Los mejores discos internacionales de 2015 (II)

Continuamos mostrando todo lo que nos ha impresionado y nos ha llamado más la atención en lo musical de este 2015. Y ha sido difícil seleccionarlo porque ha habido mucho y muy bueno. A pesar de la complejidad de profundizar en tantos estilos diferentes para poder escoger esos discos capaces de convencer a (casi) todo el sanedrín de redactores de esta casa, ahí seguimos año tras año para ofreceros lo mejor. Vamos con otra tacada de veinte discos donde encontraremos country, electrónica, psicodelia, black metal o jazz entre muchos otros. Id agarrándoos, que se avecina una buena tanda.

30. Monolord — Vænir

30-Monolord

“Monolord son como el mazo que golpea firmemente, sin pausa, mientras el clavo se va incrustando en la pared. Con un movimiento agresivo pero lento, subiendo en intensidad imperceptiblemente, dibujando un time lapse que refleja la vorágine que se produce alrededor y la opresiva quietud, brutal templanza que se encamina a un final irremediable. Una apisonadora que avanza lento pero de la que no podemos apartarnos, que nos marea con la vibración proviniente de las cuatro cuerdas, que nos despedaza cuando pasa por encima de nosotros gracias a un riff que se repite hasta el fin de los días”. (Cronopio)

Una canción: ‘We Will Burn

29. Julia Holter — Have You in my Wilderness

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“Recordando a genios de la talla de Cocteau Twins o Kate Bush, y poniéndose a la altura de compañeras de promoción como Joanna Newsom u otras que han lanzado discos estilísticamente comparables este mismo año, véase Natalie Prass o Jessica Pratt, aunque en este caso nos alejemos algo de ese predominio folk. Quizás Julia Holter ha ido un paso más allá. Have You in my Wilderness es un trabajo mucho más plural de lo que una escucha somera pueda parecer. Un álbum trabajadísimo, lleno de arreglos de cuerdas, viento y voces de Julia, más madura que nunca”. (Dr. Chou)

Una canción: ‘Lucette Stranded On The Island

28. Vince Staples — Summertime ‘06

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“Summertime ’06 es más que el bautismo del rapero, es su candidatura como un intersantísimo artista que con tan solo 22 años se postula a volar en cotas factibles únicamente para los elegidos. A lo largo de su carrera sus alas han permanecido intactas y su ascenso ha sido constante. El desenlace del álbum es la última genialidad del de Long Beach, finalizando el capítulo de aquel verano que lo cambió todo con un verso inacabado como si de un cliffhanger se tratara. La bruma da paso a la incertidumbre, solo él sabe cuál será su siguiente movimiento y dónde está su techo. Pero lo que es seguro es que tras este LP todos conocemos quién es Vince Staples”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Señorita

27. Dick Diver — Melbourne, Florida

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“Sorprende que un grupo aferrado a una fórmula tan sencilla y exitosa como la de Calendar Days haya decidido lanzarse a territorios ignotos en búsqueda de nuevas sonoridades que tiñan de diferente sensibilidad a su arte. No porque no deba ser lo habitual, sino al contrario: el pop, como idea tendente al reduccionismo, abusa de la misma idea por defecto. Esto, lejos de ser un defecto achacable al género — sería no haberlo entendido en absoluto — , es su virtud. Dick Diver, al contrario, creyeron conveniente arrasar con las nociones básicas de su pop redondo y trufarlo de las referencias más peligrosas a las que podían acudir: la peor faceta de los ochenta, arreglos de viento, un pulso emocional adulto, pianos, un arsenal de sintetizadores”. (Mohorte)

Una canción: ‘Tearing The Posters Down

26. Salad Boys — Metalmania

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“Salad Boys eran, dos años atrás, un grupo con un aire artesanal y amateur, pero con el suficiente gancho melódico como para viciarnos durante los siempre breves pero felices meses de verano. Es evidente, sin embargo, que dos cursos después los neozelandeses han perfeccionado su sonido, han pulido su capacidad creativa y se han echado en brazos de un sello con el suficiente calado y capacidad mediática como para llevarles a un escalón superior. El resultado, Metalmania, es mucho más satisfactorio”. (Mohorte)

Una canción: ‘No Taste Bomber

25. Thundercat — The Beyond / Where The Giants Roam

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“Los dedos de Thundercat bailan. Acarician con suavidad las gordas cuerdas de su bajo. Suelen estar en su sitio asignado, a la sombra, manteniendo el ritmo, creando la base sobre la cual el resto de la canción crece, pero en un momento dado tienen su momento de intimidad. Las cuerdas de Thundercat son, al mismo tiempo, su propio lobo solitario y cachorro que después de una y otra pregunta de hacia dónde irán por su cuenta se lanzan en una carrera a oscuras en un solo instrumental propio del Jazz. Solo el teclado de Herbie Hancock se atreve a cogerlas en dicho tema, mientras el violín tenebroso de Miguel Atwood-Ferguson crea el thriller de la huida”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Them Changes

24. Los Espíritus — Gratitud

24-Los-Espiritus

“Los Espíritus tan pronto se deleitan en la cosmología tribal como en los ritmos urbanos y las historias callejeras, observadas a través de unas sempiternas gafas de sol y narradas siempre con bolígrafo y libreta, entre copas de whiskey y tabaco negro. En Gratitud la mezcla del mundo rural y urbano torna en manifiesto espiritual, en aproximación irrenunciable a la psicodelia contemporánea. ¿El Blues? Está ahí, claro, como también lo estaba en aquellos The Doors no tan preocupados por los cánones estéticos como por el viaje intersensorial. Las canciones de Los Espíritus se valen de una amalgama de ideas clásicas para desprender amor a raudales, para vaciar los bolsillos de historias propias y ajenas, de chulería noctámbula”. (Mohorte)

Una canción: ‘Perro viejo

23. Arca — Mutant

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“Mutant se puede percibir como un disco más intimista — cada cual lleva su extraversión como quiere — y que es más largo. Frente a la cadencia sugestiva de Xen, Mutant es un trabajo más experimental, un viaje a la parte más interior de Ghersi. Hay que viajar a los adentros para poder expresar esa extraversión y relación con los demás que marca este álbum. Un giro inesperado en el guión que hace su propuesta mucho más excitante; un cambio casi contrario a lo que cabía esperar, que muestra a un productor muy ambicioso, explorando nuevos terrenos y sin renunciar a sus aristas sonoras básicas”. (Ferraia)

Una canción: ‘Mutant

22. Saun & Starr — Look Closer

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“Look Closer es un repaso a las distintas visiones del Soul que tuvieron su sitio en los 60. Los juegos vocales femeninos, con dobles voces y coros a modo de diálogo y de réplica (‘Look Closer (Can’t You See the Signs?’), la percusión heredada del Afrobeat (‘Gonna Make Time’), la mezcla del Pop y del Soul ameno rentabilizada por la Motown (‘Sunshine (You’re Blwin’ My Cool)’), la sensualidad del Smooth Soul más erótico de Isaac Hayes (‘Another Love Like Mine’) y la chulería de Tina Turner junto a su ex Ike Turner mezclada con los arreglos de Curtis Mayfield para Aretha Franklin en ‘Your Face Before My Eyes’”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Your Face Before My Eyes

21. Headdress — Smoke Break

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“Aunque Headdress no abandona el género del que se nutre la diversidad que ofrece a lo largo del LP, unida a la distribución de las canciones, logra que la escucha no amague con resultar pesada ni caiga en una sobreexposición de melodías intensas plagadas de graves. Si hubiera que resumir Smoke Break en un gráfica sin duda su resultado sería una parábola. Su abarrotador inicio se amansa progresivamente hasta llegar a su ecuador, momento en el que de nuevo toma carrerilla para volver al ímpetu original. Siguiendo la tónica general, el tramo final del álbum continúa regalándonos cortes muy interesantes que refuerzan el descaro al que nos referíamos al comienzo”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Moe’s Art

20. Rhiannon Giddens — Tomorrow Is My Turn

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“Cierto es que este asombroso despliegue en el que técnica y virtud batallan provocando el aturdimiento que tan mágicamente describió Stendhal se basa en un cancionero prestado, pero cierto es también que aparte de la maravillosa capacidad de transmisión es imposible no destacar la magistralidad con la que Rhiannon Giddens se apodera del catálogo, lo hace suyo como hace suyas todas esas sensaciones escondidas en décadas de sonidos clásicos que en su clasicismo ella los ha tornado imperecederos”. (Cronopio)

Una canción: ‘Waterboy

19. The Yawpers — American Man

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“The Yawpers dicen odiar al que busca un revival impostado mientras vomitan raíces nada más abrir la boca, y lo hacen porque se han alimentado de ellas desde que eran lactantes — alguno hay que les define como la versión alcoholizada de Uncle Tupelo — . Son conscientes de que su toque folk puede levantar suspicacias, pero las apartan de un sopapo, pues desde el primer acorde dejan claro que son lo que son, que hacen esto porque es lo que les sale y porque es posible que no sepan hacer otra cosa”. (Cronopio)

Una canción: ‘Doing It Right

18. Thee Oh Sees — Mutilator Defeated at Last

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“Thee Oh Sees go hard: lo imploramos, por más de que no siempre sea sencillo descifrar los cajones que pueblan la mente de Dwyer, hombre que ha intentado aniquilar a su criatura en dos ocasiones y que en ambas ha salido derrotado. ¿Será este el turno del monstruo que tanta felicidad ha traído a esta casa, como reza el título del LP? Complicado de adivinar, pero sugerimos una respuesta: no. No se puede escapar de uno mismo, y Thee Oh Sees es Dwyer, a quien no adivinamos lejos de la música, que no es sino la expresión física de la mente de uno mismo. Y, en fin, bendita mente aquella capaz de regalar cosas como ‘Sticky Hulks’”. (Mohorte)

Una canción: ‘Sticky Hulks

17. Jamie xx — In Colour

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“El segundo LP del londinense no sólo casi aúpa más el UK Bass en detrimento del future garage, sino que en ciertos pasajes aprieta el pistón sacando a relucir esos bajos con personalidad de marca inglesa que tan obnubilados te dejan. Rozando el músculo de pista, de hecho. Por otra parte, también tenemos esa apertura hacia un terreno más comercial, en preciosistas temas en los que su compañera Romy de XX pone los vocales. Es decir que por una parte se saca los jits radiables, de fácil acceso a cualquier truhán con buen gusto, y por otra se guarda algunos temas para fumar en pipa, tanto a altas horas de la fiesta como puede que en esa hora crítica, cuando aún faltan un par de horas para amanecer”. (Ferraia)

Una canción: ‘Gosh

17. Kamasi Washington — The Epic

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“The Epic (2015, Brainfeeder -de nuevo el sello de Flying Lotus al frente del éxito-) es una guía de tamaño de bolsillo para aproximarse a un género que a veces parece cerrado a un público especialista, conservado en formol, con unos círculos y conexiones fuertes que resisten cualquier moda. Kamasi Washington logra en tres álbumes convertidos en uno un viaje que cautiva, sin importar el bagaje previo con dicho sonido. Un trabajo de Jazz llamado a superar cualquier escena cerrada y llegar a un público atemporal”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘The Magnificient 7

15. Girl Band — Holding Hands with Jamie

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“Girl Band han conseguido arrastrarnos a su locura atronadora y ganarnos irremediablemente para la causa. Locura, eso sí, no recomendada en absoluto para todos los públicos. Acercarse con calma a Holding Hands with Jamie puede ser un buen inicio, pero nunca será una actitud que consigamos mantener. Nos pondrá de los nervios, como esas películas en las que descubres que la butaca en la que has estado hora y media sentado amanecerá al día siguiente con las profundas marcas de tus arañazos”. (Dr. Chou)

Una canción: ‘Paul

14. Kendrick Lamar — To Pimp a Butterfly

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“To Pimp a Butterfly es impredecible. La primera escucha supone un impacto. Si el funk y sus grooves invaden la primera pista ‘For Free‘, el jazz lo hace en la segunda y el soul o el RnB no tardarán en hacerlo. Kendrick nunca ha escondido sus influencias pero tampoco las había exhibido de una forma tan explícita. Tampoco se conocían algunos de los registros que expone. En este colorido álbum, parece tener uno para cada ocasión. Además, apenas se encuentran cortes pegadizos sino que se mantiene la coherencia de la idea en todo momento”. (Miki Salazar)

Una canción: ‘Alright

13. Leviathan — Scar Sighted

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“Con obuses del calibre de ‘Within Thrall’, ‘The Smoke of Their Torment’ o ‘Dawn Vibration’ es difícil poder oponer resistencia a este Scar Sighted. A pesar de que es un disco que en algunos momentos llega a saturar y nuestra mente pide algo de desconexión, el mismo no te suelta y el nivel general es espectacular, con un atronador y muy notable trabajo en la ejecución. Más allá de si uno es más de black metal o de death metal, el disco de Leviathan es un imprescindible de este año para todo aquel que se declare amante del metal extremo”. (Black Gallego)

Una canción: ‘Within Thrall

12. Ultra Magnus & DJ Slam! — The Raw

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“Ellos han sabido mezclar muy bien en un mismo sitio distintas escenas e influencias del Hip Hop que demostraron funcionar de forma masiva. De la unión con el Rock de Run DMC a la contundencia reciente del ya clásico Boy in da Corner (2003, XL) de Dizzee Rascal. O la elegancia de los J Dilla, MF Doom, Guru y Common. Ultra Magnus es la metralleta que escupe rimas a alta velocidad y DJ Slam! le crea la cama para contraponer por momentos dureza y suavidad, guiños al Jazz o explosiones que podrían tirar estadios como ‘Damage’”. (Natxo Sobrado)

Una canción: ‘Bill Clinton

11. Hotline Miami 2: Wrong Number OST

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“Lo mejor de [Hotline Miami] es, sin duda, la música. Esas bases sintéticas, fragmentadas, tan bien representadas por ‘Crystals‘, son mucho más que mero ambiente: se van convirtiendo en el metrónomo que te marca el ritmo, la melodía que te guía al asesinato. De hecho, cada ruido de puerta, cada cráneo abierto, cada ráfaga de arma acaban por ser el remix que cada jugador hace a la banda sonora, uno en tiempo real e irrepetible”. (probertoj)

Una canción: ‘Divide

Y aquí los tenéis todos, en una lista de Spotify.

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