No insistiré en el discurso con el que os llevamos dando la chapa en Hipersónica desde que empezamos a destapar nuestros discos favoritos de 2013. Ha sido un año de altísimo nivel, y prueba de ello son los especiales que varios compañeros están realizando sobre las distintas etiquetas musicales. Todas ellas con discos de gran calidad. Es por eso que no queríamos dejar sin nuestro particular hueco de honor a toda esa gente que nos ha invitado a abrazar almohadas mientras nos llenamos de helado, o mientras nos acurrucamos bajo la manta y el sofá en estos fríos días de invierno.

2013 también ha sido un año de discos fantásticos en el terreno de las guitarras. Sí, claro que guitarras hay en el 95% de los discos que la mayoría escuchamos, pero me refiero a las guitarras como medio casi único de orquestación. Así, el folk y el rock de cantautor han gozado de gran vida a lo largo de este año, siendo también este un apartado en el que se han parido obras mayúsculas. Sin embargo, como en Hipersónica cada uno es de su padre y de su madre, y la mayoría adoran que las guitarras emitan otro tipo de sonidos (los compatibles con las recidivas de úlcera de estómago), alguien tenía que reivindicar a los trovadores que han amenizado nuestro año.

La bandera sostenida por Neko Case y Laura Marling

No es que no os hayamos hablado de varios de ellos previamente. En la senda del folk, del country, uno de los regresos más esperados era el de Neko Case, inactiva desde hacía casi un lustro, tras la entrega de aquel fantástico Middle Cyclone. Un parón que se presumía inmenso, y que despertaba la incógnita del estado de forma que la estadounidense mostraría en solitario, tras una última entrega con The New Pornographers que tampoco mejoraba lo ya visto. Pues bien, The Worse Things Get, The Harder I Fight, The Harder I Fight, The More I Love You (agárrense con el título), ha resultado ser un disco fantástico. De esencia idéntica, con una de las cabezas más y mejor visibles del country dando clases del género, y acercándose al pop en cortes como ‘Man’, de impecable factura. El disco en si, viene refrendado no sólo por el que escribe esto, sino que en una Hipersónica muy plural, ha conseguido conquistarnos a la mayoría de editores, colándose en nuestra lista, en el número 47.

Y si Neko Case es toda una veterana de guerra, camino de eso va Laura Marling. La británica ha vuelto a arrasar con Once I Was an Eagle. Su mejor disco hasta la fecha. Ya os habíamos hablado de su glorioso inicio, un discurso enlazando varios temas de forma sólida. Una apuesta arriesgadísima, que se va más allá de la hora de duración, y que canta una victoria insultante. Protagonista absoluta en muchas de las listas de resumen del año los medios, Laura Marling ha reunido algunos de los mejores temas grabados con la guitarra como única protagonista en este año. Para ejemplo, aquel ‘Saved These Words’ que cerraba el disco. Y aunque su propuesta sea mucho más elaborada, más orquestada, más arreglada y vestida que la de unas Neko Case o Laura Marling abandonadas al nudismo de su propuesta, Junip, con su trabajo homónimo, han ido asentando su propuesta folk-rock de factura elegante. Con José González, en pleno estado de inspirada excitación, a la cabeza, el segundo disco de los suecos es un regalo para los oídos, y varios de sus temas, ‘Line of Fire’ principalmente, están necesariamente entre lo mejor del género este año.

Keaton Henson como descubrimiento del año

Aunque antes de meternos en el terreno del rock de lleno, no podemos pasar por alto una de las más gratas sorpresas, ya no del folk, si no de la música en general en 2013. Birthdays, el segundo disco del londinense Keaton Henson, supone una pieza de orfebrería de gigantes dimensiones. Una enormidad de fragilidad inequívoca, emocionante e irreprochable. ‘Teach Me’, ‘10am Gare du Nord’, la inmensa ‘Don’t Swim’ (probablemente, mi canción favorita de todo 2013), ‘Kronos’ o ‘Sweetheart, What Have You Done to Us’ son demasiados motivos como para no darle a Henson un puesto de lo más honorífico en este repaso a las guitarras.

Un debutante llamando a la puerta de los grandes, mientras varios de esos grandes, asentados ya en los puestos de cabeza, seguían a lo suyo. Parir discos de enorme valía. En ese apartado destacan dos nombres sobre todos los demás. El primero, Jason Isbell, el líder de Drive-By Truckers, que con Southeastern ha entregado su cuarto disco en solitario. Un trabajo que revuelve entre los sonidos más clásicos del country, llevándolo a un terreno en el que Townes Van Zandt o, en muchos momentos, el propio Bob Dylan se aparecen en un rincón. Aclamado por toda la crítica, la escucha de ‘Cover Me Up’, ‘Different Days’ o ‘New South Wales’, de corte más rock, es absolutamente obligada. El segundo, uno de los más habituales del lugar, del country alternativo. Antes con Smog, ahora básicamente en lo mismo, pero como Bill Callahan, el de Maryland sigue sin bajar un puñetero centímetro su exigente listón, y tras diecisiete discos de estudio, Dream River es otro sí mayúsculo. Ocho cortes en los que, además de la eterna guitarra de Callahan, tienen mucho peso los arreglos de viento y cuerdas. La omnipotente voz de Bill entonando ‘Small Plane’ o ‘Seagull’, una maldita delicia.

Scout, Anna y Torres, tocando con las tripas

Pero a las guitarras, además de quererlas, hay que golpearlas, maltratarlas, azotarlas. Hay que poseerlas sin tanto miramiento, sin tanta caricia, agarrándolas con rabia y haciéndoles entender que aquí quien manda eres tú. Y tú, en tu segundo disco, te llamas Anna Calvi. One Breath fue la confirmación que Anna no necesitaba, y su directo, la clara muestra de lo que en un concierto de rock uno debe hacer con su guitarra. Desde la inmensidad de ‘Suddenly’ o ‘Eliza’ a ese mar tranquilo que dibuja tu mente en ‘Bleed Into Me’, un mar de sangre que se va adentrando en tí, más y más. Y alguien que se presume en proceso de aprendizaje, pero que parece una de esas alumnas aventajadas, es Torres, uno de los mayores y mejores debuts de este año. Esos primeros acordes de ‘Mother Earth, Father God’ captan tu atención de inmediato, y no consigues soltarte de la telaraña tejida por este proyecto de PJ hasta que ‘Waterfall’ toca a su fin. Entre medias, la visceralidad de ‘Honey’ o ‘Jealousy and I’ destaca en un discurso en el que temas más delicados, como ‘Moon & Back’ consiguen dotar al álbum homónimo de un envidiable equilibrio.

Y para acabar el repaso, siguiendo la senda del rock, de las tripas, y de una de nuestras locas favoritas, mención especial para el It’s Up to Emma, de Scout Niblett. Un disco que me gustó en el momento en el que vio la luz, pero que ha ido secuestrando más y más mi voluntad con el paso del tiempo. La demostración inequívoca de que hay muchas propuestas a la que no les hacen falta ni la más mínima apuesta por unos arreglos que cubran lo que ya es, en sí, un torrente de inspiración. ‘Gun’, el tema que abre el álbum, exclusivamente con guitarra y batería (como casi todo el disco, vaya, y a veces ni batería), es una muestra de lo dicho. Scout Niblett de desgarra cada fibra muscular, y no para hasta conseguir que tus intestinos, al son de ‘Can’t Fool Me Now’, ‘My Man’ o ‘All Night Long’ le pertenezcan para siempre.

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