2019 es el año de Leprous. Y punto.

Un 9 en su debut —que no era tal, pero ya sabes, la maqueta (no) era mejor—. Después llegó «el triunfo de la excelencia», su mejor disco para muchos. ‘Bilateral’ se saldó con un 9,3 en esta noble redacción. ‘Coal’ recrudeció la fórmula y, nosotros, los dígitos: 9,5. ‘The Congregation’ fue aclamado sin mucho devaneo como uno de los tres discos-de-metal-del-año. Un 9,7 para los estudiantes de Notodden. Entonces llegó ‘Malina’. ¿Un diez para el disco más personal y donde, a la manera de Opeth —ambos aparcaron los guturales—, la performance devoró la ciencia de los riffs? Qué va, se quedó sin crítica.

Estoy siguiendo la actual reformulación de Leprous con especial interés por la propia respuesta de Einar Solberg, voz cantante y teclista, a las preguntas de rutina: qué esperar de ‘Pitfalls’, con estreno programado para el 25 de octubre. Un disco que los fans «odiarán totalmente, seguro», con temas de «pop animado» y algunas de las «canciones más raras en cuanto a composición que hemos hecho jamás». Respuestas furiosas a preguntas inanes.

Los drones luminosos de ‘Golden Prayers’, single huérfano que aparecerá en la edición limitada de ‘Pitfall’, más la revisión ladina de ‘Angel’, el imperecedero cover de Massive Attack, ya apuntaba manera. Una orientación definitiva a un neo punk/goth rock en el que la melodía vocal asume total protagonismo sobre colchones nucleares de power chords y demás épica. Y ‘Below’ es la pieza oficial de apertura, un grito ahogado sobre recuerdos enterrados e infancias desterradas. El single que cualquier banda de metal progresivo (sic) desearía firmar:

Suena como siempre y suena totalmente nuevo. Filmado en Wroclaw bajo la dirección de Dariusz Szermanowicz, ‘Below’ posee suficientes recursos para anular cualquier debate sobre ese más de lo mismo. Y, si acaso, porque el apetito y la identidad subrayan cada nota, es un más pero también mejor.

Una década después del ‘Poppy Tall Syndrome’ que apela a quienes destacan sobre la media a la manera más tatcheriana, Leprous sigue impecable, con su dos piezas de camisa y pantalón, pero sabe transmitir mejor que nunca esa melancolía granular que en producciones anteriores enterraba la distorsión y la amalgama. Si no me diera vergüenza lo diría ya: ‘Pitfall’ apunta, once again, a uno de los discos de metal del año. Para fans, los próximos 15 y 16 de noviembre estarán por España, visitando Shoko (Madrid) y Apolo (Barcelona).

Einar Solberg para todos

Y ahora es cuando te digo que Voyager, una de esas bandas de postrimerías, de las que flirtean con el djent más mono-tono, va a ser uno de sus competidores directos.

El de arriba, ‘Colors’, es el single recién estrenado con el cual presentan ‘Colors in the Sun’, que llega el 1 de noviembre a través de Season Of Mist. Esta rara fórmula de bombo-caja en la segunda parte del estribillo, sintes zapatilleros, mucho eco a Devin Townsend y su wall of sound, a los Periphery más calmos o los Baroness más experimentales —es decir, a gente como sus paisanos Caligula’s Horse—, consigue algo que en el metal actual ya merece algún elogio: arrastrar la atención, llevarnos a su terreno.

Decía el periodista Eden Kupermintz que no lograba quitársela de la cabeza. Yo tampoco. Esta mezcla hortera, excesiva, inocente, limpia cualquier mala baba que puedas proyectar sobre el dichoso djent. Y ojo, nada de esto es azar: vienen de un disco —’Ghost Mile’, para más señas— donde bebían a morro de afluentes como ‘Type o Negative’ y salían indemnes.

¿Y qué pintaba Leprous en todo esto? Además de la obvia influencia, la confluencia: Einar Solberg colabora en un tema del nuevo disco y la banda ya mantiene conversaciones para una gira conjunta. El roce hace el cariño y tal.

No llegues tarde al concierto

O te pierdes al telonero. Porque, hablando de giras, la cita de Leprous está llevando de la manita a Port Noir como acompañante. ‘Port Noir’ merece, como mínimo, lo que dura su debut. El fan fatal dirá que este es el enésimo clon Leprous -meets- Muse venido de la fría Suecia. No es eso lo que sentencia la banda, reclamando su pedacito de tierra y otras influencias menos directas: Rage Against The Machine, The Mars Volta y Coheed and Cambria.

Publicaron hace un par de meses el típico disco irregular con algunos de los mejores temas de su carrera. ‘The New Routine’ no es lo suficientemente original para llevarse el trofeo que Agente Fresco levantó hace un par de años, pero sí se percibe una identidad e intencionalidad, una maduración analógica, aquello que los aburridos denominan futuro prometedor. Suficiente, mientras esperamos al disco de más arriba con carátula random de Elicia Edijanto, un artista indonesio popular por sus composiciones en acuarela de negro sobre blanco.