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Azkena Rock 2011: rock con canas (Crónica del jueves 23 de junio)

El Azkena cumple 10 años y no ha tirado la casa por la ventana como muchos esperábamos y deseábamos. Les ha quedado una edición bastante discreta que tenía ayer su plato fuerte, una jornada que consiguió reunir a 18.500 personas adultas, rockeras y fieles a un festival que parece quedarse anclado en la nostalgia del recuerdo. Eso sí, este año te puedes casar en uno de sus tenderetes a lo Elvis, como en Las Vegas.

Falta savia nueva, bandas jóvenes que consigan atraer hasta Vitoria a las nuevas generaciones rockeras. Se ven padres con niños pequeños, pero ¿donde está la generación intermedia, esos jóvenes veinteañeros que acaparan otros festivales? Seguramente no habían nacido cuando a Ozzy Osbourne le dió por hincar el diente al pobre murciélago vivo Julupanter y claro, viéndole ahora, tan acartonado como Sara Montiel, no te lo crees.

Eels

En un concierto del barbudo Mark Oliver Everett nunca sabes lo que te vas a encontrar. En la discografía de Eels se ataca a tantos estilos que parece mentira que detrás esté siempre la misma persona.

Con su banda de barbudos versión elegante de los ZZ Top se amoldó perfectamente a lo que supone tocar en un festival a las seis y media de la tarde y nos regaló el mejor concierto del día, el más festivo y divertido. Así en todos los morros, nada más entrar. ‘Mr E’s Beatiful Blues‘ es la canción perfecta para recordarnos lo que mola volver a estar en un festival y ‘Novocaine For The Soul’ uno de los momentos de este año. Cualquiera diría que su vida ha sido una desgracia tras otra, que buen rollo. Nos dejamos barba. (8,5)

Black Country Communion

Comenzamos con el rollo nostálgico. Reclutando a ex-miembros de Deep Purple (Glenn Hughes), Dream Teather (Derek Sherinian), herederos de Led Zeppelin (Jason Bonham) y el gran Joe Bonamassa la cosa tiene que sonar añeja por muy nueva que sea la banda.

Black Country Communion funciona porque con tantas figuras es imposible no brillar, pero sin embargo es inevitable pensar en todas aquellas otras bandas del pasado a las que nos recuerdan. Volvimos a oír el ‘Burn‘ de Deep Purple pero la técnica no lo es todo. (7,5)

The Cult

Si todavía no has visto a The Cult en directo y tienes intención de hacerlo casi mejor que te olvides y les recuerdes en vida. ¿Donde está aquella energía? Ian Astbury ha envejecido fatal en unos pocos años y su mal rollo con Billy Duffy es tan evidente que hace que cada uno vaya a su rollo y se pierda toda la magia.

Pero a pesar de todo les pueden las enormes canciones que contiene su trilogía Love, Electric y Sonic Temple. Es escuchar ‘Fire Woman‘, el riff inicial de ‘Wild Flower‘ o de ‘Lil’ Devil‘, el estribillo de ‘Sweet Soul Sister‘ o su himno ‘She Sells Sanctuary‘ y perdonarles todo porque en el fondo son The Cult y nos han ganado para toda la vida. (7)

Rob Zombie

Me esperaba otro concierto a lo Kiss, y la verdad que el cuerpo me pedía espectáculo, pero lo de Rob Zombie se limitó a llenar el escenario de imágenes enormes de mitos del cine de terror y esqueletos y moverse sobre unas plataformas con estética zombie.

Muy correcto, compartiendo protagonismo con el guitarrista John 5 recordó a unos Marilyn Manson en su etapa mala, la peli hubiera quedado mejor concentrada en el corto ‘Dragula‘ y un poco de casquería guarra hubiera saciado nuestra sed de sangre y espíritu gore. (8)

Ozzy Osbourne

Me pregunto quien podría hacer el papel de Ozzy en nuestro país ¿Raphael, Falete o Mario Vaquerizo? Aquí el espectáculo fue ver a una caricatura del gran personaje del Heavy Metal, sobre el escenario, haciendo gozar a todos esos fans que matarían por haber visto a Black Sabbath en su mejor momento a quienes regaló clásicos como ‘Iron Man‘ y ‘Paranoid‘, dejando que fueran ellos mismos quienes las cantaban porque a él ya no le llega la voz.

Seguimos empeñados en resucitar a todos nuestros mitos, revolviendo en un pasado que cada día tengo más claro que es mejor dejarlo como está. Muchos se irían a casa felices de por fin haber estado frente a Ozzy Osbourne pero, sinceramente, su concierto no está entre los mejores que hemos vivido en este festival. A lo mejor ya va siendo hora de mirar al presente y disfrutar de cada artista en su mejor momento y con toda su energía. Por supuesto que a todos nos van saliendo canas, pero para eso está el rock, para rejuvenecernos, ¿no? (6,5)

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