Alice in Chains — The Devil Put Dinosaurs Here: una reafirmación necesaria

Mucho ha cambiado todo para mí desde el verano de 2009. Abandoné el que podía haber sido el trabajo de mi vida, regresé a mi país de origen tras 3 años de exilio francés, me casé y acabé volviendo a exiliarme al otro lado del oceano dedicándome a algo que nada tiene que ver con aquello para lo que estuve preparándome durante 7 años. Muchas cosas han cambiado, es cierto, pero hay algo que siempre me retrotrae a mis últimos días en una ciudad como París. Ese algo son Alice in Chains y el apoteósico concierto que tuve la suerte de vivir en la sala Bataclan el 6 de Diciembre de ese año. Alice In Chains estaban de regreso con Black Gives Way to Blue y se convirtieron en la banda sonora de mis últimos días en la Ciudad de la Luz.

Hoy, cuatro años después de todo esto que os cuento, Alice In Chains regresan con su quinto álbum y me hacen volver la vista atrás a la que probablemente fue la época más feliz de toda mi vida. Ni ellos ni yo somos los mismos y probablemente ambos podamos pensar que nuestro pasado es más brillante de lo que es nuestro presente, sin embargo, los pasos que hemos dado últimamente nos animan a mirar con bastante optimismo al futuro. Muchas veces no se trata de dar grandes saltos hacia delante, sino de dar pequeños pasos que nos ayuden a avanzar con firmeza, evitando dar ningún traspiés.

La desnudez artística de Alice In Chains

Ésta, que es una filosofía de vida que llevo tiempo intentando aplicar de forma personal, parece ser la fórmula en la que Alice in Chains se han apoyado de cara al intento de refrendar todos los parabienes que su brillante comeback recibió en el año 2009. La jugada es bastante más arriesgada de lo que parece, los de Seattle han apostado por profundizar aún más en su ya más que marcada personalidad, potenciando los signos definitorios de su sonido y haciendo un órdago que a ojos de cualquiera debería ser bastante más arriesgado de lo que en apariencia es: “son Alice In Chains y así suenan hoy y así sonarán en el futuro. La elección, está en tu mano, si les sigues hoy, lo harás para siempre”.

Como si del precedente a un acto litúrgico cuyo fin residiese en darse el sí quiero hasta el fin de nuestros días se tratase, la banda de Jerry Cantrell comete un acto de desnudez espiritual que no tiene parangón en su discografía a pesar de que éste pueda ser el disco menos arriesgado, en lo musical, de toda su carrera. Con The Devil Put Dinosaurs Here, Alice In Chains nos dicen que, bajo las capas de pesadez instrumental que escuchamos, esto es lo que son y es lo que van a ser de aquí en adelante, dejando al descubierto tanto sus virtudes como sus defectos, lo cual, nos permite amarlos con más fuerza que nunca, gracias todo ello a que se han colocado en la situación de mayor ‘vulnerabilidad’ artística de toda su biografía.

Jerry Cantrell toma el mando

Porque esto es lo que sucede con lo nuevo de Alice In Chains. The Devil Put Dinosaurs Here se trata de un disco profundamente continuísta en el que no hay espacio para las sorpresas, quedando todo en función de los pesados riffs y lentos y repetitivos desarrollos instrumentales creados por Jerry Cantrell, los cuales generan unas atmósferas totalmente reconocibles pero que, a mis ojos, cuentan con el debe de que en esta ocasión tienen más complicado atraer a los no conversos.

Aparte de esto, el papel del sorprendente William Duvall ha quedado relegado a un segundo plano. Las voces dobladas, las cuales siempre han sido una seña de identidad de la banda encajando a la perfección tanto en las secciones más pesadas como en los brillantes desarrollos acústicos (los cuales han dado las canciones más importantes de la banda), a pesar de seguir rayando a gran altura, han perdido cierto peso en este álbum al caer el protagonismo vocal en manos de Jerry Cantrell, relegando, al que fue un sorprendente fichaje, al papel de apoyarle en los coros y con la guitarra rítmica.

Ésto, que podría hacernos pensar en un principio en que Cantrell ha optado por acercarse aún más al sonido desarrollado de sus discos en solitario, una vez escuchado The Devil Put Dinosaurs Here nos lleva a caer en todo lo contrario, tratándose éste de un disco no ya sólo menos variado que todos los grabados por Alice In Chains hasta la fecha, sino también menos diverso que lo mostrado en los dos volúmenes de Degradation Trip, grabados por el guitarrista en el año 2002.

Cuando el poder colectivo eclipsa al individual

Entrando ya en un análisis más centrado en el aspecto cualitativo que en el cuantitativo, debo reconocer que al igual que Alice In Chains no son una banda fácil, su último disco tampoco lo es. El aspecto monolítico del sonido de los de Seattle, el cual como os he venido contando se ha visto reforzado en esta ocasión, no nos hace nada fácil la escucha de un LP tan poco variado como The Devil Put Dinosaurs Here. Sí, el talento de Cantrell a la guitarra y al micrófono sigue tan presente como siempre, pero en esta ocasión las canciones carecen compositivamente del gancho que sí tenían las presentadas en el año 2009.

Evidentemente siguen habiendo buenas canciones, Alice In Chains son incapaces de hacer lo contrario, pero en esta ocasión los temas carecen de la brillantez individual que sí tuvieron canciones como ‘Check My Brain’ o la mareante ‘All Secrets Known’. ‘Hollow’, ‘Phantom Limb’ o ‘Stone’ cuentan con virtudes a nivel individual, pero dentro del álbum su pretendido protagonismo se diluye ante una sensación de cierta monotonía ante la que es muy complicado luchar en las primeras escuchas.

Afortunadamente, The Devil Put Dinosaurs Here es un disco que sabe crecer y que logrará asentarse con el paso del tiempo, permitiendo este hecho que, poco a poco, logremos comprender que efectivamente éste es un paso necesario para el futuro de Alice In Chains pues significa un refuerzo, una aceptación de la propia personalidad de la banda tras un largo parón y la pérdida de una figura tan importante como la de Layne Staley.

Jerry Cantrell explicaba en una de las entrevistas previas al lanzamiento de este álbum que tenía un sentimiento parecido frente a The Devil Put Dinosaurs Here que el que tenía en el momento de alumbramiento de Dirt, sintiendo que se trataba de lanzar un segundo disco por segunda vez en su carrera. En la primera ocasión, Alice In Chains optaron por cambiar bastantes cosas de su sonido para enriquecerlo. En esta segunda, una vez los de Seattle ya entienden haber encontrado un sonido propio, los cambios se han vuelto inexistentes en lo estilístico pero muy importantes en lo emocional, cuestión que entiendo, es totalmente lógica.

6.5/10

El resultado es un álbum que respeta profundamente lo que Alice In Chains fueron en el pasado y que refuerza la senda que van a recorrer en el futuro. The Devil Put Dinosaurs Here no es un disco brillante, probablemente es el menos brillante de la carrera de la banda, y tampoco lo prentende. Sin embargo es un álbum necesario pues es un ejercicio de desnudez que nos plantea una importante elección: eres o no eres de Alice In Chains. Yo por supuesto lo soy, ¿y tú?

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