¡Menuda racha de buenos bolos que llevo!, parece que lo de seleccionar más, al final merece la pena. El pasado jueves la cita con Astrud era de las obligatorias, todavía no había tenido ocasión de verles nunca en directo y, además, el concierto era gratuito. Comentaba justo antes de entrar a la sala que hubiera preferido verles en solitario, sin el Col.lectiu Brossa, y me equivoqué completamente.

Lo suyo fue una sesión de auténtico delicatessen, un concierto no apto para un público masivo (sin embargo la sala se llenó), una puesta en escena exquisita y mucho sentido del humor e ironía. Las canciones de este dúo catalán tan marciano alcanzan ahora una nueva dimensión con la incorporación de estos cinco instrumentos clásicos. Es folclore popular y a la vez es lo más moderno, es costumbrismo y filosofía en spotify y las redes sociales. Son Manolo y Genís y todos sus guiños, frases y pequeñas expresiones que desde hace tiempo forman parte de nuestra vida cotidiana, por mucho que algunos se empeñen en llamarlo cursilería.

Genís ejerció de maestro de ceremonia presentando cada canción (clasificándolas en baladas, semibaladas y hits) al tiempo que introducía a cada uno de los cinco miembros del Col.lectiu y sus instrumentos: violín, violoncello, vibráfono, acordeón y zamfona. Vestido con short, camiseta de tirantes, guantes negros y taconazos se le vio más suelto que nunca, divertido y entusiasmado en toda su colección de sintetizadores retro con los que dan ganas de ponerse a jugar. Él es la representación de lo moderno en el escenario.

Estaba cantado que su repertorio tendría que centrarse en los doce temas que han revisado en Lo Nuevo, más las dos canciones nuevas que aparecen en su último disco, una de ellas ‘Lo Popular’ define perfectamente ese punto en el que se encuentran entre lo viejo lo nuevo, lo culto y lo popular. Genial, para mí el momento más especial del concierto.

Variando el orden de su grabación original fueron cayendo cada uno de estos temas fundamentales en su carrera que han adquirido ahora toda una serie de matices que en ocasiones los hacen irreconocibles. En ‘El Vertedero de Sao Paulo’ encontraron esta vez una foto de Coyote Dax y todos los integrantes de El Reencuentro y en ‘Metalismo’ Genís se tumbó en el suelo intentando que la canción le hiciera levitar. No funcionó, conmigo sí.

A Manolo le sonó el móvil en medio del concierto, no cogió, pero el incidente quedó muy Astrud. Bailó, gestículó, puso el toque clásico en ese cuadro con fondo liso que iba variando de color y bañó con muchos quilates de voz esta joya del pop en español que es verles en directo. Al inicio preguntó si había algún amigo suyo virtual en la sala pero nadie dio la cara, no todos somos tan valientes como ellos. Hay que reconocer que hay que tener mucho valor para llevar adelante una propuesta tan arriesgada como la suya, tanto como para no sólo no ocultar que te han dado una paliza, si no que retratar ese momento en una canción.

Ya en los bises rescataron dos de sus últimos hitazos ‘Todo nos parece una mierda’ y ‘Hay un hombre en España’ con los que daban ganas de levantarse de la butaca y dejarse llevar. Deberíamos haberlo hecho y seguir al pie de la letra su versión de ‘Voglio Vederti Danzare’ de Battiato.

De matrícula, de verdad, creo que no se les puede pedir más. Un sonido perfecto y un concierto en el que aunque esté cuidado hasta el mínimo detalle todo parece surgir de forma espontánea. Emotivos, divertidos, muy inteligentes y sobre todo auténticos. Uno de los conciertos más bonitos a los que he asistido en mucho tiempo, a lo mejor ha merecido la pena esperar tanto.

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