Anaal Nathrakh — Desideratum

No voy a negar que mi idilio con los ingleses Anaal Nathrakh comenzó no hace relativamente mucho. Básicamente fue hace dos años, cuando de repente me topé con el poderoso Vanitas (Candlelight, 2012) y me quedé con los ojos como platos ante semejante despliegue de metal extremo absolutamente demencial y con fuerte carácter industrializado en su fórmula. Claramente aproveché el impacto que me causó ese tremendo discazo para bucear un poco en su discografía previa y para estar muy atento a sus futuros movimientos.

Supongo que entonces que podréis comprender la alegría que me supuso la noticia de que este año sacarían la continuación de dicho disco y el primer adelanto ya sonaba poderoso. No exagero si digo que Desideratum (Metal Blade, 2014) era uno de los discos que más esperaba de un octubre cargadito de lanzamientos gordos, y no solo en el aspecto del Metal. No sé si llegaba con la esperanza de encontrar algo tan impactante como el citado Vanitas y piezas de la talla de ‘Todos Somos Humanos’, pero sí que esperaba un trabajo explosivo y muy loco.

El pulverizante cañón de Anaal Nathrakh

No obstante, estamos ante una banda no muy dada al estancamiento y que ha sabido ofrecer cosas nuevas o diferentes enfoques de su fórmula en cada trabajo, y aquí no ha sido la excepción. En lugar de continuar con la intensa y brutal tralla de Vanitas, en Desideratum vemos como el dúo evoluciona hacia otros caminos coherentes con respecto a su predecesor pero distintos sobre el papel.

Anaal Nathrakh no son dados al estancamiento y Desideratum es una muestra de ello

Lo más palpable en Desideratum es un aumento de la carga épica en la fórmula de Anaal Nathrakh y también de los aspectos melódicos, más apreciables en la forma de cantar de Dave Hunt, reduciendo los momentos más extremos y ampliando su espectro vocal. El aspecto instrumental, dominado por completo por Mick Kenney, ha incorporado más elementos electrónicos que acerca su estilo más a la parte Industrial y, en consecuencia, alejándonse de su faceta más cercana al Black Metal.

Las cosas como son, siguen siendo un cañón que pulveriza y arrasa con todo lo que se interpone en su trayectoria. El machaqueo de las guitarras no ofrece casi descanso, casi igual que los toques industriales y las baterías programadas, otorgando al mismo tiempo un toque mecánico y también retorcido. En definitiva, no encontramos nada que no posea el sello de calidad característico de Anaal Nathrakh, lo cual siempre es digno de aplauso mientras uno se deja el cuello headbangueado con las canciones.

7.9/10

A la hora de ubicarlo en su discografía, Desideratum probablemente no ocupe un lugar de honor en el podio del grupo. Yo personalmente lo colocaría un escalafón por debajo de su predecesor, pero eso no le resta ni mucho menos, ni tampoco lo sitúa como un disco más en la carrera de Anaal Nathrakh. Es un disco que no hace prisioneros, por lo que te unes a él o terminarás siendo parte de la montaña de esqueletos que deja a su paso.

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