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Allah-Las — Worship The Sun

Con apenas dos discos en su haber, Allah-Las han logrado un estatus que otras bandas que frecuentan su onda sonora simplemente sueñan. Su paso por España, muy reciente, sólo se puede calificar como un éxito rotundo: lleno en todas las ciudades que han pisado y apoteosis en Madrid, donde ofrecieron dos pases consecutivos la misma noche. ¿A qué se debe tanto alboroto? Sorprende que un grupo tan tranquilo, de música tan discreta, haya cosechado semejantes réditos en la gira de su segundo trabajo, que en ningún atributo supera al anterior. Todo ello habida cuenta de las lagunas que algunos creemos importantes en su debut, Allah-Las (Innovative Leisure, 2012), disco al que por más vueltas que di nunca logré engancharme del todo, teniendo todos los ingredientes necesarios para hacerlo.

Quizá la receta clásica, poco innovadora y muy delicada de Allah-Las sea el nuevo estándar del reverso independiente de la industria musical, y allí donde The xx también lograron sobrado reconocimiento se haya instalado ahora el Garage Folk/Rock, la psicodelia veraniega de bajo vuelo. Por ahí sí entiendo mejor por qué Allah-Las, sin hacer nada demasiado especial, sin hacerlo tampoco muy bien, cosechen admiradores. Worship The Sun (Innovative Leisure, 2014) recorre los mismos pasos y paisajes que su predecesor. Lo hace con menos psicodelia y el acelerador a medio gas. Es muy continuista. Nadie podrá hacerse el sorprendido: si estabas con ellos antes lo estarás ahora.

6/10

¿Y si no? Seguramente optes por hacer como yo: observar desde la distancia. A mí las canciones sesenteras y playeras de Allah-Las me siguen pareciendo frías y distantes. No logro conectar con ellas cuando, al igual que sucedía con Allah-Las LP, tienen todo lo que debería volverme loco. Hay fenómenos que se explican poco por la música y mucho por los circuitos internos que operan en cada uno. El mío me aleja de Allah-Las. Admito ‘Nothing to Hide’, ‘Follow You Down’ y ‘Buffalo Nickel’ como animal de compañía, pero dormirá fuera y con collar por más miradas lastimosas que me dirija en invierno.

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