La del pasado viernes era una buena noche de rock, quizás la primera cita importante del año, que venía de la mano de Avalanch. A causa que la actuación estaba enmarcada en la fiesta de una conocida web heavy, el comienzo del concierto se demoró hasta las 12 de la noche.

Fue entonces cuando el público, bastante menos del que me esperaba, media entrada a lo sumo en la sala Acapulco, recibió con una gran ovación al grupo asturiano en medio de una intro a la que siguió ‘Lucero’. Buen comienzo que hacía presagiar una estupenda velada de rock duro pero ésta fue todo un fiasco más que nada por el pésimo sonido que ofreció la banda. No entiendo muy bien cómo Avalanch, que tiene un prestigio y un caché se puede permitir este desaguisado.

Y es que un pitido insistente, molesto e incomprensible aparecía y desaparecía en todas las canciones. Yo estaba al lado de la mesa de sonido y la persona que estaba delante de ella era incapaz de arreglarlo e incluso le escuche decir que no sabía la causa.

Una banda si un técnico de sonido profesional, de esos que cobran 400 euros por bolo como el de los alemanes In Extremo, por mucha calidad que tenga pierde crédito con circunstancias así. Y la presentación de El ladrón de sueños hubiera merececido mejor suerte.

Y lo que vino después tampoco fue mejor, pues para mí las guitarras quedaron bastante apagadas y la batería parecía como de baby fever. Una pena porque el grupo estaba supermotivado, desde el cantante Ramón Lage hasta Chez, el teclista, cuyo teclado tampoco lució como en otras ocasiones.

Avalanch se mostraron muy melódicos, eligiendo un repertorio para la ocasión lleno de himnos de esos que Alberto Rionda parece sacar de la chistera como si fuera un mago en el escenario. Y fue una pena también que Víctor García, líder de WarCry pudiera ver a sus ex compañeros en tales circunstancias.

La verdad es que Avalanch tienen un montón de temas que son una garantía: ‘Hoy te he vuelto a recordar’, de Muerte y Vida, ‘Delirios de grandeza’, que rescataron para su repertorio, la añeja ‘Xana’, ‘Alborada’, ese himno que es ‘Papel roto’, ‘Ángel de la muerte’, con Ramón Lage pletórico, o ‘Mil motivos’, para mí la canción con mayúsculas de los Avalanch actuales. Y la propina final vino servida por ‘Alas de cristal’, otra maravilla junto a ‘Pies de Barro’, y ‘Lágrimas negras’. La nota es por el sonido, no por la banda que intentó que todo saliera a la perfección.

Sitio oficial | Avalanch

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Fotografías | Sergio Blanco