Cuesta asimilar cuando algo no sigue conforme con lo que esperábamos de él, cuando algo se tuerce de tal manera que nos pilla totalmente descolocados. A veces cuesta diferenciar el habernos quedado a pie cambiado con el sentirnos decepcionados, porque ya sabemos que el hecho de que algo sea diferente a como pensábamos que sería no siempre significa que sea malo. Pero como ya digo, cuesta discernir si esa sensación agridulce viene porque las cosas no han ido por los derroteros por los que pensábamos o porque verdaderamente los cambios en sí no son realmente satisfactorios.

And So I Watch You From Afar descolocando, pero no a base de riffs

No negaré que los irlandeses And So I Watch You from Afar no llegaron a captar realmente mi atención hasta que no liberaron el despliegue adrenalítico y excitante de math rock en su disco All Hail Bright Futures (Sargent House, 2013). Quedé tan deslumbrado con semejante disco que esperaba que el grupo siguiera explotando tan acertadamente esa línea sonora en este Heirs (Sargent House, 2015) que hoy nos ocupa. Sin embargo, el cuarteto parecía haber dejado un poco de lado esa divertida locura matemática para explorar un poco más su faceta más post-rockera y buscando un tono más épico y trascendente. Y mientras yo le iba dando sucesivas oportunidades pero no terminaba de conectar con su trabajo.

https://www.youtube.com/embed/LgTbdo_OJcM

No conseguía averiguar cómo no lograba este disco despertar nada en mi interior salvo en algunos momentos puntuales tipo ‘Run Home’ o ‘People Not Sleeping’, pensando que podría ser cosa mía por esperar algo que fuera más por el camino de su anterior referencia. Y aunque ese podría ser un factor bastante a tener en cuenta, la realidad es que los irlandeses no terminan de funcionar en este cambio de sentido, sonando muchas veces forzados con juegos vocales que no aportan demasiado y punteos de guitarra mucho menos estimulantes e interesantes.

6/10

Así nos encontramos con un disco que nos descoloca, pero no a base de riffs potentes que invitan al desenfreno y al pogo como si de unos Dan Deacon del math rock se trataran, sino con desarrollos planos que ni son gran cosa ni conducen a ningún lado interesante. Heirs está lejos de ser un mal disco porque cuenta con buenos momentos puntuales y nunca rozan la catástrofe, pero no nos muestra la mejor versión de unos And So I Watch You From Afar que no se pueden permitir pequeños tropiezos de este calibre. Porque aunque está claro que no ofrecen un álbum desastroso, si no ofrecen una de sus mayores virtudes como la diversión corren el riesgo de que muchos perdamos el interés en ellos demasiado pronto.

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