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AC/DC aburren hasta a las ovejas en el vídeo de ‘Play Ball’

El próximo mes de diciembre saldrá a la venta un nuevo álbum de AC/DC. La noticia ha generado cierta expectación por dos motivos: el primero, que AC/DC lleva desde 2008 sin publicar material nuevo, una sequía de seis años en la que el grupo australiano no ha alimentado a su numerosa legión de seguidores con las mismas, aburridas, repetitivas, canciones de siempre; el segundo, que hace poco el que era su batería hasta el momento, Phil Rudd, fue detenido acusado de planear dos asesinatos. Esto ha puesto a AC/DC de nuevo sobre el tapete y, bueno, es probable que los planes criminales de Rudd tengan más interés que las canciones que podamos escuchar en Rock or Bust. Sólo hace falta ver el vídeo de ‘Play Ball’, su primer single, para descubrirlo.

No dudo que sea meritorio aguantar tantos años, tantas desgracias mediante, grabando y publicando discos, y, más aún, girando de forma bastante frecuente a lo largo de varias décadas. Pero supongo que en algún momento alguien debería señalar que el rey está desnudo, y hoy he decidido interpretar ese papel. El nuevo vídeo de ‘Play Ball’ de AC/DC apesta. No sólo por la canción, que es exactamente la misma que ya habéis escuchado durante muchísimos años, solo que ahora interpretada por señores mayores que aún creen ser rockeros muy canallas y peligrosos, sino también por el vídeo. El estereotipo de mujeres en paños menores jugando graciosamente con pelotas, el mensaje subyacente, ese cliché, como mínimo, ya lo habían agotado antes de que se muriera Bon Scott.

Por supuesto, la canción será una delicia para los miles de fans que añoraban a sus ídolos tras más de un lustro sin ofrecer composiciones nuevas. Cuenta con todas las virtudes y también con todos los defectos que les han puesto donde están, por méritos propios, de eso nadie duda. Es probable que AC/DC pudieran ofrecer un final de trayectoria más digno si simplemente se dedicaran a ofrecer conciertos. Ahí son infalibles: aquí, con cosas como ‘Play Ball’, no. En fin, que mi opinión la puede resumir muy buen amigo Nicolás II:

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