Arcade Fire — Reflektor (la contracrítica)

Al loro, que tampoco estamos tan mal


Hace meses Arcade Fire fueron dando pistas varias. Primero, obviamente, que preparaban disco para otoño. La primera mueca, de entre sorpresa y mosqueo, fue que James Murphy sería el productor. Ya no porque LCD Soundsystem te pudiesen parecer brillantes o cansinos (o ambos a la vez, en su mayor medida), sino porque… joder, ¿Arcade Fire y James Murphy juntos en el estudio?. A priori no casan, uno se imagina una guerra de quién la tiene más grande, de si tú vas a respetar lo que yo te diga, que para eso cobras, o si tú vas a sonar de la hostia con este nuevo toque que os voy a dar. Todo por ver, por esperar.

En todo caso, independientemente de James Murphy, del antifaz pintado de Win Butler o de americanas horteras, saber que Arcade Fire va a lanzar cuarto disco, y que va a tocar hacer la crítica es un marrón. Un marrón de narices. Lo es porque sabes que da exactamente igual lo que te parezca Reflektor. Si te encanta, siempre será porque como es Arcade Fire ya hay que hablar bien de ellos. Si te decepciona, porque como Arcade Fire ya son unos gigantes de esto, pues siempre queda mejor rajar de ellos, aunque sea gratuitamente. Está la opción de que Reflektor te parezca un bien, gracias. Pero claro, menuda mierda eso de no mojarse.

https://hipersonica.com/las-diez-mejores-canciones-de-arcade-fire-579a1811e1f3

A lo mejor lo que deberíamos hacer es aclarar las cosas, y quitarnos las puñeteras máscaras de una vez. Porque se nos llena la boca de acusar a los demás de haters o talifanes, como si liderásemos unas manifestaciones de ultraizquierdistas y neonazis que tuviesen que encontrarse en tal esquina para darse de leches. Pero claro, ¿renunciar a la gozada de portar una antorcha y querer abrasarle la cara al que no esté de acuerdo contigo en si Reflektor mola o no?, pues menudo aburrimiento. Lo siento, yo me voy a apuntar al carro de los han disfrutado de Reflektor… con reservas.

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Funeral no volverá nunca: subíos al carro o llorad

Porque lo más sincero que podemos hacer es, los que estamos más bien cerca de la rama de fans, admitir que Reflektor, a día de hoy, es el peor disco de Arcade Fire. Y que en el fondo nos ha decepcionado un poco. ¿Por eso merece que lo tiremos a los leones?. Pues mira, no. Al fin y al cabo todos jugamos a esperar que un día llenen de magia nuestras vidas al nivel que lo hicieron con Funeral. Pues bien, Funeral no volverá nunca. Punto y final. Tal y como no volverá la PJ Harvey de To Bring You My Love, o Los Planetas de Una semana en el motor de un autobús. La opción de escuchar para siempre los tres primeros está sobre la mesa. Claro que lo mismo que estamos diciendo de Reflektor lo dijimos los primeros días de Neon Bible o The Suburbs. No molaban tanto como esperábamos. Pues claro, coño, porque nunca jamás nada en Arcade Fire volverá a molar lo que moló Funeral.

Me voy a dejar la máscara colgada en la pared. No me la pondré. No voy a decir que Reflektor no es un disco largo, no voy a decir que esperpentos como ‘Flashbulb Eyes’ no sobran. Y que la tercera canción del disco sobre no dice gran cosa. Apuntadme al grupo que cree que un disco de un cuarto de hora menos de duración podría ser fantástico… pero es que si hablamos de que un disco con tres canciones menos podría ser fantástico, no podemos pasar a decir que el disco no merece un mísero aprobado. Y por cada canción que me digáis que no está a la altura, yo os entregaré dos de consistencia indiscutible.

Si cerráseis los ojos e imagináseis un primer disco sin ‘Flashbulb Eyes’, nos queda una obra fantástica. El poder de ‘Reflektor’, intensa, dificultosa, de orografía agresiva, y de glorioso final con Bowie (sí, al parecer Bowie tampoco reniega de ellos) en los coros. ¿Podría durar un par de minutos menos?, sí, seguramente. Pero eso no quita un ápice de intensidad. Y sí, hay sintetizadores, y aquí, como en el resto del disco, le ganan muchísimo terreno a las guitarras. Y no me gusta. No me gusta ni a mí ni a casi nadie, no os vayáis a tirar el moco. Pero la primera gran mentira de Reflektor es eso que decís sobre que no parece un disco de Arcade Fire. ‘We Exist’ empieza de nuevo con esos sintetizadores, pero no pasa ni medio minuto antes de que reconozcamos en ella a la banda de siempre. Y de nuevo reforzándose en intensidad, y si no vemos en ‘We Exist’ la épica que define al grupo, pues yo ya no veo nada.

Reflektor: Bowie suspirando por ser Win Butler

Otra cosa son los locos arrebatos de ‘Here Comes the Night Time’. Ese torbellino inicial, ese ritmo machacón y delicado, el torbellino de nuevo. Seguramente me lo explican hace dos años, y me parece un espanto. Pero resulta que lo escucho ahora y me parece un tema brillante. Como busca Win Butler el momento preciso para perder la cabeza, encontrándolo de forma genial. Al final volvemos a lo mismo, a que te guste o no. A esas notas de críticas que lo sitúan como disco del año, o a que aquí vayamos y los suspendamos. ¿Suspender a un disco que después de unos cuantos temas fantásticos llega con ‘Normal Person’?. Os podéis poner como os dé la puta gana, pero David Bowie no ha grabado un tema a la altura de ‘Normal Person’ desde hace dos décadas. Y después está el rollo de que Arcade Fire se han pasado a la música de baile, como con ‘You Already Know’. Pues mira, no. Arcade Fire han hecho música para bailar toda la vida. Si no eres capaz de hacer el ganso con ‘No Cars Go’ es tu puñetero problema, y el hecho de que las canciones de Reflektor sean más fáciles en ese sentido, más inmediatas, no las debería condenar al garrote vil.

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Parte del problema está en el segundo disco. Aquí es donde empezamos a pensar que Reflektor es innecesariamente largo. Que ‘Here Comes the Night Time II’ estaría bien para cara b, pero que no hacía falta que tuviese que entrar en el repertorio definitivo. O momentos tan controvertidos como ‘Awful Sound (Oh Eurydice)’, tan excesiva y arriesgada que lo lleva todo al límite. 1800 escuchas después, no sé si me perturba para bien o para mal, desde luego, no me deja indiferente, al contrario que algún otro tema mejor tratado por todo el mundo. Seguramente me tacharéis de hortera, pero a mí los coros manidos y sobradamente conocidos me han parecido un acierto rotundo. Además, en seguida os compensa la oscura ‘It’s Never Over (Oh Orpheus)’, de las mejores de esta segunda mitad.

No contéis conmigo, sin embargo, para defender ‘Porno’, cuyo título es la mar de acertado, pero acaba resultando tan aburrido como verse la película entera en lugar de un ratito. Vale que hay otras varias canciones que se hacen largas en Reflektor, pero ésta, además de larga, no tiene excesiva gracia ni encanto. Claro que todos los males del mundo se pasan escuchando ‘Afterlife’, volviendo al bailad malditos. Podéis, si queréis, jugando a profetizar sobre el disco. Sobre si es lo mejor que ha dado la música del tercer milenio, o sobre si no habíais escuchado nada tan horrendo en vuestra vida. Si me lo permitís, yo voy a seguir limitándome a disfrutarlo… con reservas.

8.1/10

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