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Arctic Monkeys — Suck it and see: a Alex Turner no hay quien le tosa

El mundo se puede dividir en tres tipos de personas según cómo se posicionen respecto a Arctic Monkeys. El primer grupo está compuesto por los fans que se quedan con los dos primeros discos del grupo, con sus imberbes y anfetamínicas composiciones que los pusieron en el mapa con dos álbumes que derrochaban fuerza, inmediatez y rabia, pero que fuera de de un contexto juvenil/adolescente, difícilmente podría convencer a alguien que superase la treintena. El segundo, compuesto principalmente por estos últimos, o con veinteañeros “avanzados” que se sorprendieron gratamente con Humbug y preferían ese rock árido, stoner, contundente, y más pesado, conciso y serio, sin concesiones.

El tercero, más minoritario dentro de este sistema bipartidista, sería el de aquellos oyentes que pueden reivindicar ambas etapas sin caer en fanatismos, disfrutando las virtudes de ambas caras de una misma moneda sin caer en la tentación de prometer fidelidad eterna al grupo, sino, simplemente, escogiendo diversos momentos para cada disco y escuchándolos sin complejos. Es más, posiblemente este grupo también haya disfrutado con el EP en solitario de Alex Turner, como banda sonora para Submarine (prontito, crítica), y con el magnífico proyecto paralelo de Alex Turner con Miles Kane llamado The Last Shadow Puppets. Y, sin duda alguna, los que más disfrutarán este disco serán (somos) este tercer grupo.

https://www.youtube.com/embed/riV77WoFCBw

Arctic Monkeys — Brick by brick (Youtube)

Porque, tras repetidas escuchas, me asalta la sensación de que este disco tiene mucho de síntesis, de recapacitación y de orgullo propio. Primero, porque el disco concede varios momentos intimistas y mayoritariamente melódicos (’She’s thunderstorms‘, ‘Black treacle‘, ‘Reckless serenade‘, ‘Love is a laserquest‘ o la que da nombre al disco) que encajarían sin problemas en esos proyectos paralelos (de hecho, ‘Piledriver Waltz‘ está repescada de Submarine), pero que siempre estuvieron presentes (revisitad ‘Mardy bum‘, ‘Riot van‘, ‘505‘ o ‘Cornerstone‘). Segundo, porque también tenemos la impronta de la influencia y producción que Josh Homme aportó a su disco anterior y apreciamos ramalazos de “rock machote” en ‘All my own stunts‘, ‘Library pictures‘ o los dos temas entre los que va este párrafo y que sirvieron de presentación al disco. Pero vamos, que salvando las distancias (y tercero) comparten la esencia de muchos de los temas del Favourite worst nightmare, especialmente, de las caras B que acompañaban a los singles (’Brianstorm‘, ‘Fluorescent adolescent‘ y ‘Teddy Picker‘ de ese disco (’If You Found This It’s Probably Too Late‘, ‘Plastic Tramp‘, o ‘Nettles‘).

https://www.youtube.com/embed/h1vYbHHhqYE

Arctic Monkeys — Don’t Sit Down ’Cause I Moved Your Chair (Youtube)

Sin embargo, no os negaré que es un disco que necesita escuchas para apreciarlo en toda su dimensión. Básicamente porque si habéis escuchado sólo estos dos temas de presentación, el disco resulta aburrido. Le das al play pensando que te encontrarás con un disco de rock sin pausa, y en los muchos medios tiempos tu cabeza siente que la han engañado, que no te pudieron haber dado dos caramelos de aperitivo y, cuando te esperabas un buen surtido de chucherías, el plato consista en una ensalada. Ahora, según la flexibilidad de cada oyente, puedes dejarlo aparcado, o darle oportunidades. Si los prejuicios o esos pensamientos negativos no mantienen tu frustración, te darás cuenta de que, aunque minoritarios, esas descargas de adrenalina y de ruocanrol le sientan bien a un disco que podría pecar de monotonía si no las tuviese en su tracklist.

https://www.youtube.com/embed/INqC6SVsaUA

Arctic Monkeys — Library Pictures (Youtube)

El otro pero que encuentro es la superioridad de la primera mitad de disco respecto de la segunda, ya sea porque contiene estos intensos pepinazos guitarreros, o porque en la segunda mitad hay algunos temas que si se hubiesen quedado por el camino, además de favorecer un minutaje más accesible, hubiese quedado un disco más aseado (’Love is a laserquest‘, la propia ‘Piledriver Waltz‘ o ‘All my own stunts‘ se quedan en “del montón” entre el resto de temas, al igual que ‘Black treacle‘, de las primeras del disco que, insistimos, palidecen en la comparación con sus compañeras, encontrándose en peldaños altos, pero no tan superiores como las demás canciones).

https://www.youtube.com/embed/C_hUkTEEQ3A

Arctic Monkeys — The Hellcat Spangled Shalalala (Youtube)

A partir de aquí, ya aviso, sólo encuentro virtudes a un disco que bebe más que ningún otro de la lucidez de un Alex Turner que cada vez canta mejor (más protagonismo y magnetismo en su voz) y con unas letras (reposadas, ácidas pero conmovedoras) donde consigue canalizar su ambigüedad y su ironía sin nada que envidiar a Morrissey o a Richard Hawley, convirtiéndose en un crooner, y alcanzando, para muchos, una madurez que, discúlpenme, ha mostrado desde su debut.

La variedad de sonidos que demuestran en el disco, sin olvidar nunca la melodía y sin florituras innecesarias, suponen el traje ideal para temas que desde ahora deberían ocupar plaza fija en su repertorio: joyas como ‘She’s thunderstorms‘, ‘The Hellcat Spangled Shalalala‘ o ‘That’s Where You’re Wrong‘ demuestran la categoría que ya han alcanzado. ‘Suck it and see‘ o ‘Reckless serenade‘, se quedan un paso por detrás pero atestiguan la categoría de su talento y su inteligencia interpretativa y su versatilidad y eficacia como músicos.

Y podría seguir profundizando, pero sólo serían más argumentos para corroborar la solidez y la pericia de unos chicos que, sin dejar de ser prolíficos, avanzan a pasos agigantados hacia (si no lo han conseguido ya) el cetro de mejor banda británica en activo. Sin borrones en su discografía, manteniendo un nivel siempre notable o superior, constatando en directo su clase y mostrando ambición y personalidad en una evolución imprevisible, incluso contracorriente (con todos los grupos girando a la electrónica, ellos se inclinan hacia Echo & The Bunnymen) pero que parecen tener muy clara en su cabeza, especialmente en la de Alex Turner, el gran talento de su generación. Ahí radica el quid de la cuestión, y la clave de su éxito: mientras se mantenga centrado Alex, tenemos banda para rato.

Escúchalo en | Sampler del álbum con 4 canciones en Spotify, Grooveshark o Deezer.

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