Battles en concierto en Bilbao (Kafe Antzokia, 2–12–2011): rock matemático y yo de letras

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Ahora creo que ya entiendo lo del math rock de Battles. Debe ser porque siendo solo tres son capaces de multiplicarse en directo hasta parecer que la banda está formado por diez. Sí, el trío neoyorquino es una banda que gana mucho en directo y vienen a tomar el relevo a otros a los que se les ha pasado el arroz como los Chemical Brothers!!! o Hot Chip a la hora de garantizar un concierto divertidísimo en el que no puedas parar de bailar.

Reconozco que hasta Gloss Drop, su último disco, no les había prestado demasiada atención y me sorprendía lo bien que les ponían todos los que habían tenido ocasión de verles alguna vez. No me extraña, yo después del conciertazo que se cascaron ayer en el Kafe Antzokia de Bilbao me declaro su fan número uno. Lo suyo fue bestial, con todas las letras.

Ya la colocación de los instrumentos hacía pensar que aquello iba a ser diferente. La batería adelantada hasta el frente, y con un platillo elevado hasta los 2 metros, ocupaba la zona central en la que John Stainer marcaba el ritmo aporreando los bombos de una forma tan primitiva que por momentos me recordó a Marylin Manson en sus mejores tiempos. Un animal.

A su derecha Ian Williams era capaz de tocar su guitarra situado en medio de un pasillo creado por dos teclados para los que también tenía manos y Dave Konopka tocando el bajo tirado por el suelo encargarse a la vez de las programaciones y de grabarse con los pedales sampleando su propio sonido. ¡Qué hiperactividad!

Por no hablar del juego que se le puede sacar a dos pequeñas pantallas verticales de leds, sincronizándolas para que se iluminen a cada golpe de baqueta o invitando a aparecer en ellas a esas voces que han colaborado con ellos en su último disco como la japonesa Kazu Mahino, Gary Numan o el músico chileno Matías Aguayo, el de dame un helado.

Fue precisamente ‘Ice Cream’ uno de los momentos cumbres de la noche junto a ‘Atlas’, su mayor himno, una canción que es enorme y que en directo estos genios de las matemáticas elevan su intensidad al cuadrado o al infinito.

Una pena que su momento más flojo fuera en el primero de sus bises, justo cuando deberían haber pegado más fuerte, provocando que la cosa se enfriara un poco. Sin el batería en el escenario no eran capaces de transmitir la misma energía, pero afortunadamente John volvió rápidamente a ocupar su puesto demostrando quien fue el gran protagonista de la noche

Enormes, de verdad, como se agradece acudir a un concierto y que este resulte por lo menos diferente y salir con la sensación de haberlo disfrutado tanto. Ellos parece que también lo gozan y encima consiguen caer bien, lo cual puede parecer una tontería pero siempre es importante. Hasta nos hicieron la pelota proyectando un Thank You Bilbao y el escudo de la ciudad.

Ya os he dicho que yo soy de letras y no entiendo mucho de números pero no puedo entender como no son el grupo obligatorio en todos nuestros festivales el próximo verano. Si no los habéis visto nunca en directo ya estáis tardando, si has tenido la suerte ya sé que, igual que yo, ya estás deseando atacar otra vez a ese helado.

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