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Bala — Human Flesh


Aunque la intuyes desde bastante tiempo antes, la tormenta veraniega siempre te deja un poco embobado. Con la boca abierta mientras observas la descarga de agua y electricidad que se está celebrando ante tu atónita mirada. Hay algo necesariamente fascinante en esa violencia. Sabes que llegará, llevas días mascando el bochorno, la incómoda sensación de no ver el sol ante tus ojos y, sin embargo, sentir toda tu ropa pegada a tu piel como si toda ella no fuese otra cosa que una quemadura única, supurando, y haciendo que piel y ropa fuesen un ente único. Y cuando acontece te quedas perplejo. Incluso cuando las pistas previas, en forma de rayos y truenos, pero no todavía de descarga de lluvia, venían anunciando el aguacero.

Bala: Aguacero al infinito

A Bala venimos siguiéndolas desde hace meses. Aunque poco se sabe de ellas a día de hoy, antes de que el lunes se filtre en streaming (para un medio nacional que no somos nosotros) el que será su disco de debut, Human Flesh (Matapadre, 2015), por aquí llevamos semanas dándole vueltas al álbum. No nos han pillado por sorpresa. Su adelanto ya daba muestras de que en nuestra casa, seguro, iban a ser muy bien recibidas. Pero el resultado final del álbum deja bastante boquiabierto. Como si a pesar de que sabías perfectamente que Human Flesh traería consigo la violencia atípica de una tormenta de verano, incluso de destacarlas como proyecto a tener muy en cuenta en el futuro, su escucha al completo no dejase de sorprendernos. Darle al play, ponerte a escuchar lo que Anxela y Violeta nos tengan que contar tras ese “¿has oído algo?” que abre el disco y la descarga de ‘Tripas+Chained’, y sentir que una energía de procedencia equívoca se acaba de apoderar de ti.

https://www.youtube.com/embed/hzTfCmRHEsQ

Las gallegas tardan tres segundos en derribar cualquier tipo de duda, de titubeo o impedimento. No han venido a mostrar una propuesta delicada y sutil, han venido a meterse de lleno entre los más destacado del stoner rock estatal. Ese mero cambio de ritmo, cuando parece que el primer tema se va a quedar en una contundente intro, hasta que entra la voz y te rompe las entrañas, da fe de que estamos ante algo grande. Bala, a partir de aquí, es casi imposible que muestren dudas. El potencial es innato. Beber de clásicos como Kyuss, o referentes más modernos como Red Fang o Tweak Bird es andar por el camino correcto, por el único en su caso. Y plasmarlo todo en cortes tan estupendos y definitivos como la oscuridad de ‘Human Flesh’, ya conocida previamente, es que surja el amor necesariamente. Bala y el flechazo.

8,2/10

Sin embargo, el de Bala no es un discurso contundente pero monocorde. A pesar de su juventud, dan muestras de manejar los tiempos de forma enormemente madura en ‘A S A B’ y su discurso mentiroso. Miedo de nada. No temen a la oscuridad, ni te temen a ti. Aunque sea una farsa, y todos temamos algo, la convicción de los versos de Human Flesh es determinada. Queda por ver si esa firmeza se plasma en sus directos, si temas como ‘Hells Waiting’ nos hacen perder el juicio en vivo tanto como en su versión de estudio (grabaron en los Estudios Montealto de A Coruña, y Maor Appelbaum -Faith No More, Sepultura- fue el encartado de la masterización). Su primer examen serio será el WOSINC del próximo fin de semana, donde muchos podremos verlas por fin. Mientras, los estertores de Human Flesh llegan de la mano de las incontestables ‘Revenge’ y ‘Joan Vollmer’, mientras la tormenta amaina y nosotros, inevitablemente, empezamos a echar ya de menos su desconcertante belleza.

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