“Bad Sports — Bras” src=”http://img.hipersonica.com/2013/10/Bad-Sports—Bras.jpg» class=”centro_sinmarco” />

Se me ocurren pocos piropos más grandes para un disco que decir de él que es adictivo, especialmente en estos tiempos en que (ya lo hemos discutido miles de veces) muchas veces escuchamos los discos de aquella manera y enseguida tenemos que sacarnos de encima lo que tenemos entre manos porque detrás hay muchos esperando. Pues bien, para mí este Bras de los estadounidenses Bad Sports es adictivo: no sólo es que lo haya escuchado muchas veces, es que ha sido durante varias semanas el disco que me ponía cuando no me apetecía pensar en qué disco poner, el disco por defecto. Era, simplemente, el disco que me apetecía escuchar siempre. Y oigan, eso es bueno, muy bueno.

Bad Sports han venido a divertirse

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Eso no significa, claro, que éste sea uno de los mejores discos que he escuchado este año. No va a entrar en ninguna lista de “lo mejor de”. No, por favor, qué pereza, que para eso ya nos llega media docena de presuntas obras maestras todas las semanas: aquí no hay que buscar trascendencia, ni revolución, ni ideas nuevas: Bras es simplemente (¿simplemente?) un rato divertido de rock’n’roll. Punto. Y ésa es su gran baza. Porque Bad Sports son ese grupo que te encantaría encontrarte en un garito cualquier noche que no pinte especialmente bien y necesitas que alguien te la anime. Quizá ni siquiera llegues a tener muy claro si es una banda tributo a algún grupo de los 70 que no controlas demasiado o si lo que tocan son temas propios, pero te dará igual: te lo estarás pasando tan bien que la respuesta no te importará lo más mínimo.

Bras es el tercer disco de Bad Sports (el segundo publicado en la escudería Dirtnap Records) y, aun dentro de su sencillez, sí que supone una cierta evolución en el sonido del grupo respecto a anteriores referencias. Comparar el tracklist que ofrecen en esta ocasión con el de su anterior Kings Of The Weekend (Dirtnap, 2011) ofrece un buen resumen: si allí metían 14 canciones en media hora, ahora son 12 que se extienden hasta los 37 minutos. No es que se hayan complicado demasiado la vida, pero sí que han enriquecido algo el sonido del punk más o menos esquemático que venían defendiendo hasta ahora. Nada que objetar, porque el resultado es un disco más abierto, en el que nadie puede tener la tentación de aburrirse o de acusarlos de estar contando siempre el mismo chiste.

Una docena de buenas canciones

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A primera escucha, probablemente nadie diría que son de Texas: cualquiera apostaría antes por Australia y, sobre todo, por Nueva York, la Nueva York del CBGB y escenas satélites. Pero la verdad es que hay tiempo para todo en Bras: para afilar las guitarras y para buscar la melodía, para preocuparse por construir estribillos y para soltar alaridos borrachuzos. Para jugar a los Dictators y a los Ramones, a MC5 y a Television. En el fondo todo es un juego en el que, recordemos, la cuestión es divertirse. Puedes tomártelo más o menos en serio y pensar que hacen las canciones que los Buzzcocks ya nunca harán o dejarte llevar y simplemente disfrutar de la fiesta.

Aquí hay, ya digo, un poco de todo. Cortes más enérgicos y de guitarras más incendiarias, como las iniciales ‘Get You’ y ‘Washed Up’, joyitas de punk pop como ‘Nothing In This World’ e incluso intentos más que logrados de tocar las teclas del power pop clásico como en la pegadiza ‘Let Me In’. Se trataba de entretener y eso es exactamente lo que consiguen: que el oyente se pregunte qué será lo que venga a continuación o mejor, que no se lo pregunte, porque para cuando empiece un tema todavía esté tarareando el anterior.

Es, en resumen, un álbum abierto y variado, con sabor a tugurio, a cerveza y a noche de juerga, con algo de colección de himnos de la clase trabajadora y elogio de la common people que, en todo caso, transmite muchas ganas de agradar y pasarlo bien. Aceptamos barco: dejará poso en muy pocos de quienes lo escuchen, pero me apuesto lo que sea a que caerá simpático a cualquiera que le dé una oportunidad.

Bad Sports — Bras

“7,00” src=”http://img.hipersonica.com/2013/10/7.jpg» class=”izquierda_sinmarco” />Un disco divertido, despreocupado, pura carne de directo, donde las referencias (que son muchas, y a veces muy obvias, no molestan en absoluto, sino que son parte del juego. Perfecto para cualquier momento y cualquier situación.

01. Get You
02. Washed Up
03. Nothing In This World
04. Let Me In
05. Back In Time
06. Free Spirit
07. Eddie Bender
08. Terrible Place
09. Hypothetical Girl
10. Rockin’ The Noose
11. Race To The Bottom
12. Rich Kid City

Lo mejor

  • Su falta de pretensiones.
  • Consigue exactamente lo que persigue.
  • ‘Let Me In’ y ‘Terrible Place’, quizá las más inspiradas del lote.

Lo peor

  • No pasará precisamente a la historia.
  • Alguno lo acusará de empanada de influencias.
  • Cerrar el disco con el corte más flojo (‘Rich Kid City’) nunca es buena idea.
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