Anntona — Grandes males, remedios regulares: todas las cosas que sí hago por miedo

Anntona dejó un debut en cd-r que ya le mostraba como espíritu peculiar. A veces parecía cantautor de (nuestras/sus) pequeñas miserias y de la épica del fracaso, en otras ocasiones se convertía para algunos en un simple chistoso. La sensación pareció confirmarse en En la cama con Anntona, disco más trabajado en el plano sonido, pero continuista en su planteamiento; un notable regreso, aunque no superaba en hits memorables a los de su debut. Ahora, Grandes males, remedios regulares nos lo presenta vestido con el traje electrónico, pero no tanto como nos lo habíamos esperado.

El espejo deformante de Manu, guitarrista también de Los Punsetes, es esta vez, y según los ratos, mucho más funky, más tenebroso, más vocoder, más volátil, más criticable. Es como si Anntona se hubiese embutido en un disfraz de tigre los pasados carnavales y desde entonces no pudiera sacárselo de encima. Y el traje empieza a sentarle como un guante. Bueno, un guante sudado y manchado de alcohol, como los trajes de boda cuando llevas demasiadas horas, demasiados bailes y demasiadas copas encima. Un traje que algún día tendrá que quitarse y que, quizás, sea el miedo que Anntona tenga.

Anntona no te abandona

http://bandcamp.com/EmbeddedPlayer/v=2/album=3731206971/size=venti/bgcol=FFFFFF/linkcol=4285BB/

Porque Anntona se conoce tanto y tan bien que, musicalmente, ha decidido que era el momento de probar a ver si podía arruinarse. Pero ganchos hay muchos para los de siempre: la ya citada y épica ‘Amorcitos’, la estupenda carta de presentación que es ‘Arruino todo lo que encuentro’, la unión de Julio Iglesias e Hidrogenesse en la versión de ‘A-68’ (innecesaria, sí, pero que encaja en el disco de manera sensacional), la balada austro-húngara ‘Qué verde era mi valle’, la siniestra-pero-amistosa ‘Norman Bates’. Este verano va a estar bien, especialmente ahora que se acaba. Mejor esto que disecar patos. Mucho mejor.

Grandes males, remedios regulares y frases para dar y tomar

Líricamente, olé por esa misma prueba de estirar demasiado la goma. Acentúa lo que dicen que son sus defectos, se ríe de los ripios planteando el no-homenaje que se merece el poeta Joaquín Sabina y retoma el disco regresando del agujero en el que acabó En la cama con Anntona. ‘En el fondo hay un pozo’ y, allí abajo, Anntona, del que ya sabemos que escribe bien de nuestra mierda, de nuestras mierdas.

Sí, claro, él también se vuelve más escatológico de lo necesario, resbala un par de veces, nos toma por tontos (porque se empeña en tomarnos por listos, que ya es más de lo que otros muchos hacen) y le sigue funcionando ese estilo de perdedor-que-pilla que, claro, arruina todo lo que encuentra. Al fondo de sus canciones también se puede fumar, oigan. En algún sitio tiene que acumularse todo lo que vamos escondiendo bajo la alfombra.

A veces, a todos nos toca ganar, incluso sin llegar al tiempo de descuento. Grandes males, remedios regulares es corto, insuficiente e, insisto, muy inestable y volátil, casi a punto de desaparecer, pero suena fantástico. Astrud cantaban aquello de “siempre digo que me he acostumbrado pero no me acostumbro ni en broma, me desacostumbra el miedo que tengo”. Anntona parece haberse hecho un disco con miedo a ganar y, sin darse cuenta, se está acostumbrado a hacerlo bien.

Sitio oficial | Gramaciones Grabofónicas Bandcamp

Anuncios