“Band of Horses — Mirage Rock” src=”http://img.hipersonica.com/2012/10/band-of-horses-mirage-rock.jpg» class=”centro” />

Aunque en la sociedad española (¿y europea?) actual parece que la franja de la adultescencia se mantiene en permanente expansión, gracias a la doble pre- (precocidad adolescente y precariedad laboral), los americanos mantienen su ritmo de independencia que muestran al mundo, conduciendo orgullosos a los 16, graduándose poco después de convertirse en mayores de edad legalmente, y envejeciendo súbitamente una vez superada la treintena, como queriendo abrazar todos esos valores familiares que se ponen al mismo nivel de su bandera, estén o no en campaña electoral. En el caso de Band of Horses, prefiero achacar el giro estilístico de Mirage rock a esta prematura madurez que a un giro comercial preconcebido (cuando, precisamente, habían girado conjuntamente con grupos como Pearl Jam, Foo Fighters o Kings Of Leon y asentándose dentro del circuito indie rock).

¿Por qué convertir en clásico a tu sonido cuando es más sencillo conseguir que tu sonido parezca clásico?

Si algo lastra al conjunto el disco es ese afán por recuperar un country-rock demasiado convencional, pulido y edulcorado que, si bien gracias a su productor, Glyn Jones, el producto obtenido es lo suficientemente reluciente como para poder ser disfrutado por tus padres sin estridencias ni desconfianza. La americana ha pecado en suficientes ocasiones de justificar con su libro de estilo el repertorio mediocre de algunos grupos que, elevados a sus altares, recorrían su travesía en el desierto resguardándose bajo el peso de la tradición. Y en este caso, ese apego clásico, y su tradicional buena mano al ordenar el tracklist de sus discos, no pueden disimular la falta de ambición del que se supone que sería el gran disco de consolidación (también a nivel comercial) del grupo.

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Evidentemente, esta perspectiva carece de significado cuando dejamos de valorar el disco como conjunto y nos dedicamos a analizarlo canción a canción. En sentido estricto, las canciones fluyen con naturalidad, solidez y lucen un rematado agradable, pero no despejan la permanente sensación de que ya han hecho las mismas canciones previamente, pero que en esta ocasión el barniz es más natural que en anteriores lacados. La decoración es rústica, proporcionada y respetuosa con el interior de la vivienda, pero en esta transición de la mudanza desde la ciudad a la aldea el exceso de lamentaciones no permiten valorar con sensatez la anterior etapa para afrontar la siguiente sin remordimientos ni nostalgia.

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La “escapadita” de fin de semana a esa casa rural “con encanto”

Salvando la inicial ‘Knock knock’, la inercia con la que empieza ‘How to live’, el final de ‘Dumpster world’ y la rabiosa ‘Feud’, Mirage rock prescinde de la energía indie rock de sus hits pretéritos, de la onda expansiva de su carácter rebelde y de su intensidad garagera-powerpop. Este disco va de desarrollar las melodías, de dejar que brillen en el porche donde tan buenas siestas y sobremesas has echado en esos fines de semana en los que volvías a casa de tus padres. La lluvia de acústicas y slide guitar de ‘Slow cruel hands of time’ o el soft-rock-AOR de ‘A little biblical’ te reconcilian con su parte más melosa, más “feel good’, más reconfortante. Pretendida pero efectivamente bonitas, conforman, junto con ‘Electric music’, la sonrisa cómplice que nos brinda el grupo, asumiendo la tradición como un punto de partida para celebrar, aparentemente, el placer de hacer canciones con la noble intención de disfrutar y hacer disfrutar a los demás.

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En su recorrido por “grandes sonidos del rock de la Norteamérica profunda”, el lamento entre arrumacos de ‘Shut-in tourist’ o el quejido en cuadrilla de ‘Everything’s gonna be undone’ alrededor de la hoguera, a pesar de una dulzura como pocas veces hemos escuchado en ellos, no calientan más que esa vieja y raída manta que llevas en el maletero de tu coche y que en esta acampada te resguarda de la brisa que se cuela en tus huesos. ‘Long vows’ y el cierre del disco, ‘Heartbreak on the 101’ no avivan las llamas, y aunque sigues sentado en círculo alrededor del fuego, con la mirada puesta en esa lenta combustión que poco a poco se apaga… cuando lo único que te importa es ir a dormir.

Lo radio-friendly, o por qué no ser solo amigos

No estoy dejando caer, con mayor o menor grado de sutileza, que esa hoguera que poco a poco se va apagando sea una metáfora de su talento como banda, o de nuestras expectativas respecto a ellos; únicamente constato la facilidad con la que podremos ignorar o abandonar este disco, o escuchar de fondo sin prestarle la suficiente atención. El vacío y la asepsia que lo rodean le privan del dramatismo y la tensión que nos seducían de ellos, sustituyendo la pasión y la rabia en su mayor parte por una melancolía impostada e indulgente, en una atmósfera artificial. Y aunque nuestro oído pronto relaciona este álbum con clásicos como Eagles o Creedence Clearwater Revival, o con grupos como Jayhawks o The Pernice Brothers, también se da cuenta de que este café deja muy poco poso en la taza, que quizá la mezcla de tantos sabores distintos ha descafeinado el resultado final y que acabas paladeando más la leche y su espuma que el café que habías preparado.

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Puede que esa chica que tanto nos fascinaba y ante la que tartamudeábamos cuando respiraba en nuestra nuca haya cambiado, o puede que lo hayamos hecho nosotros, pero en estos momentos, aunque nos sigue gustando, nos es más complicado querer. Nos sigue gustando su risa, o su mirada, o su manera de andar, pero tendemos a ignorar todo lo que dice, no queremos escuchar sus problemas,y no nos importa el peinado o la ropa que se pone. Es lo que tienen los medios tiempos sobre sus cárdigans de entretiempo: no valoramos algo que implica una tibieza inherente que tendemos a olvidar. Quizá nos podrá quedar un bonito álbum de fotografías de esas noches y viajes que tanto disfrutamos, pero también empiezan a pesar todas esas tardes juntos que tan fácilmente se perderán por las alcantarillas de la memoria. Y ya es muy difícil que nos vuelva a enganchar como la primera vez.

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