Beady Eye — BE: armas de fogueo en la guerra de los Gallagher

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Mientras Liam Gallagher sigue disparando absolutamente a todo lo que se pone a tiro, la verdadera guerra se libra en las trincheras familiares, las de los Gallagher. Es fácil despistar un poco, hablando de unos y otros, pero lo que parece afectar realmente a Liam es que su hermano funciona perfectamente sin él.

Es una guerra con un claro ganador y, mientras el hermano pequeño basaba su estrategia en la brabuconería y el principio de que, quien golpea primero, golpea dos veces, el mayor, Noel, se quedaba en las sombras, como hacen los buenos estrategas, sacrificando ese primer golpe, pero cocinando a fuego lento su contraataque y permitiéndose sacrificar el factor sorpresa.

Aquel Different Gear Still Speeding servía para quitarse las ganas de Oasis que muchos fans sufrían tras la ruptura familiar, para aliviar la espera de un disco que ni siquiera se sabía si llegaría, pero llegó High Flying Birds y dejó más que satisfechos a la mayoría de los fans de aquella banda, aunque no consiguió callar bocas, o al menos la boca que debería callar, que, como si con pilas Duracell funcionara, sigue y sigue hablando, aunque ahora, que le llega el momento de promocionar su nuevo disco, incluso se permite fantasear con la vuelta de Oasis con motivo del aniversario de la banda.

Así, un tiempo después de que Noel Gallagher y sus High Flying Birds se hayan metido a la crítica en el bolsillo con su sosegado rock sesentero, Beady Eye, el proyecto de Liam junto a otros ex miembros de Oasis llega para dar su segundo golpe con BE, aunque con armas de fogueo como esta, poco daño podrán hacer a aquellos pájaros que tan alto vuelan.

Beady Eye y el estigma Noel-Oasis

Ya sabemos, las comparaciones son odiosas, y a todos nos gustaría poder evitarlas, pero hay veces que son, precisamente, inevitables. En este caso, lo promueve el mismo Liam, atacando a su hermano una y otra vez, o como ahora, hablando sobre esa (más que) hipotética reunión de Oasis, pero, sobre todo, edificando su discurso musical sobre las mismas raíces que el de Oasis, el sonido de los sesenta, los Beatles, John Lennon y más aún, sobre la misma música de Oasis, así que, querido lector, disculpa que comparemos a Beady Eye con la banda de la que vienen 3 de sus miembros, pero nosotros no tenemos la culpa.

Y lo peor de todo es que, además de no darse cuenta de que su momento pasó con el de Oasis, y que el heredero de lo que aquella banda consiguió, por mucho que siga tratando de sonar como ellos, no es él, sino su hermano Noel, Liam, además de seguir pavoneándose como el gallo del corral, parece haber perdido el norte, la brújula que le marcaba el camino (pelear con su hermano desde dentro de la banda), y no parece darse cuenta de que, sin esa brújula, no es más que una malcriada estrella de rock, (de su “pasado obrero” mejor ni hablamos), con casi nada que aportar hoy día, excepto su mala leche, su cabreo con el mundo y sus ganas de repartir a diestro y siniestro, a todo el que se ponga a tiro.

Liam Gallagher, descafeinando su voz

Y esto lo digo, sobre todo porque, con BE, Beady Eye nos ofrecen una colección insulsa de canciones, completamente pasajeras, de las que no quedará apenas un himno de estadio y en las que, por perder, hemos perdido hasta lo mejor que Liam tenía para ofrecer al mundo: su voz.

Nos hemos quejado en muchas ocasiones de que, en vivo, y en sus últimos discos, Liam había perdido prácticamente la voz a base de excesos, pero en esta segunda entrega de Beady Eye, encontramos a un excesivamente recuperado Liam Gallagher que ha perdido toda la personalidad de su voz. Ahora es limpia y clara, nos hemos quedado sin sus dejes, sin ese arrastrar de las palabras al final de versos y estribillos que eran su seña personal, lo que lo hacía inconfundible y lo que probablemente más nos gustaba de él. Y sus canciones así son como un Sansón sin melena, pierden toda la fuerza igual que una botella de gaseosa abierta hace dos días. Así que, si lo mejor, lo que hacía único al pequeño de los Gallagher ha desaparecido, ya podemos ir apagando para irnos, que en BE vamos a encontrar muy poco que rascar.

Ese es el peor defecto que podemos encontrar en BE, pero hay más, como la previsibilidad. Porque esto no es más que un refrito de lo que ya hemos escuchado a Oasis, pero sin la voz que siempre caracterizó a Liam y, lo que es peor, sin las mejores composiciones que tenía la banda, las de Noel. Lo que es lo mismo, quedándonos con lo peor de ellos y dejando que lo mejor se lo lleve otro (que al fin y al cabo es su propietario, para qué engañarnos).

Además, descoloca bastante el innecesario intento de modernizar su música haciéndose de los servicios de producción de David Sitek (TV On The Radio, Foals, Yeah, Yeah, Yeahs…), porque, si hablamos de una banda que tiene su máxima inspiración en el rock de los 60–70, ¿qué necesidad hay de modernizar nada? El resultado es un disco extraño, sobre todo por lo fuera de lugar que se halla, en un mundo en el que el britpop, al menos de momento, es algo trasnochado y fuera de lugar.

Sitek pone todo su buen propósito, no lo vamos a negar, pero aún así, la cosa hace aguas, sobre todo porque aporta poco más que vientos por aquí y por allá, y posiblemente sea el responsable de ese cambio en la voz del vocalista, así que, BE deja la sensación de que el trabajo de Steve Lillywhite en Different Gear Still Speeding era más lo que necesita una banda como Beady Eye.

BE, un segundo golpe que no asusta ni a las moscas

Lo mejor del disco lo encontramos en los momentos más acelerados, con temas como ‘Flick Of The Finger’ sobre todo, o ‘Just Saying’, que nos recuerdan que el Liam enfadado con el mundo, el que nos canta a cara de perro (descafeinado en este disco, pero a cara de perro al fin y al cabo) siempre es mejor. En la primera encontramos además prácticamente el único intento de himno de estadio, ese que podría hacer grande un disco como BE, pero que en este 2013 ha brillado por su ausencia.

Las baladas y medios tiempos acústicos son en esta ocasión los reyes del cotarro, y en líneas generales, parecen venir de una banda cansada, (¿qué eso de escoger ese flojuno ‘Second Bite Of The Apple’ como single?), que poco tiene ya que hacer excepto pasear su vieja gloria, el ir diciéndole al mundo, “ojo, que nosotros fuimos…”. Porque, si una de tus mejores bazas es tu batería y la eliminas de un plumazo en medio disco, mal te puede quedar el resultado.

Aún así, algunas de ellas, como ‘Iz Rite’, o ‘Don’t Brother Me’, tienen su aquel. La primera tiene demasiado sabor a otros, sabor a homenaje a quién todos sabemos, sabor a los Oasis de principios de los 2000… Mientras, la segunda, aunque tiene (quizás demasiado) todo lo bueno de ‘Songbird’, repite en clave acústica aquel defecto que ya veíamos en el anterior disco de la banda, en ‘Wigwam’: ¿siete minutos y medio? Excesivamente larga a todas luces, para un disco que debía hacer de los temas concisos y directos su bandera. Y una vez más se debe a esa especie de interludio en bucle que encontramos al final y que habría servido de perfecto cierre para el álbum, pero que, colocado aquí, está más bien fuera de lugar y creando un anticlimax, sobre todo llegando antes de ‘Shine A Light’, otro de los cortes animados de BE, que además recuerda demasiado al ‘Desire’ de U2.

Pero no podemos negar que el cierre elegido para el disco sea el perfecto. ‘Don’t Brother Me’, habría ido bien aquí, pero, con ese juego de palabras del título, que ya sabéis en quien nos hace pensar, quizás sea mejor hablar directamente de disculpas. Disculpas que, la también acústica, y también balada ‘Start Anew’ no nos aclara a quién se dirigen, pero que más de uno puede imaginar como una puesta a los pies de quien te hizo llegar a ser quién fuiste. Cada uno que se imagine lo que quiera con palabras como las “take me as I am, I’ll change my point of view, anything for you” que Liam canta para despedirse de nosotros en la edición estándar de BE.

Así que, si nos tuviéramos que creer cada una de las cosas que Liam Gallagher ha dicho por esa bocaza, puede que hasta nos creyéramos su música, pero no es el caso. Lo de comerse una y contarse 20, esta vez no le funciona y BE se hunde el solito y sin ayuda.

Si Liam no se tomara tan en serio, si no creyese que está por encima de todos, (a su reciente comentario sobre escribir el ‘Get Lucky’ de Daft Punk en 10 minutos me remito), posiblemente la cosa le funcionara mucho mejor, y todos pasáramos un poco más por encima el hecho de entregarnos un disco menos que mediocre, pero estas cosas pasan factura y hacen que lo que eres capaz de hacer se mire con lupa, que, como demuestra BE, es poca cosa si el hermano pequeño no tiene al mayor a su lado para guiar sus pasos.

Pero bueno, ya sabemos que al bueno de Liam esta crítica le resbalaría si la llegara a leer y nos despacharía con un par de insultos y poco más, así que, tú, lector, haz como haría el propio Liam, deja que esta crítica te resbale, que te sea indiferente, y sigue teniendo tu propia opinión sobre BE, que no tratamos de evangelizar, ni a favor ni en contra de Beady Eye. Pero eso sí, no dejes pasar tu ocasión de despacharnos con un par de buenos insultos.

BE Tracklist:

01. Flick of the Finger
02. Soul Love
03. Face the Crowd
04. Second Bite of the Apple
05. Soon Come Tomorrow
06. Iz Rite
07. I’m Just Saying
08. Don’t Bother Me
09. Shine a Light
10. Ballroom Figured
11. Start Anew

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