Cuando Angela Gossow anunció que colgaba el micrófono el escepticismo se hizo el amo de la función y War Eternal (2014, Nuclear Blast) se dibujaba como una apetitosa presa. Evidentemente destacar el adiós de la bella garganta alemana como un hecho realmente diferencial en lo negativo significaba minusvalorar los desaciertos que Arch Enemy acumulaban en la segunda mitad de la década anterior y parte de la presente, pero creo todos tenemos claro que para los suecos la imagen es prioridad y todo lo demás queda en un segundo plano.

Todo este revuelo afectó al flamante fichaje de la canadiense Alissa White-Gluz, quien partía con su brillante desempeño liderando a The Agonist en las alforjas pero para la que el apadrinazgo de Gossow metida a manager o representante actuaba como acicate y lastre a partes iguales, como elemento motivador y de presión hacia su trabajo de forma ubicua y coetánea.

Y claro, los adelantos no fueron capaces de despejar la incógnita, continuando la división de opiniones al respecto de tallaje, maquillaje y algún que otro palabro más acabado en ‘-aje’. White-Gluz sorprendió a gran parte de los escépticos, pero la endeble estructura del producto sonoro jugaba en contra de su trabajo, le restaba punch a una actuación en la que la canadiense se dejaba garganta y pulmones. Tocaba esperar para comparar entidades y moldes, pero afortunadamente War Eternal acabó poniéndonoslo muy fácil a los agoreros.

Cierto es que la banda comandada por Michael Amott ha recuperado algo de la energía mostrada antaño con este nuevo cuerpo bonito al frente, pero cierto es también que el principal problema con el que cuentan y contaban Arch Enemy no es la energía, o al menos no es la energía sonora. Hablar ahora de que el fichaje de Gossow dejó claras muchas cosas quizás pueda parecer ventajista, pero es inevitable pensar que el combo europeo ha acabado más preocupado por la imagen que por mantenerse en la cumbre compositiva que dibujaron discos como Burning Bridges, cumbre que les ha permitido vivir de las rentas y del tirón rubio durante bastante tiempo.

Sin embargo a Arch Enemy se les acabó el cash en Rise of the Tyrant (2007, Nuclear Blast) y así les ha ido, primero rescatando éxitos pretéritos pasados por la licuadora y luego autoplagiándose a sí mismos y a los arquitectos del Death Metal Melódico, con todo lo que eso conlleva en conceptos como la rutina y la homogeneidad que no extenúa sino que debilita, que autoasfixia como hizo en su momento Michael Hutchence pero sin placer sexual mediante.

Y en ese deambular o tambalear se quedan Arch Enemy con su War Eternal, mostrando ganas, sonando tan pulidos y tan perfectos como siempre pero aburriéndose en su propia perfección, en ese empeño en ser víctimas de su propia pose que ha acabado siendo santo y seña en la banda, en ese esfuerzo por mercantilizar todo lo mercantilizable y que imposibilita, lo cual es bastante entristecedor, que la banda pueda salirse en algún momento de su zona de confort, del cliché en el que voluntariamente se han acabado resguardando.

En cualquier caso no me atrevo a valorar como negativo el fichaje de Alissa White-Gluz pues es, quizás, la pata de la mesa que más difícil lo tenía y que más talento ha mostrado en el transcurso del álbum. Lógicamente la canadiense sabe por qué y para qué está ahí y ya en tiempos de The Agonist supo explotar muy bien su imagen, pero también es de justos reconocer que este giro de tuerca que supone estar bajo el control de Angela Gossow ha sentado bastante mal a la desgarrada y brutal inocencia con la que la conocimos, esa con la que nos enamoró a todos.

6.3/10

Y mientras tanto Arch Enemy se ha convertido en esa franquicia cinematográfica que sigue llenando salas en medio mundo pero más por inercia que por interés real. No hay ningún problema en apagar el cerebro y menear el cogote sin mayor pretensión, pero todos sabemos bien que de aquellas producciones palomiteras que amasan fortunas muy pocos se acuerdan al final de los ejercicios. Aunque también es cierto que es probable que eso a Michael Amott y a Angela Gossow sea lo que menos les preocupe, mientras haya quien coree sus tópicos estribillos no creo que cierren el grifo.

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