Azkena Rock Festival 2010: crónica del jueves 24 de junio

El Azkena cumplirá el próximo año su décimo aniversario y Juanma Bajo Ulloa ya anda por allí grabando las imágenes del documental que le dedicará. Lo tiene fácil, sus protagonistas, el público del festival vitoriano, no necesitan actuar ni caracterizarse para la ocasión, son de los que llevan el rock en los genes y parece que nacieron con camiseta negra o tupé.

El jueves arrancaba una nueva edición de uno de los festivales más auténticos que tenemos, que a punto estuvo de desaparecer hace un par de años y 9.000 personas se congregaron alrededor del único escenario que estaba activo la jornada inaugural. Por allí pasaron un buen puñado de propuestas rockeras en todas sus vertientes y todas de gran altura, aunque Joel O’Keeffe volvió a ser el más alto subiéndose a una de las torretas del escenario y protagonizando el momento del día.

The Jim Jones Revue

Entrar al recinto de Mendizabala y darse de morros con el rock and roll incendiario de The Jim Jones Revue es muy bestia. Lo suyo es la vieja escuela, la de todos los grandes clásicos (acelerados vertiginosamente) y recuperando el piano tocado de forma tan salvaje como el gran Jerry Lee Lewis. No entiendo porque actualmente la mayoría de bandas de rock and roll se olvidan de este instrumento, es totalmente irresistible.

A pesar de sus 40 minutos escasos y de que tocando a plena luz de sol es imposible lucirse igual, el suyo me pareció el mejor concierto de este primer día de festival. No quiero ni imaginarme la que podrían haber montado de haberles dado mayor protagonismo y un horario mejor. habrá que esperar a que vuelvan de gira. (9,5)

Kitty, Daisy & Lewis

Si habéis visto la peli ‘Canino’ (os la recomiendo) es muy probable que te acuerdes de los cinco miembros de su familia protagonista viendo a los Durham sobre escenario, o de cualquier película de John Waters. Da la sensación que mamá Ingrid va a salir volando dando vueltas alrededor del contrabajo, papá lo controla todo sentando al fondo del escenario fumando y sin quitar ojo a sus niños Kitty, Daisy & Lewis que se van alternando todos los instrumentos que van apareciendo (banjo, acordeón, armónica, xilófono, batería, piano…) demostrándonos cuales han sido sus juguetes durante la infancia.

Iba convencido de que serían la gran sorpresa de esta edición del festival, como ocurrió el año pasado con Eli Paperboy Reed, pero sin embargo algo falló. En ningún momento consiguieron el sonido crudo de su único disco, ni siquiera con ese ‘Going Up the Country’ que es toda una invitación a ponerse a mover la pelvis, y personalmente me sobraron los tres temas que un abuelo jamaicano interpretó junto a ellos a la trompeta abandonando el rock para acercarse al reggae, ska o por momentos pasadoble. Resultó divertido y muy curioso. (7)

Gov’t Mule

Nadie podrá negar que técnicamente Gov’t Mule impresionan y que Warren Haynes es uno de esos nombres que no podemos olvidar cuando hacemos esas listas que nos gustan tanto, con los mejores guitarristas de todos los tiempos. Pero también es cierto que un festival casi siempre lleva implícito un carácter festivo que al menos yo no encontré en su largo concierto.

Sí, seguramente los hubiera disfrutado mucho más en una sala más pequeña, pero ayer tanto virtuosismo me llegó a rallar e incluso me aburrí. La culpa mía, sólo mía, lo sé. (7,5)

Airbourne

Comencé negándome ante los australianos Airbourne porque su mimetismo con AC/DC me parecía exagerado y no le encontraba el mérito. Lo copian todo, pero sin embargo lo hacen tan bien que acabas pensando que si es cierto que Brian Johnson se retira y esta será su última gira, alguien tendrá que coger el relevo.

Misteriosamente la sencilla fórmula sigue funcionando y creo que no se agotará jamás. El público se volcó totalmente y es que tras sus dos últimas cancelaciones en Bilbao había muchas ganas de disfrutar de sus pegadizos riffs en directo, pero sigo pensando que esta banda se ha hecho grande demasiado rápido.

Joel O’Keeffe abrió latas de cerveza contra su cabeza, se encaramó a lo alto de una de las torres del escenario y repitió cada uno de los numeritos sin dejar de incitar al público. Se lo tienen todo muy bien aprendido, la de vídeos de AC/DC que se habrán tragado. (8)

The Black Lips

Tienen fama de gamberros en directo pero en el Azkena estuvieron muy comedidos, se limitaron a tocar de forma acelerado mientras desde el fondo del escenario lanzaban rollos de papel higiénico al público. Tampoco se necesitan más efectos especiales cuando se descarga semejante dosis de energía.

Bastante mejores que todos los grupos de moda que nos lanzan cada temporada, pero sobre todo mucho más divertidos. Son The Clash, Pixies, The Beatles versión garage, psicodelia, punk y tienen esa espontaneidad que tantas veces echamos en falta a las grandes bandas.

El broche final perfecto para un día en el que seguramente ninguno de sus conciertos recuerdes el resto de tu vida, pero sin embargo todos superaron el listón y, al menos a mí, me hicieron volver a casa pensando que había merecido la pena. (8,5)

Crónica del Azkena Rock Festival 2010