Baroness — Purple

Supongo que no descubro a nadie la existencia de claros paralelismos entre las respectivas trayectorias de Mastodon y Baroness. Ambos grupos del estado de Georgia que nacieron afincados en el sludge metal, pero más tarde evolucionaron dejando ciertas maneras y dejes progresivos en su sonido. Posteriormente, cuando llevaban una buena ración de aplausos por parte de crítica y público específicos, se tiraron a la piscina en una dirección que no todos comprendieron, en consecuencia hubo reacciones de todo tipo, de positivas a negativas. Los segundos realizaron el recorrido en menos espacio de tiempo, aunque las paradas han sido casi las mismas y resulta obvio que lo que significó Yellow & Green (Relapse, 2012) para unos representó lo mismo que The Hunter (Reprise, 2011) para los otros.

Por desgracia, los de John Baizley no han conseguido llegar todavía a las cotas de repercusión y popularidad de los de Atlanta, y no será por ir muy abajo en calidad. Además, me quedó la sensación de que su disco doble se llevó más palos que su teórico homólogo, tantos que casi me hizo pensar que el posterior accidente de bus que tuvieron fue causado por algún fan despechado haciendo un ejercicio muy gore de vudú. Un accidente que sin duda ha sido clave para la carrera de los propios Baroness, con dos miembros marchándose de la agrupación tras el suceso, y para el propio Baizley a la hora de afrontar su futuro, tanto personal como artístico. Así se ha reflejado en el trabajo lírico de su nuevo trabajo.

Baroness, desafiantes una vez más

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En función del paralelismo anteriormente mostrado, cabe preguntarse ¿es Purple (Abraxan Hymns, 2015), o al menos buscar ser, el equivalente de Once More ‘Round the Sun (Reprise, 2014)? En principio, parece que no. Por un lado, se descarta que Baizley busque lograr mayor repercusión viendo su renuncia completa, casi desafiante, a colarse en muchas listas del año sacando el disco prácticamente al cierre del mismo. Por otro lado, reducir el conjunto del cuarto disco de los de Savannah a casi un mero continuador de su predecesor sería caer en un error importante.

Baizley renuncia de forma completa, casi desafiante, a colarse en muchas listas del año sacando el disco prácticamente al cierre del mismo

El sonido y la producción en esta ocasión se han enfocado bastante a aumentar el empaque y la garra del estilo de Baroness. Sin embargo, ese endurecimiento que les aleja de la psicodelia y la experimentación de Yellow & Green no se hace con el objetivo de aproximarse a la dureza de Red Album (Relapse, 2007) o Blue Record (Relapse, 2009). En general, vemos como Purple se acaba aproximando a terrenos que la banda no habían pisado y recorre caminos que previamente sólo habían insinuado. Las guitarras ganan músculo, pero la melodía sigue primando en muchos puntos, y sin dejar de lado esos ecos de Jefferson Airplane de su predecesor.

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Los que ya se quejaron de que se habían ablandado en su anterior referencia no encontrarán plato de su gusto aquí. Sí, vemos como nada más empezar se marcan un potente pepino con ‘Morningstar’, una de las que más evoca a sus primeros trabajos, pero luego les vemos encadenar el tramo más accesible del disco con ‘Shock Me’ y ‘Try to Disappear’, donde los riffs siguen siendo directos pero tanto el sonido de las guitarras como la voz de Baizley optan más por abrazar al oyente que por noquearlo por impacto, bordeando casi lo pop. Esto hace unas décadas les podría haber costado la repulsa más absoluta del metalero de pelo en pecho, pero por suerte ese purismo cada vez tiene menos relevancia llegados a 2015 y la verdad es que logran bordarlo bastante, especialmente en la primera.

Las guitarras ganan músculo, pero la melodía sigue primando en muchos puntos

Probablemente ahí reside la gran clave de Purple. El grupo se prueba en varios contextos diferentes, algunos más melosos, otros más duros, otros más directos y otros siendo algo más cercano a un experimento -’Fugue’, un corte instrumental situado casi en el ecuador del disco como un acertado punto de inflexión- y en la gran mayoría salen más que victoriosos. Son capaces de dejarnos los ojos como platos con cañonazos de la talla de ‘Kerosene’ o ‘Desperation Burns’ de igual manera que nos maravillan bajando el pistón con ‘If I Have to Wake Up (Would You Stop the Rain)’.

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No obstante, aunque antes he mencionado a la producción como uno de los aspectos más relevantes para que Baroness pudieran dirigirse hacia el sonido pretendido en el disco, no quiere decir que esta sea especialmente notable. La compactación de las capas de instrumentos y la saturación que llega a tener llega a ser un lastre en algunas ocasiones, llegando a no desatar todo el potencial de piezas como ‘The Iron Bell’. A pesar de ello, sí que es un acierto poner algo de énfasis en la voz de John Baizley, demasiado oculta en otras ocasiones incluso aunque no sea un cantante muy prodigioso. En la balanza también termina pesando cerrar con los 17 segundos de ‘Crossroads of Infinity’, a pesar del guiño a Los 4 Fantásticos dibujado por Jack Kirby, ya que no terminan de venir del todo a cuento.

El grupo se prueba en varios contextos diferentes, algunos más melosos, otros más duros, y en la gran mayoría salen más que victoriosos

Pero todos ellos son defectos que más o menos se pueden perdonar y que acaban minimizados por una gran serie de virtudes, destacando especialmente el nivel de sus canciones. Posiblemente estemos ante el disco más de canciones de la carrera de Baroness. Y de entre todas ellas sobresale una ‘Chlorine & Wine’ que apunta a ser todo un himno de los de Savannah. Muy completa, recopilando muchas de los puntos fuertes del disco, tanto en el aspecto melódico como cuando meten la directa, y cerrando de una manera espectacular y vibrante, que te obliga a sumarte a ese estribillo emocionante que roza peligrosamente a Queen pero que, una vez más , consiguen salir triunfantes del atrevimiento.

https://www.youtube.com/embed/wL8XbL42upY

8.2/10

En definitiva, Baroness se han marcado uno de los trabajos más potentes y asombrosos justo cuando muchos ya estaban -estábamos- echando el cierre al año. En cierto modo, entristece pensar que de haber salido unas pocas semanas antes podría haber conquistado varios tops de lo mejor de 2015, no sólo especializados en metal. Pero bueno, lo importante es que el resultado sigue siendo sublime, otro enorme acierto para ellos. Ya nos encargaremos los enamorados de Purple de reivindicarlo todo lo que lo merece para que no caiga en la irrelevancia, aunque sea metiéndolo en los tops de 2016. No merecen menos, con otro trabajo estupendo. Y van…

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