La aparición de esta patente es de hace unos días, pero la cosa tiene tanta guasa que merece la pena recuperarla. Y es que Apple es una compañía con muchos aspectos positivos, pero con unas mentes especialmente aplicadas a la hora de ingeniar vías de limitación para sus equipos. Solo por si las moscas. Su última idea permitiría bloquear la cámara de sus dispositivos móviles durante conciertos, impidiendo así la grabación de contenido protegido que luego acaba en YouTube y portales similares.

La forma de hacerlo es tan aplastantemente simple, que miedo me da que acabe extendiéndose a otras compañías. Basta con incluir un sensor infrarrojo preparado para detectar una señal concreta emitida por los organizadores del evento; si dicha señal está presente en la zona, la grabación queda inutilizada. De esta forma, la libertad de usar nuestro terminal quedaría supeditada a la voluntad de las compañías que gestionen los derechos de los músicos.

¿Será este el fin de las mareas de móviles que rodean los escenarios en todos los conciertos actualmente? Lo dudo mucho, en primer lugar porque esto no es más que una patente que la razón debería acabar tumbando, y segundo porque siempre se podrán encontrar vías alternativas. Nos encontramos ante el enésimo intento de poner puertas al campo, sin darse cuenta de que en buena medida están tirando piedras sobre su propio tejado. Con el buen escaparate para los artistas que son los portales de vídeo, ¿por qué ese afán de no estar en ellos?

Vía | The New York Times

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