El concierto de Band of Horses en el Primavera Sound es uno de ésos que tiene todos los números para que te los acabes perdiendo: compite con dos opciones potentes como Dead Can Dance y Dexys (estos últimos en el Auditori, que ya sabemos que es como los aeropuertos: hay que contar con perder una hora antes y otra después), coincide también con dos opciones interesantes de entre los nombres de letra pequeña (Bored Spies y Mac DeMarco), es probable que si entran dentro de tus intereses ya los hayas visto porque ha habido varias oportunidades en España en los últimos años, tocan además a la hora de la cena (sagrada para más festivaleros de los que querrían reconocerlo), no parecen estar en su máximo momento de popularidad y, no lo olvidemos, su actuación es en el Escenario Heineken, más conocido por sus diversos apelativos populares, desde Escenario A Tomar Por Saco hasta Escenario Mordor o incluso Escenario Calahorra. Tiene muchos números para que te lo saltes, incluso para que yo mismo acabe por no ir. Y sin embargo, creo que tú y yo deberíamos reconsiderarlo.

Band of Horses: los inicios

Y digo que deberíamos reconsiderarlo porque, aunque se haya ido diluyendo con el tiempo, la propuesta de Band of Horses es básicamente sana y nutritiva: clasicotes y americanos como ellos solos, apuntaban maneras ya desde el momento en que Sub Pop les editó Everything All The Time hace ahora siete años, en 2006: coger las guitarras y recorrer con ellas la distancia que va de la granja al gran estadio más cercano. Allí estaba, claro, ‘The Funeral’, ese baladón grandilocuente e increíblemente efectivo que les abrió la llave de la popularidad masiva y que ha sonado en infinidad de series y películas, lo cual explicaba verlos ya en lo más alto de las listas de lo más escuchado en Spotify cuando su popularidad todavía no se correspondía con semejantes honores. Es fácil cogerle manía a ‘The Funeral’ ahora que la hemos escuchado mientras veíamos a James Franco o Joseph Fiennes poniendo cara de “sufro bucho”, de la misma manera que habría que reconocer que era ese tema con el que te gustaba ponerte tontito cuando aún no era un secreto a voces. Sigue siendo un temazo igual que Everything All The Time (da igual cuántas veces lo escuches) sigue siendo un disco magnífico.

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Hay una pequeña enmiendo a aquello de “si algo funciona, no lo toques” y es “si algo funciona y dentro de ese algo algunas cosas funcionan mejor que otras, potencia ésas”. Y si por “funcionar” entendemos el muy legítimo objetivo de buscar el éxito popular algo así hicieron en Cease To Begin, publicado prácticamente a rebufo de su debut, apenas un año después de éste. El disco de la portada bonica continúa ese clasicismo en formas e influencias (de Neil Young a la ELO pasando por donde usted quiera: aquí sigue oliendo a vaca), pero como quien no quiere la cosa va dejando atrás la granja y se va encontrando cada vez más a gusto en el estadio. Con todo, y aunque apuntaba determinadas maneras que hacían levantar un poco la ceja, cero prejuicios: Cease To Begin era, es, un excelente disco, con pequeños clásicos como ‘No One’s Gonna Love You’ o ‘Is There A Ghost’ y una solidez admirable.

Merecen la oportunidad

Es cierto que han tirado bastante más por ese peligroso sendero en sus dos últimos discos (Infinite Arms y Mirage Rock) y es cierto también que su propuesta se ha vulgarizado y parecen haber perdido definitivamente la batalla contra My Morning Jacket o los últimos Wilco por ser la gran banda actual de rock viejuno. Pero siguen siendo un grupo de escucha agradable (demasiado agradable dirá alguno, ya lo sé), capaces todavía de firmar hits irreprochables como ‘Laredo’ o ‘A Little Biblical’ e ideales para ver en un gran festival al aire libre, cervecita en mano, preferiblemente al atardecer, que es más o menos donde les han ubicado.

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El concierto de Band of Horses en el Primavera Sound

Si estuviste en aquel Primavera Sound del 2007 viéndolos en el ahora trasladado Escenario ATP sabrás además que son solventes y no se esconden. En aquel concierto en el que se cayeron cables, se estropearon amplis y Ben Bridwell tenía que apañárselas para cantar mientras luchaba contra las descargas eléctricas que le daba el micro (lo que no ocurrió aquel día, creedme, es que simplemente no puede ocurrir) vimos a unos tipos extremadamente profesionales que, con el objetivo puesto en llegar a grandes audiencias, saben muy bien sin embargo que antes hay que currar y ganárselo a pulso. Lograron sacar adelante un bolo imposible y se ganaron el respeto de todos los allí presentes.

En fin, que si quieres tomarte un momento de tranquilidad, de disfrutar de un poco de rock-para-padres (ése que te hace asentir y darte golpecitos con el dedo índice en la pierna) mientras reúnes fuerzas para, yo qué sé, enfrentarte a Thee Oh Sees o las fans enfervorecidas de Nick Cave, estoy convencido de que son una opción excelente. Recuerda: su actuación tendrá lugar el último día “grande” del festival, el sábado, a las 20.55 en el Escenario Heineken.

https://www.youtube.com/embed/FZMPmCsvUMQ

Discografía de Band of Horses

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