Azkena Rock Festival 2010: crónica del sábado 26 de junio

El tercer día de festival te lo tomas de otra manera. Han sido muchas horas de música, de pie, de katxis de cerveza, de viajes de ida y vuelta y muy pocas en la cama, por lo que el cuerpo lógicamente empieza a resentirse. Es dura la vida festivalera y necesito tomármelo con más calma, ir más tarde, seleccionando más y sin preocuparme demasiado por lo que me estoy perdiendo.

Lo de quedarse cogiendo un buen sitio en el escenario principal, mientras todos están en un concierto en el pequeño, funcionó y mereció la pena el día anterior por lo que repetimos la jugada y una vez en cuarta o quinta fila, sin ninguna cabeza de dos metros delante (algún día hablaré de porqué siempre se me pone el más alto delante) decido que de allí ya no hay quien me mueva, que el día en principio se presentaba tranquilo, o eso pensaba yo hasta que salieron al escenario The Hives.

Bob Dylan

Empiezo a pensar que todos nos hemos propuesto desprestigiar a la mayor leyenda viva que tenemos en activo y de los conciertos que el gran Dylan ha dado en los últimos años se oye de todo menos cosas bonitas. Aún así, nadie quería perdérselo y a las 9 de la noche, bajo una amenazante lluvia, el festival batía su record de asistencia acercándose a las 18.000 personas que sumados a los datos de los dos días anteriores lo convierten en la edición del Azkena más visitada.

Pues para dar en los morros a más de uno el de Minnessota tenía buen día. Lo notamos enseguida, desde el momento que salió al escenario con su sombrero y levita y en vez de refugiarse detrás del teclado se acercó hasta la primera fila sonriendo y dejándose ver, olvidando sus gafas de sol esta vez en el hotel.

Arrancó muy fuerte, recuperando clásicos como ‘Rainy Day Women‘ y ‘Don’t Think Twice, It’s All Right‘, ‘Stuck Inside A Mobile With The Memphis Blues Again‘ y ‘Just Like A Woman‘ cambiándolas por completo hasta hacerlas irreconocibles. Todas ellas más rockeras, muy lejanas a la imagen del cantautor folk de guitarra y armónica que todos tenemos en la cabeza.

Le acompañaba una banda de lujo formada por cinco tios elegantemente trajeados y uno de ellos, el guitarrista más joven, se pasó buena parte del concierto arrodillado ante su maestro. Bob Dylan se fue alternando a la guitarra y a los teclados, tocó la armónica y hasta parecía que estaba disfrutando cantando con una voz que cada vez se acerca más a Tom Waits.

Cayeron ‘Balland Of A Thin Man‘, ‘Higway 61 Revisited‘, ‘Shelter From The Storm’, ‘High Water‘ y ‘Blind Willie McTell‘. Con ‘Thunder On The Mountain‘ de Modern Times demostró que no está anclado en el pasado y todavía sigue sacando discos interesantes y se despidió con el celebrado ‘Like a Rolling Stone‘ en su único bis.

13 temas alargados y modificados a su antojo para la ocasión en una hora y medio de concierto que, por supuesto, hubiera sido más emotivo si nos tocan todas las míticas que estábamos deseando, pero es que creo que todos íbamos convencidos de que iba a ser mucho peor. Genial. (9)

Chris Isaak

Reconozco mi ignorancia respecto a Chris Isaak más allá de la canción de Corazón Salvaje de David Lynch y su participación en alguna peli con su cara de niño bueno. Me extrañó muchísimo su incorporación al cartel del Azkena de este año y es que lo que jamás podría imaginarme es la cantidad de seguidores que tiene y la expectación que había por verle en directo.

Celebraba en Vitoria su 54 cumpleaños (que bien se conserva uno sin los excesos típicos del rock and roll) saliendo al escenario con un impoluto y poco discreto traje azul de cowboy rocker y rodeada en todo momento de un aura que hacía pensar que el espíritu de Elvis se había apoderado de él.

Eso sí, del Elvis más pausado, el de las baladas como ese ‘Love Me Tender‘ que entonó acercándose al público desde la barrera de seguridad, ¿o sería la luz de Roy Orbison la que andaba por allí? ‘Oh, Pretty Woman‘ también tuvo su versión y ‘I´ll Go Crazy‘ de James Brown, desprovista de todo la sexualidad que desprendía el músico negro.

No podían faltar sus dos mayores éxitos ‘Blue Hotel‘ y ‘Wicked game‘, ‘Dancin’‘, el ritmo hawaiano de ‘Take My Heart‘, me gustó ‘Big Wide Wonderful World‘ y se despidió sin llegar a la hora y media con ‘Blues, Stay Away From Me

Lo siento, pero tan poca sangre no me convenció y me quedo con el rock más desgarrado, salvaje y visceral, el de los excesos que te van demacrando con los años. (6)

The Hives

The Hives se crecen cuanto mayores son las dimensiones del escenario y el sábado en el Azkena estuvieron enormes. Lo suyo fue la mayor carga enérgica del festival haciendo honor a su ‘Tick Tick Boom‘ que esta vez explosionaba una y otra vez en cada canción, sin un minuto de respiro y sin más efectos especiales que esas ataladrantes guitarras garageras.

Cinco enormes letras luminosas como esas cinco piezas imprescindibles que son para poner el punto sudoroso y animal en un festival. Almqvist se contuvo esta vez y no fue de graciosillo como suele hacer en salas más pequeñas, sus chistes hubieran enfriado demasiado el show y el pogo colectivo con el que el público respondió desde el primer minuto hasta el último.

Basta ya de tirar de viejas leyendas para quienes acceder al escenario es ya todo un sacrificio y más sangre nueva. ‘Main Offender‘ y ‘Hate To Say I Told You So‘ (el momentazo del Azkena 2010) son ya clásicos contemporáneos y podemos disfrutarlos con toda su intesidad ahora, cosa que, por mucho que nos empeñemos, jamás ocurrirá con todos nuestros grandes ídolos a los que ya se les ha pasado su momento. Rock sin nostalgia y con un par de huevos. Lo necesitaba. (10)

Crónica del Azkena Rock Festival 2010

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