“BBK Live 2013” src=”http://img.hipersonica.com/2013/07/650_1000_BBK Live 2013.jpg” class=”centro” />

El primer día de cada festival es, irremediablemente, ese día en el que uno pierde varias actuaciones por todas las colas que uno puede hacer en un festival, y el Bilbao BBK Live de este año no iba a ser la excepción. La propia idiosincrasia de su localización en Kobetamendi implica que el transporte en autobuses lanzadera sea perfecto y, pese al número de vehículos destinados a ese uso, la espera para llegar al festival desde Bilbao era, desde primera hora de la tarde, de al menos una hora. 35.000 personas (según la organización) son demasiadas como para que todas estén, pulsera en muñeca, listas para ver las primeras actuaciones.

En mi caso, pese a tener en la agenda a Toy (que ya habían cortado la cinta del pasado Primavera Club) y a alt-J (más conocidos en Hipersónica como alt-JAJAJA), la primera actuación que puede ver entera fue la del grupo británico Editors.

Editors

Inaugurando la noche en el escenario Bilbao con la presentación de su cuarto y mediocre álbum The Weight of Your Love, el grupo de Tom Smith, consciente de la cuesta abajo creativa que representa su discografía, necesitó de tirar muy pronto de canciones de The Back Room para meter al público dentro del concierto, desprendiéndose como cuarta canción de, probablemente, de su single más redondo, ‘Munich’. A lo largo de 75 minutos de actuación, alternaron de manera inteligente éxitos de sus dos primeros discos (era muy significativa la manera en la que el público estaba expectante cada vez que Tom Smith cogía la guitarra eléctrica) con sus nuevos temas. Pese al tibio sonido inicial (raquítica ‘Bones’, cohibida ‘Sugar’), paulatinamente fueron ajustando el sonido entre unas guitarras ahogadas en el primer tercio de actuación y la solemne voz de un thomyorkesco (sólo el en look) Tom Smith, alcanzando el cénit con las rotundas interpretaciones de ‘The racing rats’, ‘Smokers outside the hospital doors’ y ‘An end has a start’. El cierre con ‘Papillon’ hacia las 22.00h me dejó la sensación de que el techo creativo y de público del grupo ya está definido, que dificilmente llegaran a ser cabezas de cartel de festivales de estas dimensiones y que su permanencia en la “segunda división” internacional parece inevitable, al igual que a muchos de los grupos británicos de su hornada, en declive con sus cuartos discos (Kaiser Chiefs, Bloc Party, y ya veremos si Franz Ferdinand). (7)

L.A.

Mi sorpresa al llegar al escenario Vodafone Yu para ver a los mallorquines fue triple: por qué este escenario recrea de una manera bastante fidedigna el ambiente de los invernaderos de El Ejido, cómo ha conseguido L.A llenar este aforo con un recinto tan poco adecuado y cómo es posible que el concierto suene peor dentro de la carpa que fuera de ella. Más allá del contexto, en lo estrictamente musical, Lluis Albert exhibió orgulloso un Dualize (pendiente de reseña en esta casa) que quedó algo deslucido por unas voces ahogadas entre el resto de instrumentos y un sonido opaco bastante alejado de la habitual producción del grupo. Pese al entusiasmo del grupo, la impresión global era de que sus buenas canciones se diluían, translúcidas, en un entorno opresivo. El binomio de Heavenly Hell y Dualize constituye un buen repertorio, pero el contexto ha deslucido bastante las ganas y empeño que el grupo ha puesto en la actuación. (6)

Depeche Mode

De una manera similar a la actuación de The Cure en la pasada edición del festival, un problema de sonido en la interpretación de ‘Precious’, que tuvo que ser interrumpida y de nuevo interpretada, sirvió de estímulo para un público que, pese a la mística fe de sus incondicionales hacia el grupo, había empezado el concierto en una actitud bastante más contemplativa de lo esperado para el concierto más concurrido del día ayer. Con cabezas de cartel con una trayectoria tan larga, y que mantienen con cierta regularidad muestras de su talento en estudio, cumplieron con una primera mitad de actuación en la que desgranaron puntualmente algunas canciones de Delta Machine y exhibieron, problemas técnicos aparte, la sutileza y elegancia de su electrónica más plácida, adulta y contenida, permitiendo que fluyesen y se expandiesen de manera natural por las laderas de Kobetamendi. La segunda mitad, con su incuestionable ronda final de clásicos (‘Enjoy the Silence’, ‘Personal Jesus’, ‘Home’, ‘I Feel You’), para el júbilo del público que acudió a verlos (una parte importante del público de ayer parecía que acudía exclusivamente por ellos), dejaba claro que su fórmula de electrónica hipnótica, seductora y que explota como nadie el tormento interior, no sólo sigue vigente, sino en muy buena forma. (8)

Little Boots

Frente al creciente aburrimiento que me provoca la discografía de Biffy Clyro, y que no le pillo la gracia a propuestas como la de Miss Caffeína, mis vetos me llevaron a ver a Little Boots, que pese al escenario y horario de “propuesta menor”, supuso una agradable revelación en directo. Si la actitud al principio era de “a ver cómo rellena la actuación, porque no creo que tenga los suficientes hits”, al final no era otra sino “no sé cómo lo ha hecho, pero lo bien que me lo he pasado no me lo quita nadie”. Que en el Reino Unido salgan buenas artistas de electropop es previsible, pero que aguanten con dignidad conciertos enteros siendo el single y el videoclip el territorio donde más brillan, es algo que sólo la aporta la personalidad y el empeño de la persona que se sube al escenario, y en el caso de Little Boots ayer, su espontaneidad y su voluntad la convierten en esa agradable sorpresa inesperada que te levanta a una hora crítica del festival para seguir en él. (7,5)

Two Door Cinema Club

Probablemente no les correspondía a ellos una posición tan destacable en el cartel del día de ayer, ni tampoco ese horario, actuando casi una hora y media después de Depeche Mode (¿para que la mayoría del público británico disfrutase de Biffy Clyro?), pero está claro que aprovecharon las circunstancias para mantener el interés sobre un grupo que no se acobardó ante un escenario grande y que trasladó sus hits de indie pop pijo de pista de baile (quizá más rápidos, más altos y más imbatibles que en disco) sin ningún complejo, asumiendo que no pueden hacer nada para que su segundo disco sea tan bailado como su debut. Entre ‘Sleep Alone’, con la que empezaron, y su mayor éxito hasta la fecha, la enorme ‘What You Know’, enseñaron con sutileza los limitados parámetros entre los que se mueve su fórmula, que aunque dejan dudas de cara a su futuro (¿podrán seguir estirando el chicle y explotando el nicho del que se han adueñado?), demuestran que su presente es tan bueno como tú quieras seguir bailándolo. Entretenimiento juvenil, como si eso fuese poco. (7,5)

[Nota del editor: el autor de esta crónica es Javimetal, pero el defectuoso wi-fi de su hotel y una inquietante serie de rumores que apuntan a que en realidad falleció hace año y medio (lo cual explicaría su nula actividad en Hipersónica y la consecuente ausencia de críticas de discos de antiguos miembros de Oasis y mujeres folkies en esta página) han provocado que la firma del artículo sea distinta]

Imagen | Web oficial

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments