señora), así que es un combinación perfecta.

Disney+: Togo (Ericson Core, 2019)

Un cine de aventuras clásico, con una historia de héroes en la sombra en la que resulta que el héroe en la sombra es… un perro. No esquiva del todo una estética muy de directa a vídeo, pero es sorprendentemente eficaz y con puntos de emoción genuina. Ayuda tener de protagonista a un Willem Dafoe que nunca se siente por encima de la película que está haciendo.