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7 discos para escuchar mientras conduces a través de la España inexistente

La mitología nacional norteamericana está preñada de referencias al concepto de “el viaje”. Desde su producción literaria hasta las road movie, Estados Unidos ha tratado de explicarse a sí mismas a través de la carretera y el camino. A estas alturas todos vosotros tendréis algún ejemplo ya presente en la memoria: ¿qué estampa más familiar cuando pensamos en la América profunda que la carretera infinita, entre las Grandes Llanuras o los desiertos del sur? La morfología física del continente americano y su historia de crecimiento hacia el oeste ha hecho de “el viaje” algo consustancial a su forma de ser. Y eso se refleja también en sus discos. Hoy no vamos a hablar de discos que hablen de viajar, sino de siete discos que bien podrían hacerlo o que, de algún modo, ya lo han hecho para quien estas líneas escriben.

No en vano, España también es un país que se presta al viaje por carretera. Es cierto que no es tan extenso, ni que su distribución poblacional hace de él algo tan fascinante, pero entre las carreteras que unen las provincias abandonadas del interior hay suficientes recursos históricos, sociales, emocionales y geográficos para escribir un libro, rodar una película o componer un disco. Los citados a continuación han sido alguna vez u otra reproducidos en mi coche cuando he tenido que cruzar los paisajes vacíos, inexistentes, olvidados, del interior peninsular. No sólo han sido música de fondo, han sido acompañantes, relatos, historias que he escuchado. Aquí van:

1) Psicomagia — Psicomagia

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De la locura imperecedera de Soft Machine y el sonido Canterbury a relatos filosóficos pronunciados en español. De fondo, catorce minutos, doce minutos, siete minutos de distorsión, Rock Progresivo y las lecciones mejor aprendidas de la psicodelia. Psicomagia (2013, El Paráiso) y sus infinitos paisajes coloridos es el contraste idóndeo a la estepa castellana, el desierto monegrino o la alcarria conquense. Y un chute de energía idóneo para comenzar cualquier marcha al volante.

2) Rome — Flowers From Exile

Rome es uno de los grupos más importantes de Europa. Dicho esto, su disco Flowers From Exile (2009, Trisol) se encuentra en la cima de su ya prolífica carrera y en cualquier recopilatorio que quiera aglutinar todo lo bueno que se ha hecho en este continente. Las etiquetas pasan y sólo pervive la emoción tan triste, tan certera de ‘Odessa’. Si hay un disco al que se deba prestar atención, a lo que cuenta, es éste: a todos los exiliados del pasado, del presente y del futuro.

3) The Tallest Man On Earth — The Wild Hunt

Momento Folk norteamericano: sí, esta lista tampoco iba a dejar de lado al género en sí mismo que es el Road Folk, o todos aquellos cantautores que cuentan cómo ha sido y es su vida en la carretera. The Tallest Man On Earth es diferente porque es sueco y porque hay más de alegría que de tristeza en su inconfundible y fascinante voz. Además, su mejor canción habla de España, y su portada es toda una oda al tema de este post, el viaje por el interior penínsular. Tenía que estar aquí.

4) Lisabö — Ezarian

No se me ocurre mejor momento para escuchar discos complejos que al volante, sobre la carretera. Cuando la paciencia es un arte y el oído el mejor compañero de viaje. Cualquier disco de Lisabö valdría para esta función, pero yo me quedo con el bellísimo Ezarian (2000, Esan Ozenki). Las palabras son lo de menos: Lisabö hablan por medio de la angustia explosiva y una expresividad que no tiene parangón allí donde se quiera mirar.

5) Patrullero Mancuso — Fantasía

Cambio radical de registro: dirección Pop rarito nacional de los noventa. Aquí también podríamos haber incluido El Escarabajo Más Grande de Europa (1998, Grabaciones en el Mar). Fantasía (1993, Munster) es una carretera que lleva hasta Villaviciosa de Odón donde espera uno de los grupos más mágicos y memorables de este país: Patrullero Mancuso, una carretera de colores naranjas, amarillos y rojos donde cada curva es una historia en sí misma y el destino, relativo.

6) Royal Headache — Royal Headache

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Y si hay un disco que me ha acompañado machaconamente en el coche desde que llegué a él es Royal Headache (2012, R.I.P Society), el debut, el glorioso debut de la banda australiana homónima. Ya os lo contamos por aquí: The Jam, Real Kids, Nervous Eaters y el corazón que corre más rápido que nosotros, y el camino que se hace más corto, tanto como las doce canciones inagotables de este disco que podría sonar durante nueve horas seguidas y seguir siendo igual de fresco.

7) Godspeed You! Black Emperor — F♯ A♯ ∞

Los últimos serán los primeros. Godspeed You! Black Emperor es un grupo ideal para conducir. Sus discos van más allá de lo meramente musical y se enmarcan en la experiencia sensorial total: desde lo sonoro, GY!BE desarrollan novelas divididas en tres capítulos, en cuatro, de veinte minutos de duración, erráticas y asimétricas pero siempre impresionantes. F♯ A♯ ∞ (1997, Constellation Records) está aquí como podría estar Lift Yr. Skinny Fists Like Antennas to Heaven! (2000, Constellation Records): porque entre violines, drones y épicos desarrollos se entiende mejor, se disfruta mejor, se piensa mejor la España inexistente.

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