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Amplifier — Mystoria

Hemos desarrollado un nuevo concepto, una fórmula sin sentido. Podríamos llamarlo liposucción musical, supongo.

Pues más claro agua, ¿no? Extasiados artísticamente por lo que significó un disco extasiante para el oyente, Amplifier tomaron el año pasado un rumbo que ahora parecen querer convertir en constante de cara al futuro, tratando al inmenso The Octopus (autoeditado, 2011) no como un tropiezo pero sí como un ejercicio con visos de convertirse en rara avis dentro de su discografía.

El tiempo nos ha ayudado a entender a un disco como The Octopus, quizás no en cuanto a concepto pero sí en cuanto al por qué de su aparición y al por qué de sus hechuras. El tiempo también se ha encargado de acabar dejándolo en su lugar, como una obra víctima de su propia condición y a la vez, paradójicamente, como una espada de Damocles para sus sucesores, en una especie de hermano mayor con el que todos son comparados, en ese que no siempre es el que mejor aprovecha sus virtudes pero sí el más aparente, el ojito derecho de la madre pues en su petulancia esconde sus mil y un defectos.

https://www.youtube.com/watch?v=_VUT4eJp_pc

Víctima de la comparación fue Echo Street (Kscope, 2013), también hemos de reconocer que el material rescatado lo acabó poniendo bastante sencillo, y todo apunta a que la historia puede acabar repitiéndose con Mystoria, disco concebido, según dicen, a la vez que el contrahecho hermano mayor pero del que finalmente solo ha acabado conservándose el concepto, quedando atrás en el tiempo hasta lo que parecía iba a ser su primer adelanto, la ya desaparecida ‘Silvio’.

Mystoria no aspira a imitar a ninguno de sus predecesores, pero supongo que es como un paso más en la dirección tomada por Echo Street, la aproximación hacia algo más simple. Son canciones sin artificios, puras, sin alardes. Queríamos retroceder intentando escribir buenas canciones, nada más, y Mystoria es donde queremos estar.

Back to basics

Conste que Amplifier han hecho todo lo posible para evitar la comparación. Grabado entre abril y mayo de este año, Sel Balamir y compañía se han vuelto a tomar su nuevo disco como un divertimento, como una especie de álbum de Rock veraniego si atendemos a sus declaraciones, un disco con el que, según dice el guitarrista, le gustaría cerrar todas las fiestas del resto de su vida.

Evidentemente la referencia puede quedarle grande a Mystoria una vez conocido de forma pormenorizada, pero ni el más loco del lugar osaría discutirle la intención, pues conceptualmente es un álbum bastante acertado. Para construirlo los de Manchester han acudido al ya roído back to basics, se han refugiado en los referentes a los que homenajearon en su álbum de debut y el infravalorado sophomore, discos lanzados antes de perderse luchando por ser los nuevos Porcupine Tree. Esto implica regresar al Space Rock y al legado Post-Grunge, primarizar los esquemas y rendirlo todo al riff y al fuzz, esos elementos con los que se dieron a conocer gracias a impepinables como ‘Panzer’ o ‘Airbourne’.

https://www.youtube.com/watch?v=YcLachXCzdw

Los hay que, llevados por la impronta soberbia de The Octopus, han rechazado de inicio la jugada. Afortunadamente pasado el susto el tiempo acaba dejando en su lugar a una tripleta como ‘Magic Carpet’, ‘Black Rainbow’ o ‘Named After Rocky’, un inicio de álbum que se va fortaleciendo con el tiempo y que no muestra debilidades si lo comparamos con los de discos anteriores. La clave del éxito es la más obvia, ponerse en manos de un fantástico Sel Balamir y su portentosa guitarra, capaces de crear riffs y desarrollos que por momentos nos recuerdan al guitar hero de años atrás, ese que mostraba un talento descomunal a pesar de ser algo irregular.

El quinto álbum de los ingleses acaba contradiciéndose en su empeño por la sencillez y el fútbol directo

Desgraciadamente sigue siendo tónica el empeño de Amplifier en no rematar la jugada, ya sea perdiéndose en excesivo minutaje o no sabiendo gestionar ese toque de buen humor y experimentación que les caracteriza y que en Mystoria está muy cerca de arruinar la función. Dejando muros de distorsión y desarrollos psicodélicos y un aparente intento de ir al grano aparte, el cual funciona en casi todo el álbum, el quinto álbum de los ingleses acaba contradiciéndose en su empeño por la sencillez y el fútbol directo, probablemente como constatación de determinados vicios de los cuales es muy complicado librarse. El primero de ellos es ‘Cats Cradle’ y su horroroso intento por ‘detectar replicantes’, tema que corta totalmente el ritmo y que oscurece todo lo posterior hasta la llegada de ‘OMG’, canción que es prueba de la segunda adicción y que, a pesar del empeño en alejarse del doble álbum de 2011, nos dirige inevitablemente hacia él (aunque el resultado en este caso sí es satisfactorio).

Probablemente otra organización del tracklist y el intercambio entre bonus tracks y algún tema de rooster principal habría ofrecido un resultado distinto o al menos habría podido mejorar su percepción. Esto no quiere decir que Mystoria sea un álbum fallido, pero constata que Amplifier hacen menos de lo que su talento demuestra, no son capaces de reventar en esa banda que todos imaginamos puede llegar a ser. Es lógico que para ello tienen que divertirse con lo que hacen y ese parece va a ser el paso de cara al futuro, pero Sel Balamir y compañía no pueden permitirse malgastar un solo cartucho más.

7.3/10

Evidentemente muchos cometemos el error de pretender encontrar obras maestras en lugares donde el autor ni siquiera quiere dejarnos pistas. Muchas veces es culpa de nosotros, pero otras el responsable es la propia banda creando un monstruo que ni ellos siquiera pueden gestionar. En el caso de Amplifier ese monstruo fue The Octopus. Al menos Sel Balamir y compañía parecen haber comprendido cual debe ser su camino de cara al futuro.

Jamás podré volver a hacer un disco como The Octopus

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