Azkena Rock Festival 2010: crónica del viernes 25 de junio

El Azkena vivió el viernes un improvisado directo, el de si La Roja continuaba o no en el Mundial y muchos seguidores se amontonaron alrededor de pantallas de televisor que aparecieron por todas las esquinas. Algunos lo siguieron a través de auriculares sin perderse del todo los conciertos y otros prefirieron no aparecer por allí hasta que el arbitro pitó el final del partido.

Muchas caras pintadas a lo Kiss, algún que otro sombrero de copa y melena rizada en plan Slash y hasta 17.000 personas que no quisieron perderse el mayor espectáculo del Rock. Sí, ese que todo el mundo debería ver al menos una vez en la vida. Yo ya llevo dos y creo que me planto. ¡Pasen y vean!

El Vez

No se puede ser más divertido. Acompañado por cuatro músicos uniformados como Kraftwerk, dos chicas (las Elvettes) que le hacen los coros y cada uno de sus numeritos, y con su colección de trajes imposibles (desde las lentejuelas más horteras que las de Elvis, al cuero negro o rojo más demoníaco, pasando por un disfraz de tigre que ya quisieran para sí Hidogenesse), El Vez se metió al público vitoriano en el bolsillo con su desbordante alegría y punto de locura.

Había anunciado que haría un homenaje a Kiss, pero antes paso por su chicano-glam batidora al de Menphis e incluso a Mocedades. Nunca hubiera imaginado ver a tanto rockero de aspecto tan duro coreando como locos ‘Eres tú’. Tú sí que eres único. Un crack. (8,5)

Imelda May

La dublinesa de tupé bicolor es la dama del rockabilly swing con la que es prácticamente imposible no mover los pies. Imelda May repasó sus temas más populares como ‘Johnny Got A Boom-Boom’, ‘Big Bad Handsome Man’, ‘Love Tattoo’ y nos adelantó ‘Psycho’ su nuevo single de marcado acento tarantiniano, para terminar con su versión de ‘Tainted Love’ a pesar de que ya había consumido todo su tiempo. Por cierto, que cortos son los conciertos de día.

Me encanta este sonido retro, como de serie B y revival de los años 50. Bastante mejor que Kitty, Daisy & Lewis el día anterior, aunque la irlandesa creo que lo tiene más difícil para que algún día se ponga de moda, casi mejor. (9)

Teddy Thompson

El que lo tenía difícil es Teddy Thompson para encajar su folk pausado en medio del festival y hacerlo saliendo él sólo al escenario acompañado únicamente de su guitarra y su voz. Hay que echarle valor.

Tiene que haber momentos de todo tipo, yo vi el principio y el final y en medio aproveché para hacer todas esas cosas que durante los conciertos grandes es más complicado. Pillé ‘In My Arms’ y me gustó, pero también me di cuenta que de no haberme dado ese paseo me hubiera acabado aburriendo.

Slash

Creo que el concierto de Slash sirvió para recordarnos a todos lo grandes que fueron Guns’N’Roses en su momento. Sólo hizo falta que sonaran las primeras notas de ‘Nightrain’ para que se desatara la primera locura colectiva del festival. Después, enseguida te das cuenta que no tiene nada que ver, que está ralentizada, a medio gas y que de no ser así ‘Sweet Child O’Mine’ y ‘Paradise City’, con las que despidieron, hubieran sido un auténtico escándalo.

La guitarra de Slash no brilló como me podía esperar, la banda que le acompaña deja bastante que desear pero lo de Myles Kennedy imitando a Axl Rose es lamentable. Estética similar, el mismo baile rodeando el pie del micro con los brazos, pero eso sí, en los momentos más jodidos ni lo intenta y prefiere pasar directamente el micrófono al público.

Si a ‘Ghost’ o ‘By The Sword’ de su último disco le quitas las colaboraciones se quedan en muy poca cosa, otras como la balada ‘Starlight’ ya lo eran por lo que tampoco va a ocurrir el milagro en directo.

Me da mucha pena que tanto Axl como Slash hayan terminado así, rulando por ahí con dos bandas cuyo único sustento es la nostalgia de volver a escuchar en directo cualquiera de los temas de esa joya llamada Appetite for Destruction. Lo peor es que si algún día decidieran unirse tampoco iba a ser mucho mejor. (6)

Kiss

Hay que vivirlo. Si no has estado nunca en un concierto de Kiss todo lo que hayas oído o te puedan contar sobre él se queda corto y nunca alcanzarás a imaginar la exageración, en todos los sentidos, que derrochan en directo. Si ya has tenido la suerte de experimentarlo, poco tengo que decirte que no sepas pues su espectáculo está calculado al milímetro y se repite idéntico una y otra vez.

No falta ninguno de sus míticos números, el de escupir sangre, la guitarra lanzamisiles, plataformas hidráulicas como cohetes espaciales, Gene Simmons volando por los aires, Paul Stanley colgado de una tirolina para saltar a otro pequeño escenario y ponerse a bailar la discotequera ‘I Was Made For Lovin’ You’, cañones de fuego a golpe de batería y toneladas y toneladas de confeti por los aires durante su ‘Rock And Roll All Nite’ fin de fiesta seguido de fuegos artificiales. Todo imagen, todo glam, espectáculo total. El Disneyworld del Rock.

En su repertorio, 22 temas en casi dos horas y media, tampoco hay nunca sorpresas, aunque lo de promocionar tanto su último disco, Sonic Boom esta vez, quedó un poco cutre. Casi tanto como que el pecholobo se pasó todo el concierto pensando que en vez de en Vitoria estaban en Bilbao, por donde pasaron por el Kobetasonik de hace tres años.

Sí, vale, la segunda vez ya no sorprende, no es lo mismo, pero sigue resultando divertido y cuando le das a tu público todo lo que quieren al cuadrado es imposible fallar. Si le quitáramos todo ese envoltorio, ya no serían Kiss. I Know, It’s Only Money (But I Like It), ¿o no?. (10)

Crónica del Azkena Rock Festival 2010