Nacho Umbert — Familia

Si no existiera Nacho Umbert habría que inventarlo. Su debut en solitario en 2010 con Ay… supuso una alegría a quienes le habíamos conocido como líder de Paperhouse, aquella banda barcelonesa de slowcore cuyo único álbum, Adiós, lo grabó con Kramer en Nueva York. Hace cuatro años lanzó No os creáis ni la mitad y el barcelonés acabó por entusiasmarnos. No importa que desde entonces casi no hubiéramos tenido noticias suyas, el lanzamiento de Familia le supone el crédito suficiente como para considerarlo uno de los discos nacionales de 2015.

Familia, canciones embebidas de realismo mágico y costumbrismo

Y esta afirmación no me parece una exageración. Ni mucho menos. Nacho Umbert, que ahora firma sin la coletilla de La Compañía aunque su escudero sigue siendo Raül Refree, se las ha arreglado para componer nueva canciones embebidas de ese realismo mágico, ese costumbrismo, que ya aparecía en sus anteriores entregas.

El tándem Umbert-Refree han dado forma a un material delicado, que parece haber sido elaborado a media luz, en esos atardeceres de otoño-invierno cuando a las siete ya es de noche cerrada. Puro pop lo-fi artesanal.

Acaso el single de adelanto, ‘Luz artificial’, que es lo más refulgente del conjunto, podría dar una idea equivocada de lo que nos encontraremos en el interior de este disco publicado en un bonito digipak por Fina Estampa.

En esta ocasión Nacho Umbert ha acudido a historias familiares para elaborar unas letras que en su mayoría a mí me recuerdan a una época en blanco y negro. Historias cercanas como la que glosa esa flechazo protagonizada por su hermana Elena y su compañero de trabajo Luís, que lo dejaron todo por amor, y algo lejanas, mitificadas para la ocasión, como la de Barbarroja, un homenaje a su bisabuelo pelirrojo que estuvo en la Guerra de Cuba.

Este épico tema es otro de los hallazgos de Familia, un álbum que, en mi caso, no ha dejado de sonar en casa los dos últimos meses y a cada escucha descubres algún detalle nuevo.

Puro pop lo-fi artesanal

‘Que lo sepa Cary Grant’ era ya conocía de los que habían tenido la suerte de ver a Nacho Umbert en directo. Se trata de un homenaje a su madre fallecida, amante del cine, glosando una escena clásica de Con la muerte en los talones.

Como contador de historias no tiene precio. Nos transporta a su pasado slowcore con esas guitarras planeadoras en ‘Santa Inquisición’, subiendo por momentos la intensidad de un disco en el que no hay sobresaltos.

9.1/10

Luego están esos jitazos, como nos gusta llamarlos en Hipersónica, que son ‘Sudamericano’, en el que encontramos una alusión al frustado fichaje de Di Stefano por el FC Barcelona, y ‘Kodachrome’, donde escuchamos bajo un colchón de guitarras acústicas y electrónica gloriosas frases como “hordas de turistas fotomaníacos esperando un orgasmo que llegará con la puesta del sol”. Hay que seguir queriendo a Nacho Umbert, un secreto a voces que no ha perdido la inocencia.

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