Avatarium — The Girl with the Raven Mask

No se puede negar que la irrupción de Avatarium en el panorama metal ha sido, como poco, potente. No tanto por su sonido -muy orientado hacia el doom clásico-, sino por su impacto alcanzando una gran aceptación con su debut homónimo (Nuclear Blast, 2013), que además fue lanzado en un sello puntero de la actualidad. Una buena acogida para una banda con un sonido no tan orientado hacia las masas de su propio nicho. Claro que ayuda bastante contar en tu roster con una leyenda viva como Leif Edling y otros talentos con buen curriculum como Marcus Jidell o Carl Westholm. Por no hablar de la refrescante revelación que fue su vocalista Jennie-Ann Smith.

Yo reconozco que no alcancé tal grado de fascinación con su álbum debut como sí sucedía con tanta gente, mucha de mi entorno. Me resulta imposible negar que es un muy buen trabajo y con un sonido interesante, pero no terminaba de convencerme tanto para sumarme al entusiasmo. Me transmitía la sensación de ser un trabajo con una muy buena ejecución pero no tan notable en la emoción, lo que me llevaba a echar de menos algo más de gancho en las canciones, que lo había aunque en algunas se me quedaba el regusto a “sí, pero”.

Avatarium, avanzando mirando al pasado

Pero en un asombroso giro de los acontecimientos, me planté ante el lobby metalero de Hipersónica para exclamar “esta crítica la voy a hacer yo”. Este giro de guión que ha llevado al, a priori, candidato menos probable para hablar de The Girl with the Raven Mask (Nuclear Blast, 2015) a estar aquí preparado para relataros sus virtudes sólo puede significar una cosa: aquí hay calidad a raudales. No sólo la hay, también aguardan más sorpresas en este segundo álbum que ya desde el introductorio tema homónimo, abriendo a cara de perro, relata muchas de sus intenciones.

Los suecos han decidido profundizar aún más en las raíces de sus influencias, acercándose más aún a los setenta

Con el claro propósito de seguir avanzando para desarrollar un sonido más pulido y más identificable, los suecos han decidido profundizar aún más en las raíces de sus influencias, acercándose más aún a los setenta dando un toque más directo a sus canciones y también ampliando la presencia del sintetizador de Westholm. Más cercanos al heavy metal, al heavy psych, sin dejar de lado los detalles de folk y progresivo de su anterior referencia y recurriendo un poco menos a su elegante traje de doom metal, sin renunciar del todo a él.

El refinamiento de su fórmula no estaría completo sin una buena tonelada de canciones demoledoras e impactantes. Algo de lo que The Girl with the Raven Mask cuenta, desde el ya mencionado corte homónimo al disco pasando por ‘The January Sea’, ‘Pearls and Coffins’, ‘Run Killer Run’ o ‘Iron Mule’ como ejemplos más evidentes. Un sólido conjunto lleno de potencia, epicidad de la buena y elegancia, sustentado principalmente en su notable línea instrumental -gran labor del combo Jidell-Edling- y llevado al siguiente nivel por el enorme trabajo vocal de Jennie-Ann Smith, que sabe aportar el factor diferencial.

8/10

Muchos factores mejorados unidos a un nivel compositivo muy grande hacen que hasta aquel que más recelaba de Avatarium en su debut termine rendido a sus pies en su continuación. Los suecos han pulido un poco más su estilo para alcanzar una identidad muy diferenciable del resto de bandas retro, lo que unido al buen cancionero de The Girl with the Raven Mask hacen de este un disco espectacular, sublime, de lo mejor que le ha podido pasar a la rama más clásica del metal en varios años y también otro enorme argumento para el buen estado del doom metal de 2015.